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Las cédulas de Unisys


Despachos oficiales confirman que otras 200 tarjetas base para la confección de cédulas aparecieron ocultas en los depósitos de Unisys World Trade Inc. siendo éste el tercer lote de material idéntico decomisado tan sólo en las últimas dos semanas. Extraoficialmente se habla de un total de 30 mil tarjetas aptas para producir cédulas de identidad decomisadas. El Tribunal Electoral ha dicho que contempla la posibilidad de demandar a la empresa estadounidense concesionaria de la confección de los documentos de identidad. El magistrado Erasmo Pinilla ha opinado que el escándalo podría configurar una causal de resolución del contrato, porque se supone que el material sobrante debió ser destruido y, en todo caso, no estar en poder de terceros. Se teme lo peor.
Otras noticias parecen confirmarlo. Panamá estaría pidiendo la extradición de un ejecutivo de Unisys radicado en Nicaragua para su juzgamiento aquí. Se menciona a una banda local que incluiría a personal de la empresa, la cual estaría integrado por nacionales y extranjeros, incluyendo a un colombiano. El escenario para un gran fraude podría estarse gestando. ¿Fraude? Sí.
Si recordamos el precario triunfo de Nicolás Ardito Barletta contra Arnulfo Arias en 1984, por 1713 votos, tendríamos una muestra de cuán importantes pueden ser las 30 mil tarjetas de cédula en blanco decomisadas. Pero el asunto es peor.
Las 30 mil tarjetas pueden ser tan sólo la punta de iceberg de un fraude colosal susceptible de llegar a 100 mil cédulas falsas ya en circulación, idénticas a las legítimas. Una cédula tiene múltiples usos, entre los que destacamos el poder votar y acreditar la nacionalidad panameña, lo que a su vez permite a su portador ejercer el comercio al por menor (salones de belleza, almacenes, restaurantes, bares, discotecas, etc), ejercer algunas profesiones reservadas a nacionales (casi todas), conseguir empleo obviando el permiso y cuotas laborales, tener cuenta bancaria y sacar pasaporte para viajar a cualquier rincón del planeta, algunos de ellos sin necesidad de visa.
La inversión extranjera en tiempos de recesión es siempre bienvenida. La legislación restrictiva, cada vez menos justificada, ha dado lugar a distintas fórmulas para dar vuelta a limitaciones que la excluyen del comercio al detal. Los matrimonios con nacionales, el uso de testaferros y la asociación con panameños son parte de las formas para hacerlo. Pero la falsificación de cédulas es un delito malsano e intolerable.
El riesgo electoral es también grave porque el padrón o listado de electores nada garantiza. El fraude puede darse por dos vías: duplicando cédulas en circulación (dos ciudadanos con la misma cédula pero distinta foto o una sola persona con dos cédulas) o cedulando a ciudadanos fallecidos. El copioso y rico arsenal de los timadores electorales ha de hacerse agua la boca.
Lo que procede es exigir responsabilidades y reparaciones a Unisys, suspenderle inmediatamente el contrato y enviar a la cárcel a los responsables. Simultáneamente, hay que hacer una convocatoria urgente a compañías serias que puedan ofrecer un servicio mejor y más seguro de cedulación.

101 años de Panamá América

 
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