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Las bases navales y el narcotráfico


El tema no es nuevo, viene desde la administración anterior, y en el foro público el debate parece incorporar dos tendencias: una que apela a la moral nacionalista y otra a los estragos de la delincuencia. Esta última es la que parece dejar sin sustento a la primera. Hay un drama que acosa a las naciones, tanto a su economía como a sus regímenes políticos: el narcotráfico y lo que se deriva de él, considerando los recursos de que dota al crimen organizado y a todas y cada una de la formas como hoy se manifiesta.

Por el peso de ese flagelo no se equivocan quienes afirman que la región transita por una guerra en la que los resultados se dirimen entre una sociedad que se defiende y un rufián que no da tregua. Las autoridades han hablado de instalar bases navales en ambas costas del país considerando que éstas se han convertido en paredes porosas por donde se cuelan millonarios cargamentos que van a parar a los mercados de Europa y EE.UU.

Al amparo de un extraño nacionalismo, se subraya la lesión a la soberanía, pero se deja abierta la puerta a la delincuencia organizada, hablan del imperio que amenaza el territorio, pero omiten el tufo de la droga que recorre la geografía nacional. ¿Cómo se puede hablar de asociación con otras naciones respecto a la gripe o la inserción de los mercados y nos parece lesivo unificar voluntades, recursos y acciones con quienes tienen en común con Panamá, la batalla contra la toxicomanía y el tráfico de estupefacientes, seres humanos y hasta de terrorismo? ¿A qué estamos jugando?

101 años de Panamá América

 
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