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Las cumbres y la justicia mundial


Sobre los problemas y necesidades que agobian a los pueblos y a la humanidad, las diferentes cumbres son de gran necesidad humana, política y económica, en vista que los pueblos por sí sólos no podrían alcanzar la justicia en sus problemas y necesidades.
Regularmente las cumbres llevan en sus agendas maravillosos temas de gran interés. Por ejemplo: la niñez, la pobreza, los derechos humanos, la protección a la naturaleza y al medio ambiente; los conflictos étnicos, la proliferación del armamentismo, las enfermedades complejas, la globalización de igualdad entre todos los pueblos, la guerra contra las drogas y el narcotráfico y otros temas de interés mundial.
El tema reciente de la cumbre G8, celebrada en Génova, llevó como tema prioritario la pobreza a nivel mundial con énfasis el Africa. A veces no sabemos si son los rencores crónicos de los pueblos por la desigualdad de tratos entre ricos y pobres, o es un radicalismo nacido paulatinamente, como fue el caso de la nota discordante durante el período de la Cumbre G 8, donde murió un manifestante y grandes daños materiales en el teatro de los acontecimientos. Las respuestas y acuerdos, a pesar de los incidentes, fueron muy positivos y de gran interés para los pueblos del planeta. A pesar que en esas cumbres se aprueban comunicados conjuntos de grandes beneficios, sus resultados son lentos y, en ocasiones, duermen en sus laureles. Adicional de ese encuentro se tocaron temas muy sensitivos y humanos, sobretodo, con los países más pobres del mundo.
El Santo Padre Juan Pablo II, en una visita que le hiciera el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, en su casa de campo, le pidió rechazar la creación de embriones humanos para las investigaciones médicas, diciéndole además que su país tenía la responsabilidad moral de oponerse a las acciones que devalúen y violen la vida humana, igual que, de manera coherente con las demás potencias del mundo, poner fin a la carrera armamentista; recomendó también la condonación de la deuda externa a los países más pobres.
Otro caso de gran interés que no tuvo prioridad fue el Protocolo de Kyoto, que por la abstención de Estados Unidos de apoyar la reducción de gases causante del efecto invernadero, no gozó de un respaldo unánime. Suena muy extraño que siendo Estados Unidos el país y la potencia más identificada en la conservación de la vida humana y animal y de las libertades y las democracias del mundo, se manifieste renuente a participar en este protocolo, mas de nada serviría luchar y aprobar otros asuntos de interés mundial, obviando los más importantes y básicos que es la conservación de la naturaleza y el medio ambiente para la seguridad y felicidad de la humanidad.

101 años de Panamá América

 
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