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Las estadísticas del tránsito


Durante los primeros 76 días del año sumaban 98 las muertes de tránsito con 149 heridos. O sea que por cada dos muertes se producen tres lesionados casi siempre de gravedad, lo que agrava la problemática del rubro y agrega más dolor y costos al drama. Los números de los últimos días no hacen sino confirmar esta tendencia.
Si examinamos en detalle las cifras, encontraremos alguna información valiosa que puede ayudarnos a prevenir y aminorar el negativo impacto de este mal que adquiere caracteres de epidemia mientras más autos saturan las calles y más caótico se haga su tránsito.
En varias ocasiones hemos abogado por más y mejores semáforos y señalización, más responsabilidad de conductores y peatones y un mejor trabajo de las autoridades. En particular, nos hemos ocupado del desorden, impunidad y anarquía que cunde en el transporte público.
Las muertes por atropello alcanzan 36% del total, lo que sugiere que los peatones deben tener más cuidado al cruzar las calles y los conductores ser más considerados y respetuosos de las líneas de seguridad y las personas, en especial con ancianos y niños que son los más vulnerables.
El uso de los puentes peatonales debe ser obligatorio, por ende, las autoridades deben sancionar con rigor su omisión, sea con multas o con trabajo comunitario o con la escucha de charlas. La imposición del respeto a la ley es el mejor multiplicador de una debida conducta colectiva.
La segunda mayor causa de muerte en el tránsito es la colisión, que alcanza el 31%, en su mayoría por exceso de velocidad o por irrespeto de las luces y señales. A este rubro pertenecen infracciones tales como el pasarse una luz roja, rebasar en curva o doble línea amarilla, no hacer el alto, conducir embriagado, etc.
La alta incidencia de colisiones indica que las autoridades deben ser más severas y suprimir las coimas del camino. Una vez el conjunto de conductores perciba que "a infracción hecha, sanción puesta", la generalidad de ellos, no importa si por temor o por respeto, terminará cumpliendo las reglas. Pero continuar con el actual relajamiento de la ley no conduce sino a agravar las estadísticas.
A las colisiones siguen los vuelcos, como causantes del 10% de las muertes, teniendo casi siempre por origen el exceso de velocidad, porque de otro modo no es posible volcar un vehículo, salvo la caída en cunetas, sobre todo ahora que no terminan de ensanchar la Interamericana.
Obras Públicas puede también contribuir a disminuir estas estadísticas, dando debido mantenimiento a las luces y señales, y construyendo puentes peatonales y vehiculares en cruces peligrosos. Por ejemplo, urge un puente para automóviles y otro para peatones en el cruce de la Interamericana con la vía que conduce de Santiago a Santa Fe. Esa es una de las más peligrosas y transitadas intersecciones del país. Pero hay que trabajar sin descanso.


101 años de Panamá América

 
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