Las elecciones
Para mayo de 2004, nos abocaremos a un torneo electoral que culminará con la elección del nuevo gobierno que regirá el destino de la nación panameña.
Este torneo electoral reviste singular importancia porque se desarrolla en momentos que evidencian, mundialmente, las nuevas tendencias del orden económico, político y social; y por ende, de la gestión administrativa y organizacional, que desafían a la humanidad; situación a la que no escapa nuestro país. Este es el motivo por el cual consideramos pertinente realizar un llamado a la nación panameña, especialmente a los ciudadanos con derecho al sufragio, para que antes de emitir su voto, hagan una profunda reflexión, de manera tal que elijamos solamente a aquellos candidatos que mejor nos representen como interlocutores válidos de los intereses y valores de nuestra nación.
La experiencia vivida en nuestra época republicana, y ahora con el inicio de la época soberana (iniciada el 31 de diciembre de 1999), nos muestra que si tomamos las decisiones correctas, en los momentos adecuados, estaremos garantizándonos un mejor futuro; por lo que en momentos de decidir a quién daremos nuestro voto, acudamos primero a nuestra conciencia por el bien de nuestra colectividad.
222 Desdichada-mente, el pueblo panameño se caracteriza por su nobleza, perdona con facilidad y olvida pronto...
Escojamos a quienes se caractericen por su credibilidad, seriedad, honestidad, sinceridad, respeto, dinamismo, disciplina y todos aquellos atributos que nos permitan vislumbrar horizontes existentes (hacer realidad nuestros proyectos y expectativas profesionales), de forma coherente, cónsona con la filosofía y principios de verdaderos panameños.
Estamos viviendo años difíciles, por múltiples razones; en consecuencia, resultará conveniente que con claridad meridiana cada candidato presente un plan de trabajo efectivo, de objetivos reales con metas alcanzables, de lo que se propone lograr en beneficio de la ciudadanía con la colaboración y participación de este pueblo cansado de tanta demagogia.
Muchos candidatos viven prometiendo puentes donde no existen ríos y promoviendo obras electoreras, con el único propósito de crear falsas expectativas para captar votos y alcanzar el triunfo, para después sumir en la más profunda decepción, desilusión y frustración al pueblo que lo llevó al poder, haciéndonos creer que funciona el concepto "la voz del pueblo es la voz de Dios".
Desdichadamente, el pueblo panameño se caracteriza por su nobleza, perdona con facilidad y olvida pronto, atributos éstos que, en las actuales condiciones, nos colocan en franca desventaja si anteponemos la pasión a la razón. Por ello, se hace necesario apelar a la vivencia diaria de cada uno de los panameños que trabajamos por un mejor país, con mayores oportunidades para todos.
En consecuencia, antes de depositar el voto, debes hacerlo con inteligencia emocional, con seguridad de que a quien escojas represente tus intereses y sueños como ciudadano de este país, porque tenemos derecho a vislumbrar un mejor Panamá para las futuras generaciones.
Pueblo panameño: date el sitial que te mereces, date valor y escoge al mejor. Distínguete por honor y coraje; recuerda siempre que el capital humano es la mayor riqueza de nuestra nación. En consecuencia, medita tu voto, al futuro dile sí con una buena selección que garantice tu adecuada representación. "Que la honestidad, responsabilidad, seriedad y disciplina sean el escudo de tus acciones". Dios te salve Panamá.
(victorianos@hotmail.com)
Este torneo electoral reviste singular importancia porque se desarrolla en momentos que evidencian, mundialmente, las nuevas tendencias del orden económico, político y social; y por ende, de la gestión administrativa y organizacional, que desafían a la humanidad; situación a la que no escapa nuestro país. Este es el motivo por el cual consideramos pertinente realizar un llamado a la nación panameña, especialmente a los ciudadanos con derecho al sufragio, para que antes de emitir su voto, hagan una profunda reflexión, de manera tal que elijamos solamente a aquellos candidatos que mejor nos representen como interlocutores válidos de los intereses y valores de nuestra nación.
La experiencia vivida en nuestra época republicana, y ahora con el inicio de la época soberana (iniciada el 31 de diciembre de 1999), nos muestra que si tomamos las decisiones correctas, en los momentos adecuados, estaremos garantizándonos un mejor futuro; por lo que en momentos de decidir a quién daremos nuestro voto, acudamos primero a nuestra conciencia por el bien de nuestra colectividad.
222 Desdichada-mente, el pueblo panameño se caracteriza por su nobleza, perdona con facilidad y olvida pronto...
Escojamos a quienes se caractericen por su credibilidad, seriedad, honestidad, sinceridad, respeto, dinamismo, disciplina y todos aquellos atributos que nos permitan vislumbrar horizontes existentes (hacer realidad nuestros proyectos y expectativas profesionales), de forma coherente, cónsona con la filosofía y principios de verdaderos panameños.
Estamos viviendo años difíciles, por múltiples razones; en consecuencia, resultará conveniente que con claridad meridiana cada candidato presente un plan de trabajo efectivo, de objetivos reales con metas alcanzables, de lo que se propone lograr en beneficio de la ciudadanía con la colaboración y participación de este pueblo cansado de tanta demagogia.
Muchos candidatos viven prometiendo puentes donde no existen ríos y promoviendo obras electoreras, con el único propósito de crear falsas expectativas para captar votos y alcanzar el triunfo, para después sumir en la más profunda decepción, desilusión y frustración al pueblo que lo llevó al poder, haciéndonos creer que funciona el concepto "la voz del pueblo es la voz de Dios".
Desdichadamente, el pueblo panameño se caracteriza por su nobleza, perdona con facilidad y olvida pronto, atributos éstos que, en las actuales condiciones, nos colocan en franca desventaja si anteponemos la pasión a la razón. Por ello, se hace necesario apelar a la vivencia diaria de cada uno de los panameños que trabajamos por un mejor país, con mayores oportunidades para todos.
En consecuencia, antes de depositar el voto, debes hacerlo con inteligencia emocional, con seguridad de que a quien escojas represente tus intereses y sueños como ciudadano de este país, porque tenemos derecho a vislumbrar un mejor Panamá para las futuras generaciones.
Pueblo panameño: date el sitial que te mereces, date valor y escoge al mejor. Distínguete por honor y coraje; recuerda siempre que el capital humano es la mayor riqueza de nuestra nación. En consecuencia, medita tu voto, al futuro dile sí con una buena selección que garantice tu adecuada representación. "Que la honestidad, responsabilidad, seriedad y disciplina sean el escudo de tus acciones". Dios te salve Panamá.
(victorianos@hotmail.com)