La violencia actual y nuestra democracia
La mayoría de los panameños vimos con asombro la noticia cuando la candidata presidencial por el PRD, Balbina Herrera, fue agredida por una persona en los carnavales. Mucho se especuló por lo extraño del triste episodio en nuestra historia electoral. Se criticó efusivamente este acto violento e irregular, sin embargo nunca se personalizó quién tiró la lata, ni pareció importante, aunque sí importó el desafortunado acto.
¿Qué se pretende? Ocultar que se trató de un ignoto personaje que pudo hacerlo como repudio a una candidata que poco cariño ha demostrado tener entre los panameños, apréciese por los bajos índices de aceptación en las recientes encuestas; quizá fue alguno de los posibles enemigos surgidos en su larga participación política durante los peores años de la democracia panameña. También quisieron culpar a la oposición, buscando un voto de lástima, que tanto necesita la candidata, por estar rezagada en las preferencias electorales. Y hoy se ventilan públicamente las funestas declaraciones de David Murcia Guzmán, que han convulsionado el momento político.
Todo parece indicar que estos desafortunados sucesos están siendo utilizados como una oportunidad para sacar ventaja política, ya que parece inevitable la desastrosa derrota electoral de uno de los más selectos personajes del partido gobernante y que podría ser el principio del fin de tan funesto gremio político. Viéndose perdidos, los personeros del PRD, incluyendo la injuriada candidata, podrían sacar ventaja si nuestro pueblo y opositores lo permiten; son expertos en crear desasosiego, y les resultaría muy fácil iniciar una campaña con actos de violencia y desprestigio a candidatos opositores, lo que llenaría de inestabilidad las tarimas políticas del momento electoral. Recordemos la participación de la misma candidata durante la visita del presidente Bush, y la vemos hoy calificando pública, e irresponsablemente, a su opositor como "Narcocandidato".
Poca garantía tenemos de un tribunal electoral muy afín al actual gobierno, no pudiéndose descartar que amanezcamos mañana con la trágica noticia, que por la violencia ocurrida y la inestabilidad política causada por las declaraciones de Murcia Guzmán, deciden que las condiciones para las esperadas elecciones no están dadas, por lo tanto, posterguen las elecciones indefinidamente, prorrogando los épicos viajes de Martín y Vivian; y, al terminar esta odisea, tendríamos una distinta escena electoral.
Panamá no merece esa suerte, menos aún cuando ya se vislumbra el esperado despegue para el desarrollo nacional y cuando los panameños sabemos que podemos lograrlo. Recomiendo a la Alianza por el Cambio no caer en esta escalada y dirigir la publicidad a sus programas de gobierno, es lo que el pueblo realmente espera; y no olvidar que los personeros del PRD no tienen escrúpulos y que sólo necesitan una oportunidad.