Las contradicciones en Irak
IRAK muestra grandes contradicciones. Por un lado, tenemos la violencia sangrienta que se incrementa día a día y que afecta sin discriminaciones religiosas a todo un pueblo. Las pérdidas de vidas ascienden a casi medio millón de personas, y miles de heridos. Además, las tropas de ocupación norteamericanas han tenido casi 4,000 muertos que sobrepasan al número de víctimas del 9/11 en New York, Estados Unidos (EE.UU.).
Para los sunnis y los chiítas se trata de una guerra religiosa y ambos sectores consideran a los norteamericanos como "intrusos", cuya salida del país exigen.
Irán interviene en el conflicto ayudando económicamente y con armas a los chiítas y Siria, por otro lado, hace lo mismo con los sunnis. Es a todas luces un conflicto sin solución por sus características, que son más religiosas que económicas (petróleo) y políticas. No obstante, su resultado afecta a toda la región.
Países moderados como Egipto, Arabia Saudita y Jordania observan con mucha preocupación y, hasta ahora, sólo en forma pasiva, la evolución del conflicto interno de los iraquíes. Si hay una partición de dicho territorio, siguiendo los criterios religiosos de sunnis y chiítas, el conflicto circunscrito, por ahora, a ese país puede extenderse y desatar una guerra abierta en la cual intervendrían varios países.
Aunque utilicen retóricas distintas la mayoría de los países del área quiere, en especial Arabia Saudita, que EE.UU. mantenga su presencia en Irak no importa, para ellos, que tenga numerosas pérdidas de vida, cuantiosas erogaciones económicas y serias repercusiones políticas internas. Buscan que los norteamericanos logren tener éxito, pues es la única forma en que se asegurarían de tener paz, sin que se imponga ninguna de las facciones religiosas.
Frente a ese panorama sangriento de continua destrucción, la Revista Newsweek, en un artículo de Silvia Spring, destaca las contradicciones que existen hoy día en Irak.
Señala la articulista, entre otras cosas, que el crecimiento per cápita fue del 17% el año pasado y que se espera para el presente año del 16%. La telefonía celular, por ejemplo, de 1.4 millones de usuarios hace dos años ascendió a 7 millones en el presente. Señala también que las propiedades y la construcción han tenido aumentos "muy saludables".
Aunque el desempleo sigue en márgenes mayores del 30%, se incrementó en 100% desde la caída del dictador Saddam Hussein. Los impuestos han sido reducidos del 45% al 15% para permitirle a los iraquíes tener más dinero disponible para el comercio y sus actividades personales.
Los tranques vehiculares, principalmente, en Bagdad, son "horrendos". Los autos que transitan por las distintas calles de la ciudad son cinco veces mayor que antes del inicio de la guerra. El petróleo, que costaba sólo algunos centavos el litro, ha subido a 0.65 centésimos el galón al disminuir el gobierno los subsidios que le daba a esta importante industria que asciende a muchos billones de dólares al año y poder así aumentar sus recaudaciones.
La seguridad continúa siendo un factor que impide un desarrollo económico más agresivo, ya que al tener las distintas compañías que destinar cerca de 30% del presupuesto a la protección de sus instalaciones y de sus operarios le restan recursos para sus actividades. La inseguridad del ciudadano crece mucho, a pesar de su mejoramiento económico. La violencia no compensa su situación de mejores ingresos.
El resultado del conflicto, que pareciera que no tiene solución, tiene repercusiones muy graves no sólo en el área, sino en los EE.UU., donde existe una gran división en la opinión pública en relación con la presencia de tropas norteamericanas en Irak.
"Se presta a pensar que se está pasando plata debajo de la mesa para aceptar carreteras de baja calidad", aseveró.
Sión Atencio se refirió también al caso de la vía conocida como la Frangipani.
Él sostiene que se trata de un problema de pavimento, específicamente en la capa de rodadura final, que es la carpeta de hormigón asfáltico.
Aseguró que había evidencia de la introducción de agua, lo que oxida el asfalto.
Además, el asfalto que se circula en Panamá no cumple las expectativas por asuntos del clima.
Se debió aplicar el capítulo XXIV del Manual de Especificaciones Técnicas Generales para la Construcción de Carreteras y Puentes del MOP, sobre la materia de calidad de construcción, cómo debe permitirse, colocarse y compactarse el asfalto.
Atenció adujo que en la carretera Kuna Nega se regsitró un deslizamiento del cuerpo de talud, con desprendimiento de los hombros.
Se debió colocar una especie de banquetas en la parte más baja del talud, unos escalones que dan fuerza a la tierra, lo que no se hizo.
"Éstos refuerzan la pared vertical e impiden que ceda el talud".
Resaltó que quizás en la falla no se hicieron los estudios geotécnicos, las tatigrafías, las mediciones y cálculos.
En su opinión, hay deficiencia en el diseño geotécnico, por lo que de no tomarse las medidas, el problema resurgirá.
Para los sunnis y los chiítas se trata de una guerra religiosa y ambos sectores consideran a los norteamericanos como "intrusos", cuya salida del país exigen.
Irán interviene en el conflicto ayudando económicamente y con armas a los chiítas y Siria, por otro lado, hace lo mismo con los sunnis. Es a todas luces un conflicto sin solución por sus características, que son más religiosas que económicas (petróleo) y políticas. No obstante, su resultado afecta a toda la región.
Países moderados como Egipto, Arabia Saudita y Jordania observan con mucha preocupación y, hasta ahora, sólo en forma pasiva, la evolución del conflicto interno de los iraquíes. Si hay una partición de dicho territorio, siguiendo los criterios religiosos de sunnis y chiítas, el conflicto circunscrito, por ahora, a ese país puede extenderse y desatar una guerra abierta en la cual intervendrían varios países.
Aunque utilicen retóricas distintas la mayoría de los países del área quiere, en especial Arabia Saudita, que EE.UU. mantenga su presencia en Irak no importa, para ellos, que tenga numerosas pérdidas de vida, cuantiosas erogaciones económicas y serias repercusiones políticas internas. Buscan que los norteamericanos logren tener éxito, pues es la única forma en que se asegurarían de tener paz, sin que se imponga ninguna de las facciones religiosas.
Frente a ese panorama sangriento de continua destrucción, la Revista Newsweek, en un artículo de Silvia Spring, destaca las contradicciones que existen hoy día en Irak.
Señala la articulista, entre otras cosas, que el crecimiento per cápita fue del 17% el año pasado y que se espera para el presente año del 16%. La telefonía celular, por ejemplo, de 1.4 millones de usuarios hace dos años ascendió a 7 millones en el presente. Señala también que las propiedades y la construcción han tenido aumentos "muy saludables".
Aunque el desempleo sigue en márgenes mayores del 30%, se incrementó en 100% desde la caída del dictador Saddam Hussein. Los impuestos han sido reducidos del 45% al 15% para permitirle a los iraquíes tener más dinero disponible para el comercio y sus actividades personales.
Los tranques vehiculares, principalmente, en Bagdad, son "horrendos". Los autos que transitan por las distintas calles de la ciudad son cinco veces mayor que antes del inicio de la guerra. El petróleo, que costaba sólo algunos centavos el litro, ha subido a 0.65 centésimos el galón al disminuir el gobierno los subsidios que le daba a esta importante industria que asciende a muchos billones de dólares al año y poder así aumentar sus recaudaciones.
La seguridad continúa siendo un factor que impide un desarrollo económico más agresivo, ya que al tener las distintas compañías que destinar cerca de 30% del presupuesto a la protección de sus instalaciones y de sus operarios le restan recursos para sus actividades. La inseguridad del ciudadano crece mucho, a pesar de su mejoramiento económico. La violencia no compensa su situación de mejores ingresos.
El resultado del conflicto, que pareciera que no tiene solución, tiene repercusiones muy graves no sólo en el área, sino en los EE.UU., donde existe una gran división en la opinión pública en relación con la presencia de tropas norteamericanas en Irak.
"Se presta a pensar que se está pasando plata debajo de la mesa para aceptar carreteras de baja calidad", aseveró.
Sión Atencio se refirió también al caso de la vía conocida como la Frangipani.
Él sostiene que se trata de un problema de pavimento, específicamente en la capa de rodadura final, que es la carpeta de hormigón asfáltico.
Aseguró que había evidencia de la introducción de agua, lo que oxida el asfalto.
Además, el asfalto que se circula en Panamá no cumple las expectativas por asuntos del clima.
Se debió aplicar el capítulo XXIV del Manual de Especificaciones Técnicas Generales para la Construcción de Carreteras y Puentes del MOP, sobre la materia de calidad de construcción, cómo debe permitirse, colocarse y compactarse el asfalto.
Atenció adujo que en la carretera Kuna Nega se regsitró un deslizamiento del cuerpo de talud, con desprendimiento de los hombros.
Se debió colocar una especie de banquetas en la parte más baja del talud, unos escalones que dan fuerza a la tierra, lo que no se hizo.
"Éstos refuerzan la pared vertical e impiden que ceda el talud".
Resaltó que quizás en la falla no se hicieron los estudios geotécnicos, las tatigrafías, las mediciones y cálculos.
En su opinión, hay deficiencia en el diseño geotécnico, por lo que de no tomarse las medidas, el problema resurgirá.