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La verdadera naturaleza de la crisis alimentaria


Viviendo como vivimos bajo el paraguas de determinadas agencias noticiosas que no siempre muestran ni la verdad ni el fondo de las verdades que publican, resulta saludable estar al tanto de lo que dicen en Europa, en el Japón y en otros lugares donde los intereses y los interesados no son los mismos.

Así, después de ver en el canal de una televisora francesa la discusión escenificada por expertos del gobierno francés, de las Naciones Unidas y hasta de Green Peace, no le queda a uno la mejor duda de que la crisis no es de escasez de alimentos ni de producción insuficiente, sino porque el alza terrible que han sufrido los alimentos básicos ha dejado mucha más gente sin posibilidad de comprarlos a los precios actuales. Un científico bastante conservador en todo lo demás dijo, con admirable penetración, que no era posible ni justo seguir aplicando las políticas del mercado libre a la producción de alimentos, y el representante del gobierno decía que había que vigorizar las economías del tercer mundo para que los pueblos pudieran tener con qué comprar comida. Por cierto, las cifras mencionadas son espeluznantes: ochocientos millones de seres hambreados y un niño muerto de hambre cada cinco segundos.

Ahora bien, después de ver la discusión difundida por el canal Deutsche Welle en el programa Cuadriga dedicado a las relaciones de Alemania con Latinoamérica, el corresponsal de "El País" de España impuso claramente su criterio sobre la necesidad de que nuestros países disminuyeran o comenzaran a disminuir las enormes desigualdades sociales, y el criterio general era que las izquierdas en Europa (donde hay fuertes partidos comunistas) son algo muy distinto de lo que llaman izquierdas en Latinoamérica precisamente porque en nuestros países las derechas llaman izquierdista todo lo que se aparta de la preservación de enormes desigualdades sociales y de increíbles injusticias en la distribución de la riqueza.

Si nadie en el primer mundo sigue defendiendo la globalización, si en todas partes ha causado desastres el abandono de la agricultura principalmente en México, Centroamérica y la Argentina, ¿se contará Panamá entre los últimos en cobrar conciencia? Seremos siempre los primeros en abrazar lo que no nos conviene y los últimos en echar abajo las políticas ruinosas, con la condición de producir más millonarios aun al precio de mayor pobreza extrema?

Alimentos no faltarán para quienes puedan pagarlos. Lo demás es la clásica propaganda dirigida.

101 años de Panamá América

 
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