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Las 3C: Carnaval, Cuaresma, Caja de Seguro Social


PARTICIPÉ del programa radial "Los Protagonistas", en el cual tocamos varios temas de actualidad: reformas fiscales, Caja de Seguro Social, ampliación del Canal y, por supuesto, algo de participación partidista e ideologías políticas. Luego de dejar plasmada mi posición centrista, uno de los panelistas me dijo: "Doctor, usted debería darle tiempo a estas reformas y esperar los resultados; además, acérquese a Martín, no hay que abandonarlo porque lo están aislando".
Sentí buena intención en el mensaje, y recordé en ese momento un artículo publicado en Panamá América, cuyo autor es otro conspicuo miembro del PRD. Mitchell Doens opinó: "Al paquete de medidas fiscales le seguirá, en orden de ejecución, el espinoso asunto de la Caja del Seguro Social y el tratado de libre comercio con los Estados Unidos, afectándose, irremediablemente, con estas legislaciones a la clase media, al sector empresarial y a la mayoría de los sectores populares". Dijo, además: "enfrentar estas tareas, priorizarlas y ordenarlas, constituye una decisión de estrategia política, lo que comúnmente llamamos un plan para gobernar, mismo que debe contemplar los tiempos, el ritmo de implementación, el capital político disponible, las políticas de alianzas que sumen a la causa a sectores políticos y sociales importantes del país, y otros elementos que son imprescindibles para llevar el barco del estado a puerto seguro".
Doens tiene razón. Las reformas fiscales le meten la mano en el bolsillo, no sólo a los ricos de nuestro país, sino también a las clases medias y bajas. Los efectos de las mismas se verán en algunos meses o antes si aumenta la canasta básica familiar, el transporte, las escuelas, la salud y la vivienda. Disminuirá el poder adquisitivo de cada dólar que ganamos. Si el efecto es el aumento de la tasa de desempleo y el cierre de empresas, entonces las reformas habrán sido contraproducentes. ¿Es éste el tiempo de espera que debemos darle a las reformas tributarias? No lo creo. Tal vez sea cierto lo que me dijo aquel simpatizante del PRD, al Presidente lo han aislado demasiado pronto.
Por el otro lado, los ingresos adicionales al fisco, producto de las reformas, serán aplicados a la inversión social, es decir: salud, vivienda, educación y para combatir la pobreza.
En un país en donde las necesidades sobrepasan con creces los recursos disponibles para atenderlas, las reformas serán un parche al ya lesionado sistema. ¿Qué sucederá cuando, en un par de años, las necesidades agoten estos nuevos dineros frescos? ¿Impondremos nuevos tributos? Si no cambiamos la estructura a corto plazo, no tendremos futuro de país por más impuestos que se inviertan en materia social.
En estas últimas semanas el clima ha variado, no sé si producto de la rotación terrenal ocasionada por el gigantesco maremoto asiático, lo cierto es que los vientos que soplan son fortísimos. Viejo adagio reza: "Quien siembra vientos, cosecha tempestades". Las previsiones auguran mal tiempo. Los marinos saben que no pueden cambiar ni la dirección ni la fuerza del viento, pero si pueden variar la posición de las velas si quieren llevar el barco a puerto seguro. El Presidente debería saberlo antes de ser embestido por la tormenta que se avecina.
La Caja de Seguro Social, su crisis y sus reformas debió ser el tema, punto seguido de la ampliación del Canal de Panamá. Los empresarios, los trabajadores en menor grado y la sociedad, tenían disposición a contribuir en la solución del problema, que es de todos los panameños. Ahora, con un mal sentimiento por las reformas fiscales, sentirse engañados y mermada la confianza hacia El Ejecutivo, se dan las condiciones para una alianza estratégica obreros-empresarios para oponerse al paquete de reformas a la Seguridad Social.
Aumentar la cuota obrero-patronal, los años de cotización o la edad de jubilación son algunas de las alternativas que se podrían presentar en la nueva Ley Orgánica de la Institución. Cándidamente me pregunto: ¿Estará el sector empresarial, la clase media y los trabajadores dispuestos a mayores sacrificios y a disminuir nuevamente sus ingresos mensuales, cuando el mensaje de paternalismo estatal a ultranzas es el que retumba en sus oídos? ¿Se dejarán aplicar el proverbio árabe "La primera vez que me engañes la culpa será tuya; la segunda vez, la culpa será mía? Eso... está por verse en la época de cuaresma.
(teranjm@sinfo.net)

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