“Las declaraciones de la señora Watt”
Hace pocos días la señora embajadora de los Estados Unidos de Norteamérica, S.E. Linda Watt hizo unas declaraciones en la Cámara de Comercio que le dio argumentos a algunos para atacarla. ¿Qué dijo la señora Watt? Lo que el 90% de la ciudadanía piensa. Que hay en nuestro país privilegios inaceptables; que existe una inmunidad que lleva a la impunidad y que la Ley de Transparencia es inoperante por la reglamentación que se le introdujo. En pocas palabras manifestó que en Panamá se dan condiciones inapropiadas que afectan el normal desenvolvimiento de la democracia. ¿Es esa alguna mentira? Por supuesto que no. Es natural que nos disguste que alguien de afuera y menos un diplomático nos enrostre lo que reflejamos de nuestro país. Nuestra imagen en el exterior es muy negativa, al punto de que un diplomático de un país como los Estados Unidos se atreva a decirlo.
Nicaragua prestó oídos sordos a muchas advertencias que la comunidad internacional le venía haciendo en cuanto a la conducta del gobierno y siguió el entonces presidente Arnoldo Alemán con el “juega vivo” y el desprecio a la opinión pública. Hoy día está encarcelado en espera de ser juzgado por corrupción y malversación de fondos públicos. Cuando las aguas suenan es porque piedras traen.
Aquí en Panamá los medios de comunicación, dirigentes políticos, gremiales y de las instituciones cívicas, hemos venido señalando la corrupción imperante, el privilegio y la inmunidad que están afectando, entre otras cosas, las inversiones extranjeras y el prestigio del país.
Estas opiniones son ampliamente compartidas por el Licdo. Guillermo Endara Galimany, candidato a la presidencia de la república, quien ha manifestado reiteradas veces que como fórmula para poner fin a estos privilegios de impunidad y corrupción administrativa se tendrían que hacer cambios profundos a la Constitución Nacional. Además adelantó el nombre de su Procuradora General, como ejemplo de su determinación de combatir toda actuación dolosa que se quiera ejercer en la nueva administración que él aspira presidir.
La embajadora de los Estados Unidos, como bien apuntó el “Pulso de Panamá”, “fue invitada por la Cámara de Comercio a opinar sobre la situación panameña y eso hizo”. Habló con claridad le guste a algunos o le moleste a otros.
En su interesante exposición la señora Embajadora dijo:
“Un ejemplo del potencial de Panamá como líder en el comercio mundial surge de algunos datos interesantes de la última edición del “World Competitiveness Report”, del Foro Económico Mundial. Este informe compara ochenta países (que incluye entre otros, países de Europa y del Hemisferio como Argentina, Chile, Costa Rica, República Dominicana, y los países asiáticos y africanos), tomando en cuenta sus ventajas y desventajas para competir en el mundo comercial. De los ochenta, Panamá se encuentra en la posición cincuenta. En el aspecto positivo algunas ventajas que se identifican en Panamá son: inflación baja (número 15), sofisticación del sistema financiera (número 22) y la solidez de los bancos (número 20). Pero, ¿cómo califica Panamá en otras categorías? La calificación de Panamá en cuanto a la confianza pública en los políticos fue muy baja (número 72). Otras categorías en las cuales Panamá recibió una calificación desagradable incluyen el favoritismo en las decisiones del gobierno (número 69), y la frecuencia de sobornos (número 75). Si no fuera por estas características negativas, identificadas por expertos en comercio internacional como obstáculos a la competitividad, Panamá podría tener un perfil mucho más positivo. Recientemente, el profesor visitante de Estados Unidos, Riordan Roett, manifestó que si Panamá pudiera bajar sus niveles de corrupción y mejorar el imperio de la ley, podría dar un gran salto hacia delante en su competitividad. Esto se traduciría en millones de dólares, los cuales se reflejarían en un incremento de inversiones y la creación de empleos”.
Agregó también que: “Todo votante debe exigir, primero de sus candidatos y luego de sus funcionarios públicos electos, un desempeño de ciudadanos ejemplares que cumplan con las leyes y respeten la ética. Si esos líderes violan las normas éticas, no deberían ser electos, y mucho menos reelegidos. En este sentido me preocupa mucho la inmunidad parlamentaria. Es un concepto que perjudica al sistema democrático porque establece que ciertas personas están por encima de la ley. También destruye la confianza que el ciudadano debe tener en sus líderes políticos. Esa inmunidad se convierte inevitablemente en impunidad del legislador, y el público ha de exigir un cambio”.
Algunos panameños como muchas madres que tienen hijos muy feos, requete feos, lo saben muy bien, pero no les gusta que se lo digan - No obstante, la verdad es una y no se puede ocultar la digamos nosotros o nos la digan a nosotros.
La ley que rige las adopciones está en el Código de la Familia, pero reformado por la Ley 18 del 2 de mayo de 2001.
Nicaragua prestó oídos sordos a muchas advertencias que la comunidad internacional le venía haciendo en cuanto a la conducta del gobierno y siguió el entonces presidente Arnoldo Alemán con el “juega vivo” y el desprecio a la opinión pública. Hoy día está encarcelado en espera de ser juzgado por corrupción y malversación de fondos públicos. Cuando las aguas suenan es porque piedras traen.
Aquí en Panamá los medios de comunicación, dirigentes políticos, gremiales y de las instituciones cívicas, hemos venido señalando la corrupción imperante, el privilegio y la inmunidad que están afectando, entre otras cosas, las inversiones extranjeras y el prestigio del país.
Estas opiniones son ampliamente compartidas por el Licdo. Guillermo Endara Galimany, candidato a la presidencia de la república, quien ha manifestado reiteradas veces que como fórmula para poner fin a estos privilegios de impunidad y corrupción administrativa se tendrían que hacer cambios profundos a la Constitución Nacional. Además adelantó el nombre de su Procuradora General, como ejemplo de su determinación de combatir toda actuación dolosa que se quiera ejercer en la nueva administración que él aspira presidir.
La embajadora de los Estados Unidos, como bien apuntó el “Pulso de Panamá”, “fue invitada por la Cámara de Comercio a opinar sobre la situación panameña y eso hizo”. Habló con claridad le guste a algunos o le moleste a otros.
En su interesante exposición la señora Embajadora dijo:
“Un ejemplo del potencial de Panamá como líder en el comercio mundial surge de algunos datos interesantes de la última edición del “World Competitiveness Report”, del Foro Económico Mundial. Este informe compara ochenta países (que incluye entre otros, países de Europa y del Hemisferio como Argentina, Chile, Costa Rica, República Dominicana, y los países asiáticos y africanos), tomando en cuenta sus ventajas y desventajas para competir en el mundo comercial. De los ochenta, Panamá se encuentra en la posición cincuenta. En el aspecto positivo algunas ventajas que se identifican en Panamá son: inflación baja (número 15), sofisticación del sistema financiera (número 22) y la solidez de los bancos (número 20). Pero, ¿cómo califica Panamá en otras categorías? La calificación de Panamá en cuanto a la confianza pública en los políticos fue muy baja (número 72). Otras categorías en las cuales Panamá recibió una calificación desagradable incluyen el favoritismo en las decisiones del gobierno (número 69), y la frecuencia de sobornos (número 75). Si no fuera por estas características negativas, identificadas por expertos en comercio internacional como obstáculos a la competitividad, Panamá podría tener un perfil mucho más positivo. Recientemente, el profesor visitante de Estados Unidos, Riordan Roett, manifestó que si Panamá pudiera bajar sus niveles de corrupción y mejorar el imperio de la ley, podría dar un gran salto hacia delante en su competitividad. Esto se traduciría en millones de dólares, los cuales se reflejarían en un incremento de inversiones y la creación de empleos”.
Agregó también que: “Todo votante debe exigir, primero de sus candidatos y luego de sus funcionarios públicos electos, un desempeño de ciudadanos ejemplares que cumplan con las leyes y respeten la ética. Si esos líderes violan las normas éticas, no deberían ser electos, y mucho menos reelegidos. En este sentido me preocupa mucho la inmunidad parlamentaria. Es un concepto que perjudica al sistema democrático porque establece que ciertas personas están por encima de la ley. También destruye la confianza que el ciudadano debe tener en sus líderes políticos. Esa inmunidad se convierte inevitablemente en impunidad del legislador, y el público ha de exigir un cambio”.
Algunos panameños como muchas madres que tienen hijos muy feos, requete feos, lo saben muy bien, pero no les gusta que se lo digan - No obstante, la verdad es una y no se puede ocultar la digamos nosotros o nos la digan a nosotros.
La ley que rige las adopciones está en el Código de la Familia, pero reformado por la Ley 18 del 2 de mayo de 2001.