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Las islas de la fantasía


El renombrado arquitecto urbanista Marcelo Narbona publicó en El Panamá América del 16 de septiembre de 1999, un estudio gráfico titulado: "Corredor Sur y las islas de ICA", en el cual se opone patéticamente a la prosecución de los rellenos de la bahía que conformarán las dos islas que obstruyen o "destruyen la bahía, la parte del mar y el horizonte".
Se ha puesto en guardia a la ciudadanía y al gobierno sobre proyectos gigantescos de puentes y corredores casados con propuestas urbanísticas que garantizan pingües ganancias a los contratistas concesionarios, desvirtuando el objetivo vital de las obras que justifican las concesiones. En el caso de ICA, que pretende fabricar con pedraplenes y rellenos dos islas residenciales, a su decir "las más valiosas de Panamá", en pleno corazón de la bahía, el arquitecto Narbona presentó varias opciones para evitar dicho exabrupto.
Primera: Reubicar las islas inmediatamente al sur de los pedraplenes del Corredor Sur, entre Punta Paitilla y ATLAPA.
Segunda: Reemplazar las islas por un relleno adyacente al este del antiguo Aeropuerto de Paitilla, que le fue concedido a la contratista concesionaria como parte de las compensaciones por sus inversiones en el Corredor.
Tercera: Canjear las islas por un globo de terreno de la ARI o nacional cuyo desarrollo urbanístico rinda a ICA similares beneficios a los esperados por la venta de las dos islas en conflicto.
Personalmente, considero esta última opción la mejor para los intereses nacionales, cónsona con los intereses de ICA. El gobierno deberá tomar parte en el asunto antes de que el daño de la bahía sea consumado en forma irreparable, o deshacerlo resulte prohibitivamente costoso.
Hace cosa de un año ICA lanzó una fulminante campaña publicitaria para la preventa de tres islas, que llamó Las Tres Gracias, ubicadas al sur del antiguo Aeropuerto de Paitilla. Su ubicación y formas podrían tildarse poco menos que atrabiliarias y fueron objetadas por una notable empresa de asesoría ambiental como causantes de la formación, en el área donde el Corredor se interna en el mar y Boca la Caja, de una zona de remanso de las corrientes marinas y de disminución del oleaje, de una inmensa laguna séptica y produciría un efecto parecido en la desembocadura del Matasnillo y el litoral de Paitilla y la Avenida Balboa. Ante estos calificados comentarios, ICA contrató los servicios de una prestigiosa empresa de estudios ambientales, la DELFT Hydraulics. Aparentemente le solicitó a la misma que le sugiriera la conformación de unas islas en la Bahía que no causaran tan desastrosos efectos ambientales y que surtieran similar beneficio económico que las malogradas Tres Gracias. La DELFT realizó estudios de modelos matemáticos y "descubrió" lo que ICA negaba: que sí existían corrientes marinas en dirección este-oeste costaneras. Cumpliendo con el otro requisito propuso substituir las Tres Gracias por dos islas "streamlined"; es decir, de formas sinuosas aerodinámicas o hidrodinámicas, mucho más apartadas al sur del Aeropuerto de Paitilla y penetrando en el corazón de la Bahía, agravando los intolerables efectos señalados por el arquitecto Narbona. Al parecer, ICA procede a toda marcha la conformación de las dos islas gemelas, por lo que se hace necesario que el gobierno intervenga enérgicamente para que la concesionaria respete las prescripciones ambientales.
Hace trescientos cincuenta años Jan Vermeer pintó una vista de la pequeña ciudad de DELFT en Holanda. Marcel Proust lo calificó: "el cuadro más bello del mundo" y Vincent Van Cogh exclamó: "Increíble", al contemplarlo en el Museo Maurithsius. Me pregunto: ¿Habrá considerado la DELFT Hydraulics cómo se vería dicho cuadro si un pintor con computadora científica desalmada hubiera colocado dos pincelazos, como terrones de tierra, en el horizonte canalero del romántico DELFT?.

101 años de Panamá América

 
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