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La violencia que asoma


LOS ACONTECIMIENTOS -que se suceden en cadena en nuestro país durante los últimos meses-, traen señales cada vez más claras de la violencia que asoma.
Sin embargo, quienes están en la obligación de prevenir y evitar, parecen más bien estar dedicados a atizar los fuegos para la gran hoguera social. Aquellos que son limitados en sus libertades democráticas y sus derechos fundamentales, no logran la integración necesaria para reaccionar, dado el estallido desintegrador de los valores y la desfalleciente dignidad humana, que hace sucumbir la intención del pueblo de poder prevalecer sobre la de las autoridades.
Los principales agentes rectores de los órganos del Estado y de sus agencias auxiliares, han optado por recurrir a las restricciones y limitaciones de los principales derechos individuales y sociales (v.gr. Ley 15), so pretexto de proteger un supuesto interés público que, a fin de cuentas, no es otro que sus propios intereses de poder multiplicar y proteger la corrupción y la impunidad como instrumentos básicos para perpetuar sus privilegios y, en medio de la danza de millones, institucionalizar el clientelismo, así como el más demagógico de los populismos nunca antes visto en nuestro entorno.
Asistimos a un indescriptible espectáculo que, cotidianamente, nos brinda actuaciones, cada vez más pobres, de parte de los factores reales de poder: "El cansancio, el hastío y la desmotivación del ciudadano deslegitiman al sistema y, sobre todo, a sus gestores, por mucho que hayan sido elegidos democráticamente" . Y debo insistir en que: "Cuales espectros acorbadados en lugar de ciudadanos decididos, la mayoría de la población guarda un silencio cómplice ante los atropellos de la "patria nueva", perpetrados con el concurso y gracias a "la ignorancia supina de los diputados".
La violencia asoma en todos los terrenos y en todos los sectores sociales. La que emana de los órganos del Estado con su telaraña jurídica, su demagogia politiquera y cuya estela de pobreza es cada vez mayor. La que surge como reacción a la anterior y que de repente oculta un rostro del joven que reacciona anticipadamente al desempleo que le aguarda, al hambre que no lo abandona y a la frustración que viven en sus descuadernados hogares donde nace la violencia reactiva. ¿Cómo avanzar en medio de esta situación?
Sin el esfuerzo de todos, los problemas que nos agobian no podrán ser solucionados y, menos aún, si nos sentamos a esperar que las soluciones vengan de los poderes públicos, siendo justamente éstos los que no han sabido ni querido hacer nada frente a las lacras que ellos mismos se han encargado de desarrollar. Justamente, una manera de avanzar es alcanzar poderes más justos y menos inhumanos, más eficaces y menos mediocres.
Para ello, es necesario que nos propongamos cambiar y alcanzar un protagonismo activo de los ciudadanos, para erradicar el fanatismo destructor y opresor de los que gerencian el Estado, sin perder de vista como dice Octavio Paz que: "Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo, del miedo al cambio".
Ante la violencia que asoma no podemos permanecer pasivos, pues cobra vigencia la enseñanza de Fannon:
"Todo espectador es un cobarde o un traidor". De ahí entonces, que cobra vigencia iniciar el cambio por la vía más participativa, más popular y más pacífica: a través de una Asamblea Nacional Constituyente, para rescatar nuestra dignidad. Bien lo señalaba con visión y precisión, Simeón González en sus escritos, cuando destacaba que:
"Una Asamblea Nacional Constituyente se convoca para una reforma integral del Estado, para hacer de éste un instrumento de integración social y de construcción de democracia, para devolverle el equilibrio orgánico que impida cualesquiera parálisis constitucional y, en fin, para evitar la concentración de poder en pocas manos que permita, entre otras cosas el abuso del poder y la corrupción administrativa. Con esto queremos decir que no se convoca un instrumento democrático como una Asamblea Nacional Constituyente solo para recuperar posiciones políticas coyunturales o para recuperar mayoría legislativas".
Ante la violencia que asoma y cuyas manifestaciones agresivas vienen planificadas por las mentes enfermas del llamado "aparato de seguridad del Estado", hoy reactivado para allanarle el camino al Estado Policiaco.
Debemos cerrar filas en torno a una plataforma democrática hacia una Constituyente, No hay otro camino, a menos que nos dejemos vencer por la violencia de los que gobiernan.
Hoy funcionarios de la Alcaldía de Panamá limpian el lugar.
A Sheng Piag, una de las afectadas, se le dibujaba la tristeza por quedar prácticamente en la calle, ella y su familia.
Asimismo, Zhong Bodi, de 44 años de edad, perdió las herramientas de trabajo.
Ella tiene 14 años de vivir en Panamá y hoy no tiene nada.
Sólo salvó la ropa que llevaba puesta. Hoy vive con otros chinos que la apoyan.
Fermín Chan, presidente del Centro Cultural Chino Panameño, señaló que la llegada de los primeros chinos fue en 1854, cuando desembarcaron 705 del área de Cantón Sur de China en el barco "Sea Witch" (Bruja del Mar).
Venían a trabajar en la construcción del Ferrocarril Transístmico, lo que significa una presencia de 152 años.
De acuerdo con Chan, la influencia china la vemos hasta en el interior del país con la famosa "ñapa", que es un regalo adicional a la persona que iba a comprar; y a los "blue jeans" le llamaban pantalones chinos.
En la parte cultural tienen desde Manuel Chong Neto hasta Bruce Chen, entre otras figuras destacadas.
Tienen también el Centro Cultural Chino Panameño, una escuela donde se enseña inglés, español y chino.
Según Aurelio Chen, propietario de la tienda "Casa Chen", en el Barrio Chino, dijo que hay cinco elementos indispensables para la felicidad: el dinero, el amor, la salud, el trabajo y el estudio.
Y aunque las infraestructuras del lugar no son las más adecuadas, la Alcaldía de Panamá informó que periódicamente, cuadrillas de Ornato realizan trabajos de limpieza y pintura en la fachada de la entrada del sitio.
En tanto, el representante de Santa Ana, Jair Martínez, reconoció que el Barrio Chino es tranquilo, pero en sus alrededores hay problemas de delincuencia.
  • Mediante Ley 119 del 24 de marzo de 2004, la Asamblea Legislativa declaró el 30 de marzo como día Cívico y de Conmemoración de la Etnia China Nacional.

  • El objetivo de la Ley es resaltar los valores y aportes a la cultura y al desarrollo del país en los más de 150 años de presencia china en Panamá.

  • Este aniversario se celebra con diferentes actividades, aseguró Esteban Cheung, presidente de la Asociación de Profesionales Chino-Panameños.

101 años de Panamá América

 
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