default

La Villa, cuna de la libertad panameña


La gesta patriótica y libertaria del 10 de noviembre de 1821 constituye, a nivel de nuestra historia nacional, el primer movimiento independentista generado por la combustión espontánea de un pueblo hambriento de libertad e igualdad, que había sido objeto de vejámenes y trato degradante por la entonces España Colonial. Bajo cualquier punto de vista no se observa en el movimiento santeño ninguna ingerencia foránea económica, militar o política que haya azuzado a los mismos ha tomar las armas para declarar la independencia, hecho este que constituyó el detonante suficiente para que los restantes pueblos del istmo, incluyendo la capital del país, emularan la proeza de los patriotas santeños.

Recordemos que el movimiento independentista tenía programada una fecha posterior al 28 de noviembre de 1821 para fraguar nuestra independencia, fecha esta que se vieron obligados a adelantar ante la declaratoria de independencia dada en la Villa de Los Santos, con lo cual se culminó un proceso cuyo detonante inicial fue el movimiento santeño para posteriormente reproducirse en la capital y en las restantes poblaciones del país.

Dice un famoso autor ingles que ?el amor a la libertad hace a los hombres indomables y a las naciones invencibles? (Disreily), este amor a la libertad constituyó el firme propósito de los santeños cuando después de haber tomado el bastión militar español en el pueblo y en cabildo abierto proclaman la independencia señalando de forma clara las violaciones de que eran objeto en sus derechos, dice el acta ?Cuanto que no pierden un momento de subyugar cada día más la libertad del hombre: Atentado cada español, por ridículo que sea, principalmente si tiene mando y es militar, hasta contra lo más sagrado, que se halla en todo ciudadano, que es su individuo? (Acta de Independencia de la Villa de Los Santos el 10 de noviembre de 1821).

Esta personalidad aguerrida de los santeños igualmente se vio evidenciada cuando recién fundada la población de la Villa de los Santos, las autoridades de Natá trataron de impedir el reconocimiento como población en el Istmo, prooduciéndose la famosa batalla de la quebrada de la Rabelo, enfrentando a los invasores natariegos con las consecuencias posteriores del encarcelamiento de los cabecillas de la revuelta santeña para posteriormente, y previa apelación a la autoridades de la Corona, ser reconocida como un pueblo debidamente constituido.

Recojamos el ejemplo y las virtudes de este puñado de hombres que un día, ante su evidente desgracia, prefirieron luchar, y morir si era necesario, para lograr su anhelada libertad. Nuestras luchas actuales deben ir encaminadas a obtener nuestra libertad económica, cultural, de ideas, de conocimiento, tecnológica, participativa de los menos favorecidos, de equitativa distribución de la riqueza e igualmente de un decente sistema de transporte, de prestaciones médicas; no es necesario tomar las armas, sino simplemente hacernos sentir, ser solidarios ante estas luchas y mostrarnos ante los gobernantes para que se de cuenta que en cada uno de nosotros existe un guerrero, igual que los santeños del 10 de noviembre de 1821, dispuesto a luchar y obtener nuestro beneficio colectivo y solidario.

Que orgulloso debemos sentirnos de llevar en nuestra sangre la herencia de esta gesta histórica y única en nuestra historia patria, que contribuyo a la libertad del pueblo panameño.

 

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América