Las cifras de la economía nacional
Por disposición constitucional compete a la Contraloría General de la República la responsabilidad de compilar y dirigir la información estadística oficial. En el cumplimiento de esas tareas, la Dirección de Estadísticas y Censo ganó para la entidad en los años previos a la dictadura militar, el reconocimiento público y un merecido prestigio que trascendió las fronteras patrias. El sello de la Contraloría era entonces sinónimo de objetividad, probidad y profesionalismo.
Pero durante los 21 años de tiranía, la entidad fue objeto de extrema politización y manipulación, viendo menguado en gran parte su profesionalismo, que constituyó desde sus primeros pasos su principal activo. Sus cifras dejaron de ser confiables.
Tras el retorno de la democracia al país, los gobiernos que se han sucedido, hicieron algunos esfuerzos para restaurar los antiguos dotes de la entidad. En particular, el contralor Rubén Carles le dio un protagonismo excepcional que permitió la reconstrucción del país en uno de sus más difíciles momentos.
En el mismo período, han proliferado por iniciativa de empresarios, académicos y especialistas de los sectores público y privado, diversas entidades dedicadas a recabar, manejar, sistematizar e interpretar información económica. Entre sus servicios incluyen programas de investigación, compilación, análisis, asesoría y consulta. Sus datos trascienden al público en diversas formas y medios, rivalizando por su seriedad y su alto nivel técnico con los emanados de la Contraloría.
En atención a la trascendencia que tienen los indicadores de la evolución económica, consideramos conveniente un respetuoso y periódico intercambio entre las distintas entidades que trabajan en ese campo, a fin de comparar fuentes, metodologías y conclusiones, analizar discrepancias y posibles distorsiones. Si se quiere, sería una especie de foro de especialistas, cada cual con su punto de vista, en sano intercambio. Nadie pierde, todos ganan; sobre todo, el público.
Recientemente se han publicado en diferentes medios de comunicación discrepantes cifras sobre el nivel de crecimiento de la actividad económica del primer trimestre. El informe de la Contraloría General estima un crecimiento de 1.6 por ciento, el viceministro de Finanzas, Eduardo Quirós, declaró que el Ministerio de Economía y Finanzas pronostica una tasa de 3 por ciento, INDESA registra una caída de menos 1 por ciento coincidente con APEDE. Y faltan aún por manifestarse la Universidad de Panamá, Arden & Price, y lo que digan por cuenta propia las instituciones financieras internacionales, que tienen su propio peso específico.
No sugerimos regimentar ni uniformar la información, sino que los distintos entes comparen y afinen sus instrumentos, en una especie de sana competencia de talento y precisión técnica, que obligará a la Contraloría General y a los demás a no quedarse atrás y a desempeñarse cada vez mejor.
Pero durante los 21 años de tiranía, la entidad fue objeto de extrema politización y manipulación, viendo menguado en gran parte su profesionalismo, que constituyó desde sus primeros pasos su principal activo. Sus cifras dejaron de ser confiables.
Tras el retorno de la democracia al país, los gobiernos que se han sucedido, hicieron algunos esfuerzos para restaurar los antiguos dotes de la entidad. En particular, el contralor Rubén Carles le dio un protagonismo excepcional que permitió la reconstrucción del país en uno de sus más difíciles momentos.
En el mismo período, han proliferado por iniciativa de empresarios, académicos y especialistas de los sectores público y privado, diversas entidades dedicadas a recabar, manejar, sistematizar e interpretar información económica. Entre sus servicios incluyen programas de investigación, compilación, análisis, asesoría y consulta. Sus datos trascienden al público en diversas formas y medios, rivalizando por su seriedad y su alto nivel técnico con los emanados de la Contraloría.
En atención a la trascendencia que tienen los indicadores de la evolución económica, consideramos conveniente un respetuoso y periódico intercambio entre las distintas entidades que trabajan en ese campo, a fin de comparar fuentes, metodologías y conclusiones, analizar discrepancias y posibles distorsiones. Si se quiere, sería una especie de foro de especialistas, cada cual con su punto de vista, en sano intercambio. Nadie pierde, todos ganan; sobre todo, el público.
Recientemente se han publicado en diferentes medios de comunicación discrepantes cifras sobre el nivel de crecimiento de la actividad económica del primer trimestre. El informe de la Contraloría General estima un crecimiento de 1.6 por ciento, el viceministro de Finanzas, Eduardo Quirós, declaró que el Ministerio de Economía y Finanzas pronostica una tasa de 3 por ciento, INDESA registra una caída de menos 1 por ciento coincidente con APEDE. Y faltan aún por manifestarse la Universidad de Panamá, Arden & Price, y lo que digan por cuenta propia las instituciones financieras internacionales, que tienen su propio peso específico.
No sugerimos regimentar ni uniformar la información, sino que los distintos entes comparen y afinen sus instrumentos, en una especie de sana competencia de talento y precisión técnica, que obligará a la Contraloría General y a los demás a no quedarse atrás y a desempeñarse cada vez mejor.