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Las jubilaciones especiales


La actitud de los líderes del sector magisterial con relación al tema de las jubilaciones especiales, ha cambiado notablemente, desde que las autoridades del Gobierno Nacional mostraron su disposición a conversar el tema bajo la condición, de establecer el costo del programa, así como quién paga la cuenta. Hasta ahora había muy poca conciencia de parte de los dirigentes magisteriales sobre el aporte económico, que significa para el Estado mantener este compromiso por más tiempo, y la ciudadanía no entendía que cualquier concesión especial a los educadores, implica un sacrificio adicional para todos los contribuyentes.
Por eso ahora la negociación se ha desarrollado como una típica transacción entre empleados y empleadores: un lado pide tres y el otro ofrece uno para llegar a dos. Lamentablemente en nuestras relaciones obrero-patronales estamos acostumbrados a este sistema de arbitraje que propicia las propuestas extremas de ambas partes. La misma estrategia está siendo utilizada en este momento por los sindicatos en la Comisión de Salario Mínimo al presentar aspiraciones que están muy por encima de las posibilidades reales del sector productivo con la esperanza de lograr subir en algo la cifra de aumento que se justifica en base al incremento en los costos de vida.
En el caso de las jubilaciones especiales, ya el gobierno planteó que sería posible aumentar la pensión de los educadores al 80% del salario promedio, cuando el resto de los trabajadores reciben el 60%, y bajar la edad de jubilación a 55 años cuando para todos los demás es 57 para las mujeres y 62 para los hombres; pero los educadores quieren subir la pensión y bajar la edad aún más. Esto evidentemente sería posible si el aporte de los maestros y profesores a la cuota del fondo de pensiones aumenta, o si el resto de los panameños aceptamos dedicar más dinero del escuálido presupuesto a este fin, porque en materia de pensiones no existen beneficios gratis.
Estamos seguros que educadores y gobierno llegarán a un acuerdo en el delicado tema que se convirtió en fuente de problemas para el gobierno anterior. Existe ahora buena voluntad de parte de las autoridades para reconocer el esfuerzo que este grupo realiza en beneficio de las futuras generaciones, buena disposición de ambas partes para negociar, y el reconocimiento de todos los panameños sobre la pobre remuneración que los educadores reciben por su importante trabajo.


101 años de Panamá América

 
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