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Las injusticias y el desarrollo integral


Por siglos se vienen cometiendo injusticias que privan al hombre/mujer del ejercicio de sus derechos fundamentales y restringen su libertad en el más amplio sentido de la palabra. En lo social los efectos de esas conductas han rebasado la esfera de la salud mental y física de miles de seres humanos, generando hambre y enfermedades, restringido el derecho a la educación y al trabajo, interrumpido la vida familiar y la convivencia comunal, perjudicado el bienestar general de poblaciones y hasta ocasionado muertes. Ampliamente reconocido está también que, en lo material, las injusticias le vienen restando a los países elevados ingresos por los efectos discriminatorios y generando despilfarros en gastos superfluos y en reparaciones que sumados representan recursos improductivos de incalculables magnitudes. Son responsables en gran medida por los atrasos descomunales en los países de economías emergentes como Panamá, restringiendo su progreso en horas críticas.
Aún en reconocimiento de aquellas realidades se siguen practicando conductas reprochables, escudándose en las soberanías nacionales y en las posiciones de poder transitorio, en abierto desafío a la comunidad internacional y a las disposiciones legales internas, en violación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) adoptada y proclamada por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el 10 de diciembre de 1948. La DUDH, de la cual Panamá es país signatario, celebró recientemente su Boda de Oro, es un conjunto de medidas acordadas por el mundo civilizado que fija el marco regulador de la conducta moral de los países. Por ser pertinentes al propósito de este ensayo, y relevantes al momento político que vive Panamá, es oportuno resaltar algunos de los artículos que la conforman: 21.2 "Toda persona tiene derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país. 23.1 "Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativa y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo". 25.1 "Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios..." 26.1 "Toda persona tiene derecho a la educación..." 26.2 La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana..."
El contenido de la DUDH, de alcance moral, es consistente con nuestra Carga Magna que define el marco jurídico que debe ser de obligatorio cumplimiento en todas sus partes por los gobiernos de turno para: "Fortalecer la Nación, garantizar la libertad, asegurar la democracia y la estabilidad institucional, exaltar la dignidad humana, promover la justicia social, el bienestar general y la integración regional. En su Artículo 4, la Carta hace obligatorio el cumplimiento de la DUDH, al señalar que "La República de Panamá acata las normas del Derecho Internacional".
Los problemas de educación, salud, desempleo, pobreza y de seguridad en que se ve sumergido el país, que afectan a una elevada proporción de la población, con perspectivas de empeorar en el futuro inmediato, según los pronósticos, son en gran medida resultados de los desaciertos de las políticas de gobierno que las hacen injustas y de prácticas injustas que ejecutan oficiales de los distintos repartos de la administración pública. Consecuentemente se requiere del diseño de nuevas políticas económicas y sociales y de ordenamiento territorial, de cobertura nacional; de un examen exhaustivo de la organización institucional funcional y de políticas de personal, que den atención prioritaria a los problemas de las masas, y a la puesta en marcha de un sistema de verificación y control permanente de los insumos operativos.
Aquella es una tarea que tiene que ser realizada con sentido práctico, pero patriótico, en consulta, apartada del egocentrismo, el favoritismo, el nepotismo o las imposiciones irracionales que tanto daño han hecho a los intereses nacionales. Los resultados deberían de abrir las puertas para facilitar una amplia participación de las mejores mentes panameñas, sin discriminación (Art. 19 de la Constitución), con vocación de servicio, con disciplina, honestidad, humildad y el compromiso de comportamientos éticos a todos los niveles, para mejorar las capacidades productivas de manera sostenible y erradicar las iniquidades y las injusticias con respecto a los parámetros morales y a la Constitución y las Leyes, en el camino hacia eso que se llama desarrollo integral. Excepcional cuidado habrá que tener con las pasadas ejecutorias de figuras que por omisión, comodidad o incapacidad, incumplieron importantes responsabilidades públicas, en gran medida consecuencias del estado de atraso en que se encuentra el país para confrontar los retos del mundo globalizado y competitivo de hoy, y 2¼., la trayectoria de aquellos con aspiraciones a cargos electivos, para no honrar promesas demagógicas y engañosas que sólo tendrían el efecto de postergar la solución de los urgentes problemas sociales de Panamá.

101 años de Panamá América

 
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