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"Las aves de mal agüero de Newsweek"


"El futuro no está dado para nadie", decía un sabio hombre hace siglos atrás. Es la pura verdad. Hacer hipótesis de los hechos que vendrán en el tiempo venidero no es bueno, pues uno puede cometer errores, ante el riesgo de enfocar esfuerzos por evitar lo inevitable.
Tras los ataques terroristas en Estados Unidos en septiembre de 2001, muchos especialistas en la rama internacional, casi todos ellos norteamericanos, se la han pasado el tiempo descifrando cuáles serán los lugares de conflicto venideros, a raíz de la lucha de poderes entre la superpotencia norteña y los "pequeños gigantes" como China Popular, la Unión Europea, Rusia, alguna que otra nación árabe, etcétera.
La guerra al terrorismo, decretada por la nueva doctrina Bush, insiste en meter a los grupos rebeldes nacionales que luchan por la liberación de los pueblos, a los separatistas y a los frentes políticos adversos a los gobiernos de los países, en el mismo paquete en donde están los terroristas radicales de tendencias religiosas o extremistas frustrados que utilizan la violencia antes que pensar en el diálogo con las autoridades de los Estados.
Me sorprendió ver que los editores de la revista "Newsweek" hicieran un "análisis sobre el mundo del año 2012", fecha en el cual se proyectan los resultados, al haberse transcurrido una década y un año de los atentados en Nueva York y Washington. Este "estudio" muestra muchas cosas subjetivas, definiciones sobre cómo piensa el estadounidense sobre cuáles crisis pueden estallar y qué pueden afectarlos directa o indirectamente, en su economía y sociedad.
Partiendo del hecho que las "aves de mal agüero" de Newsweek dicen que habrá "seis zonas de conflicto entre el 2002 y el 2012, entre las cuales se destacan Taiwán, el mar de China, las dos Corea, Medio Oriente, Pakistán y, sobre todo, Colombia". De que habrá movimientos separatistas fuertes en grandes potencias: modernos "rebeldes ricos" que desearán liberarse del yugo capitalino, como al estilo del Québec en Canadá o el País Vasco frente a España. Newsweek dice que Hokkaido se separará del control nipón y se apartará de la línea de Tokio, pues será una potencia autosuficiente.
Otros casos serían la Liga Norte de Italia, en donde Piamonte y Venecia desafiarían al gobierno federal en Roma; del renovado separatismo de las provincias canadiense el Oeste, como el caso de Alberta, que declara una voz resonante frente al control de Ottawa. Y hay que agregar a los regionalistas de la Patagonia en Argentina, quienes conocen muy bien sus grandes potenciales naturales en riqueza minera, petróleo y pesquerías.
Pero lo que sí me molestó fue que los editores de Newsweek dicen que Colombia será "otra Somalia", ya no siquiera el Vietnam que vendría después: "Como los jefes paramilitares y guerrilleros ya han amenazado con eliminar a los líderes del gobierno, es evidente que hay "nuevos señores de la guerra" implantándose en el país sudamericano. Estos jerarcas armados dominarán grandes sectores de Colombia, al punto que no responderán al control político de Bogotá".
Agrega la revista que "el dinero y las armas harán que mercenarios del Medio Oriente y de Europa trabajarán de mercenarios en los ejércitos irregulares (el caso de libaneses, israelíes e irlandeses que envían armas a los insurgentes). La anarquía se apoderará de Perú, Ecuador, Brasil y quién sabe, hasta Panamá. Colombia tendrá un presidente electo y un ejército fuertemente armado, pero se fragmentará el país", reitera Newsweek.
Es que el temor de una guerra en el "patio trasero" de Estados Unidos, que es la América Latina, molestará más a los norteamericanos, pues los supuestos "terroristas" de la izquierda y la derecha colombianas causarán que los asesores militares de Washington irán cayendo en el frente de batalla, en una guerra que son es suya del todo, aunque son en parte responsables, por el excesivo consumo de drogas en el Coloso del Norte. Ese miedo a que los soldados estadounidense vuelvan en bolsas mortuarias o que sean rehenes olvidados en la selva amazónica, atemoriza a todos los norteamericanos.
Puede ser que en parte, los editores de Newsweek tengan razón en su investigación hipotética, pero creo que los colombianos tienen todavía voluntad para hacer la paz, a pesar de la violencia. No creo que se dé el hecho que el país se fragmente en regiones controladas por las guerrillas o los paramilitares. Confío en que la gente de Colombia, tarde o temprano, logrará un período de concordia, luego claro de años de sufrimiento y desgaste armado interno.
No especulemos por el futuro que puede ser: Recordemos que nadie jamás se imaginó que la Unión Soviética se caería pronto o que ocurrirían los peores ataques terroristas de la historia, en el pleno corazón de Manhattan y en el mismo "fortín del Potomac", el Pentágono.

101 años de Panamá América

 
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