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La vieja táctica del PRD


Desde mucho antes de la culminación del pasado torneo electoral, ya se había creado en el ambiente la tesis de que el Toro es el malo y Martín el bueno. El PRD es un partido muy organizado y como tal conoce la psicología de masas, en palabras más sencillas, cómo piensan los de abajo. En base al análisis funciona el hoy partido gobernante, con el agravante para nosotros que este pueblo tiene memoria corta.
La táctica de hoy, es la misma de ayer, antes el malo era Noriega, el único que gobernó del 68 al 89, el que ocupó todos los ministerios, direcciones de entidades autónomas y semiautónomas, legislaciones y demás cargos de mando. Imagínense ustedes a un hombre con la capacidad de gobernar solito, sin colaboradores. Esto sencillamente no existe, es imposible.
La historia se repite, solamente cambia el malo de turno, puesto que hoy ocupa Ernesto Pérez Balladares quien ha venido a reemplazar a Noriega hasta hace poco el único malo de la película que empezó el 11 de octubre de 1968. Dato curioso Ernesto Pérez Balladares es el mismo que antes del 30 de agosto era un estadista, hombre virtuoso y probo, en menos de lo que canta un gallo se ha convertido en un ser malo, envidioso y perverso. ºQué horror! ¿Cómo se dio esta transformación tan velozmente? Me voy a permitir refrescarle la memoria a algunos. Martín Torrijos fue viceministro del gobierno de 1994-1998, también apoyó la reelección presidencial, porque me imagino estaba convencido que el actual presidente era el hombre más capaz para dirigir las riendas del Estado panameño por 5 años más. Martín Torrijos al fracasar la reelección fue el candidato que el Toro escogió para vencer a su copartidario Alfredo Oranges. ¿Por qué Martín nunca se ha pronunciado contrario al Toro, como sí lo hemos hecho varios por cinco años consecutivos?
¿Hasta cuándo se pregonan sofismas que hoy día nadie cree? Recordemos aquellos cartelones de la Juventud PRD, de la cual Martín es miembro destacado, cuando promovían el Sí a la reelección y pronunciaban discursos alabando al Toro, como el padre de la modernización del Estado. También recuerdo cuando etiquetaron al General Noriega, como el defensor de la soberanía panameña.
¿Cuánto cinismo hay en Panamá?
El método de buscar buenos y malos, culpables e inocentes, es inoperante y no rinde precisamente los mejores resultados, ya que es universalmente aceptado la común y fácil práctica de echarle a otros la culpa de todos.
Lo que puede parecer un alegato de defensa al presidente, de uno de sus adversarios políticos de siempre, es solamente el intento de llamar las cosas por su nombre, pues un rebaño mudo y dócil, no se vuelve valiente y combativo del día a la tarde. En política las improvisaciones casi nunca rinden buenos resultados, las definiciones son importantes y no se puede pretender jugar con la sabiduría popular.
Ernesto Pérez Balladares pasará a la historia como un mal gobernante, pero con el mérito político de haberle ganado a la viuda de Arnulfo Arias. El futuro de Martín está por escribirse, todo dependerá la pelea que haga en su partido por la Secretaría General. Le aconsejamos que de salir electo y pretender ser candidato en el 2003, ensaye un nuevo estilo, pues copiar el de Mireya, quizás no sea la mejor estrategia, pues todo lo que no es original, tiene sus defectos, y lamentablemente por lo general cuando se plagia se hace mal.
El nuevo CEN que escojan los señores del PRD, poco se diferenciará del anterior pues hasta la fecha como advierte el escritor mexicano Adolfo Aguilar Zenser, "Los partidos políticos han mostrado la tendencia a convertirse en estructuras excluyentes, burocráticas y jerárquicas".

101 años de Panamá América

 
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