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Las amenazas del reinado de Doña Mireya


Indiscutiblemente, de acuerdo a las reglas de los sistemas en donde impera la democracia, como debería ser en nuestro país, la actual mandataria arribó al solio presidencial por haber obtenido la mayoría de votos. Discutir ahora los motivos y causas por los que ella ganó, resulta pérdida de tiempo, no obstante, a quienes les ganó, podrían perfectamente legal o no acortarle su mandato presidencial, perdón, corrijo, su "Reinado".
Esto lo menciono, por la cantidad de diversos hechos que se han venido verificando durante estos últimos 25 meses, en donde la Presidencia de la República ha olvidado, desconocido, irrespetado, vejado la norma número uno por excelencia: "La Constitución Política de la República de Panamá". Sin ánimo de pretender esbozar una pequeña clase en materia constitucional, me permito rápidamente señalar que la misma está estructurada por un total de 15 títulos y la gran mayoría de éstos en capítulos, arrojando un total de 322 artículos. Precisamente, de acuerdo a nuestra Carta Magna, el orden de los poderes del Estado panameño y no del reinado de Doña Mireya, es el siguiente: Título V- El Organo Legislativo, con dos capítulos; Título VI- El Organo Ejecutivo, con cuatro capítulos; Título VII- La Administración de Justicia, con dos capítulos; Título IX- La Hacienda Pública, con tres capítulos, en este Título, en el tercer y último Capítulo, encontramos lo referente a la Contraloría General de la República que, como todos sabemos, es mandatada por el contralor Alvin Weeden, personaje que bien le cabe la figura de uno de los tantos "Príncipes" dentro del actual reinado. Siguiendo con el tema de la Constitución, el artículo 2 establece dónde emana el Poder Público (del pueblo), quien lo ejerce (el Estado), de acuerdo a lo establecido por la Constitución, por medio de los órganos Legislativo, Ejecutivo y Judicial, los cuales actúan de manera limitada y separadamente, pero en armónica colaboración.
Tanto en el orden de los títulos, como el que se establece en el artículo 2, el Organo número uno por excelencia que representa y constituye el sistema democrático, es la Asamblea Legislativa; gústenos o no, allí en la Constitución así está contemplado, mírelo por donde quiera, analícelo de arriba abajo o viceversa. No obstante, toda está explicación y sustentación legal, hablando en lengua vernacular, sin interés de ser bajo y vulgar, es puro monte, sí, como el que corta el peón para darle de comer a los equinos. Vuelvo y lo ratifico, para el actual reinado de Doña Mireya, toda esta situación legal que garantiza la Constitución Política de la República de Panamá es puro cuento, puro monte. Por lo tanto, si la Constitución no existe para ellos, la señora mandataria lógicamente actúa como una reina de la alta realeza, por lo que en su defecto, puede gobernar como mejor le parezca.
Prueba de todo lo anterior, lo constituyen las recientes intervenciones del Ejecutivo en los componentes presupuestarios del Organo Legislativo, so pretexto de la contención del gasto que el Ejecutivo ha ordenado. Para los que lo ignoran, toda contención del gasto debe contar con la aprobación previa de la Comisión de Presupuesto de la Asamblea, tal como lo señala la ley que rige para el actual presupuesto de la Nación. Situación ésta que ha sido obviada con alta negligencia, maldad y dolo, por parte del Ejecutivo. Esto representa y constituye una intervención, una intromisión, un atropello contra el Legislativo, el cual no tiene por qué someterse a los caprichos y presiones del Ejecutivo para que le ratifiquen a un triste personaje en la Corte, para que le permitan utilizar los activos del Fondo Fiduciario y lo que es peor aún, manifestar, aparte de estos dos últimos planteamientos que, si el Presidente de la Asamblea Legislativa no fuese el actual, todo esto se hubiera arreglado y resuelto hace rato, tal como lo señaló el señor Contralor, a un grupo de funcionarios públicos de la Asamblea, quienes fueron atendidos por aquél, el 2 de noviembre, para solicitarle que les refrendara los contratos de nombramiento al personal de dicho órgano. Resultado: no hubo refrendo, lo que hubo fue un alto grado de soberbia por parte de dicho funcionario, el cual salió en los medios de comunicación en una entrevista que le efectuaran el 5 de noviembre en Colón, manifestando que si la Presidenta le daba la orden, el procedía a firmar los contratos. La verdad que es un hombre que actúa con "transparencia", por lo que el Capítulo de Panamá de Transparencia Internacional, orgulloso debe sentirse de tenerlo en su organización.
Hay evidencias de la intromisión que existe en la Contraloría por parte del Ejecutivo, parecen ignorar que la misma Constitución señala que la Contraloría es un ente independiente.
En días recientes, culminando el mes de octubre, acudo al Boulevard de la Avenida Balboa a almorzar, cuando en la mitad de mi almuerzo, entra el señor Contralor a departir en la famosa mesa de la "papaya" donde, por supuesto, fue recibido como un verdadero príncipe. ¿Esto que tiene de malo y pecaminoso?. Nada. Sin embargo, ya en ese momento no sabía qué hacer, si abordarlo y pedirle que me firmara mi contrato como abogado de la Asamblea Legislativa, asignado a la Comisión de Gobierno; si acercarme e insultarlo; si entrarle a puño limpio; si tirarle la comida o seguir comiendo. Brevemente reflexioné y opté por lo último. Este país todavía sigue siendo el mejor de toda América, tenemos nuestros problemas, sí; aún disfrutamos de paseos nocturnos sin mayores riesgos y temores, podemos salir y departir con amigos, incluso, en una misma noche o atardecer en el mismo lugar, te encuentras con personajes políticos de gobierno y oposición que también departen sin mayores inconvenientes.
Estoy convencido de que eso está bien, y así quiero que siga siendo mi país. Sin embargo, las constantes amenazas del reinado de Doña Mireya, en conjunto con sus príncipes, nos está llevando a pensar situaciones de solución nada convencionales. Los que estamos en la Asamblea Legislativa laborando para poder cumplir con nuestras obligaciones de padres, con los compromisos bancarios, con los pagos de renta, de luz, de comida, de agua, etc., no soportamos semejante situación de maldad para con nosotros, quienes en nada influimos en las decisiones políticas de los legisladores.
Las soluciones que hemos ido buscando mediante el diálogo y la negociación, cada vez se alargan más, por el cuento de que nos dijeron tal cosa, y mañana se reunirá fulano con mengano. Ante esto, experimenta uno un alto grado de frustración por no poder encontrar la solución, ya que comprendemos que, el sartén lo tiene agarrado por el mango, la alta realeza del reinado.
Dios quiera que no salga ni un compañero inspirado en modelos propios del talibán; que no surja un tipo kamikaze o ataque torre gemelino, pues esto serviría de escarmiento y para que rectifiquen los actuales gobernantes que el sistema democrático tiene sus reglas y hay que acatarlas. Después, cuando surgen los tipos como Fidel, Marulanda, bin Laden, entonces no sabemos por qué. Creo que estamos lejos de eso, mas la idea no deambula en sueños, anda cerca y golpeando nuestras mentes. Esto no es una amenaza, ni un intento de delinquir.
Fiestas patrias, día de la Madre, entrega de los CERPAN, celebración navideña y Año Nuevo, inicio del verano, carnaval con plata o sin ella, Semana Mayor, habrá de influir en los ánimos de la población panameña, sin embargo cuando nuevamente los bolsillos estén reventados, vuelve el pueblo a empujar y organizar para encontrar soluciones, como pasó en mayo de este año, cuando una manifestación del pueblo, sin ser liderada por un partido político, puso al gobierno en serios aprietos; recordemos que dicha marcha, luego de largas horas de enfrentamiento y caos, tuvo que ser refugiada y mediada, precisamente, por el órgano #1 de nuestro sistema democrático, la Asamblea Legislativa, por lo que esto fácilmente vuelve y se prende.
Quienes lucharon contra los peores años de Noriega, no temen salir a luchar contra el terrorismo del actual reinado, mientras que quienes soportamos la invasión y sus consecuencias, tampoco le tememos. Hacia ese punto, es donde se proyectan las amenazas del actual reinado de Doña Mireya; hacia allá nos estan obligando a llegar, tal vez con la finalidad de que los EE.UU. consideren que la seguridad del Canal está en peligro,y así se establecen nuevamente acá. Tal vez, espero equivocarme. Hay quienes sostienen que la actual mandataria debe terminar sus cinco años de mandato; soy del criterio que no y me atrevo a asegurar que ella misma ya está cansada y quiere dejar el Palacio de las Garzas. Si hay que enjuiciarla por los exabruptos que ella ha cometido, pues que se haga. Si en México se cayó el PRI, si en Perú Fujimori y Montesinos salieron huyendo, gracias a la firme gestión del pueblo, y si aquí lograron acabar con las Fuerzas de Defensa, qué impide acabar con el actual reinado. Este no es un sistema monárquico, entiéndanlo.

101 años de Panamá América

 
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