La verdad sobre la CSS
La Caja de Seguro Social (CSS) ha sido una de las bases para la tranquilidad social en Panamá. Junto con vivienda, trabajo y educación, han servido para que la gente más necesitada cuente con lo más caro que es conseguir salud. Fue creada por el Dr. Arnulfo Arias con una autonomía que dio a la institución la importancia y la solvencia económica que sostuvo por muchos años e hizo de ella la más respetada en el país. De allí que, cuando comenzaron a modificar su estructura y hacer de la CSS lo que es hoy, perdió esa solvencia y ha venido dando tumbos hasta casi acabarse.
Luego de pasar la CSS al fondo común del gobierno, les fue fácil utilizar sus dineros sin límites para gastos no relacionados con la institución. Del fondo del Seguro salieron puentes, pequeñas carreteras y necesidades de las comunidades que les solicitaban a los gobernantes de los años 70. Salieron aviones cargados de medicinas para ayudar a la guerrilla sandinista de Nicaragua. De la CSS se pagó, durante muchos años, los costos de la salud en las llamadas áreas integradas; se ha pagado gastos que siempre habían correspondido al Ministerio de Salud, destinado a dar atención a quienes no estaban asegurados y no podían pagar medicina privada. Necesitaban disminuir el presupuesto de salud para pasarlo a las Fuerzas de Defensas y que la mejor forma era dar a los beneficiarios todas las prestaciones que les ofrecía el Ministerio.
Fueron creciendo sus gastos sin aumenta sus entradas. Se politizó la institución y se burocratizó con una cantidad de empleados innecesarios que también descapitalizaban otro renglón de la Caja. Si ustedes piensan y analizan lo que digo, se darán cuenta que coincide la tragedia del Seguro con lo que cuento en este momento.
Lo que sucede es que no hay gobierno (el de Endara estaba en condiciones de hacerlo por su posición) que desee cargar con ese costo político de modificar profundamente la ley orgánica del Seguro, volver a darle responsabilidades al Ministerio de Salud y recuperar la autonomía que tenía la institución.
Por otro lado, el Seguro necesita cambios muy grandes en la parte administrativa que modernice, no sólo el sector financiero sino el de atención médica. Siento que digan que el desabastecimiento de medicinas se debe a la existencia de beneficiarios. El desabastecimiento se debe a un mal manejo administrativo que permite que los medicamentos se terminen antes de que lleguen los nuevos pedidos; esto es el resultado de ineficiencia en el departamento correspondiente de compra, en la directiva que estudia la compra de medicinas, en el sistema obsoleto que se utiliza para funcionar el cuadro básico de medicamentos.
El sistema de atención médica es también pasado de moda y esto hace que el cuarto de urgencias parezca más un mercado persa y que los pacientes sean atendidos con muchas horas de retraso. La sección de otorgamiento de cupos a los pacientes no anda para nada y permite que los cupos sean dados muy largos o que los pacientes deban amanecer haciendo colas para conseguir una cita con los médicos. Falta un estudio serio de la necesidad y distribución de médicos y personal de salud. Sobran pacientes y faltan entradas.
Si nombran a un economista en la dirección, cojea en la parte médica. Si nombran un médico, cojea en lo económico. La ley no funciona; los sistemas y programas tampoco. Mientras no se hagan los cambios profundos que ha recomendado la OIT (algunos, porque no estoy de acuerdo con la privatización); mientras siga politizado el Seguro; mientras continúe la pugna entre las autoridades administrativas y los médicos; mientras los médicos no adquieran conciencia de sus responsabilidades y sus deberes, y no sólo de sus derechos, el Seguro no saldrá adelante y, cada vez da más razón a los partidarios de su privatización. Pensemos en el Seguro y no en nosotros.
Luego de pasar la CSS al fondo común del gobierno, les fue fácil utilizar sus dineros sin límites para gastos no relacionados con la institución. Del fondo del Seguro salieron puentes, pequeñas carreteras y necesidades de las comunidades que les solicitaban a los gobernantes de los años 70. Salieron aviones cargados de medicinas para ayudar a la guerrilla sandinista de Nicaragua. De la CSS se pagó, durante muchos años, los costos de la salud en las llamadas áreas integradas; se ha pagado gastos que siempre habían correspondido al Ministerio de Salud, destinado a dar atención a quienes no estaban asegurados y no podían pagar medicina privada. Necesitaban disminuir el presupuesto de salud para pasarlo a las Fuerzas de Defensas y que la mejor forma era dar a los beneficiarios todas las prestaciones que les ofrecía el Ministerio.
Fueron creciendo sus gastos sin aumenta sus entradas. Se politizó la institución y se burocratizó con una cantidad de empleados innecesarios que también descapitalizaban otro renglón de la Caja. Si ustedes piensan y analizan lo que digo, se darán cuenta que coincide la tragedia del Seguro con lo que cuento en este momento.
Lo que sucede es que no hay gobierno (el de Endara estaba en condiciones de hacerlo por su posición) que desee cargar con ese costo político de modificar profundamente la ley orgánica del Seguro, volver a darle responsabilidades al Ministerio de Salud y recuperar la autonomía que tenía la institución.
Por otro lado, el Seguro necesita cambios muy grandes en la parte administrativa que modernice, no sólo el sector financiero sino el de atención médica. Siento que digan que el desabastecimiento de medicinas se debe a la existencia de beneficiarios. El desabastecimiento se debe a un mal manejo administrativo que permite que los medicamentos se terminen antes de que lleguen los nuevos pedidos; esto es el resultado de ineficiencia en el departamento correspondiente de compra, en la directiva que estudia la compra de medicinas, en el sistema obsoleto que se utiliza para funcionar el cuadro básico de medicamentos.
El sistema de atención médica es también pasado de moda y esto hace que el cuarto de urgencias parezca más un mercado persa y que los pacientes sean atendidos con muchas horas de retraso. La sección de otorgamiento de cupos a los pacientes no anda para nada y permite que los cupos sean dados muy largos o que los pacientes deban amanecer haciendo colas para conseguir una cita con los médicos. Falta un estudio serio de la necesidad y distribución de médicos y personal de salud. Sobran pacientes y faltan entradas.
Si nombran a un economista en la dirección, cojea en la parte médica. Si nombran un médico, cojea en lo económico. La ley no funciona; los sistemas y programas tampoco. Mientras no se hagan los cambios profundos que ha recomendado la OIT (algunos, porque no estoy de acuerdo con la privatización); mientras siga politizado el Seguro; mientras continúe la pugna entre las autoridades administrativas y los médicos; mientras los médicos no adquieran conciencia de sus responsabilidades y sus deberes, y no sólo de sus derechos, el Seguro no saldrá adelante y, cada vez da más razón a los partidarios de su privatización. Pensemos en el Seguro y no en nosotros.