Las limitaciones de los periodistas
El señor Juan Carlos Tapia tiene todo el derecho de estar disgustado por toda la falacia y ofensa que han escrito sobre él, algunos bajo el manto del anonimato y otros de la manera mordaz e irrespetuosa como la ha hecho el agrónomo Hooper. Está en todo su derecho de defenderse de esos infames ataques.
Lo que ocurre, señor Tapia, es que en este país hay un terror por decir las cosas como son, "meterse con las vacas sagradas" por el temor al pase de factura, expresión que popularizaron nuestros políticos. Todos queremos estar bien con todo el mundo y mantener siempre las puertas abiertas.
Nadie quiere meterse con los intereses de un medio y menos con los periodistas en particular, porque la verdad es que el periodismo en Panamá a pesar de ser una profesión muy respetable, no está bien remunerada y nuestros comunicadores se ven obligados por necesidad a trabajar en otros medios, así como lo hacen los educadores para balancear sus ingresos al trabajar en varias escuelas.
Estamos completamente de acuerdo, ha habido un silencio único en los medios, cuando por hechos de poca monta en este país se hacen grandes despliegues publicitarios. Recuerdo que cuando estudiaba comunicación social los profesores nos enseñaban que un hecho se convertía en noticia, no el hecho que un perro simplemente mordiera a una persona, sino que una persona mordiera a un perro.
Era un ejemplo que nos hacía comprender que un hecho se convertía en noticia cuando el mismo contenía elementos trascendentales y de interés públicos y sobre todo si ocurría en nuestro entorno social.
El mutismo que se ha dado, es extrañamente coincidente y en cierta medida pudiera considerarse como un irrespeto hacia la opinión pública, los cuales tienen derecho a la información, de forma veraz, responsable y lo más objetiva posible.
Pero, señor Tapia, como bien usted lo ha expresado en otras oportunidades ¿quiénes son los dueños de la libertad de expresión? ¿quién determina qué se publica y cómo se publica una información?, ¿qué tratamiento o manejo se le debe dar a un problema que afecta los intereses económicos de alguien en particular? Indiscutiblemente que eso lo determina el dueño del medio.
¿Qué hace entonces el periodista que labora en un medio de comunicación?. Sencillamente se le asigna la cobertura de algún acontecimiento, el reportero va al lugar de los hechos acompañado de un fotógrafo o camarógrafo y recaba los datos necesarios, procesa la noticia, luego la revisa el jefe de información o de redacción, para posteriormente al editor del medio (el filtro) que conoce la línea de la empresa y en consecuencia sabe cómo y de qué manera darle despliegue o el manejo final a la noticia.
Bajo esta estructura funcionan la mayoría de los medios en nuestro país y en el mundo entero. Por esta razón un periodista no tiene total libertad de producir una noticia como él desearía, a menos que se trate de un reportaje sobre arte, de interés humano, social o deportivo, donde difícilmente puedan verse afectados determinados intereses.
Otras de las desventajas que tienen nuestros periodistas es que la actual ley de prensa, tal como fue aprobada, no le garantiza a nuestros comunicadores que el ejercicio de su profesión va ser respetado por personas influyentes.
Por el contrario, la amenaza, la presión, el cerco de hambre que se le tiene muchas veces al periodista, lo arrinconan de tal manera que siente que pende sobre él una espada de Damocles.
Este breve análisis nos permitirá, quizás comprender con mayores elementos de juicio, las grandes necesidades, desventajas, limitaciones y desprotección de los periodistas.
Lo que ocurre, señor Tapia, es que en este país hay un terror por decir las cosas como son, "meterse con las vacas sagradas" por el temor al pase de factura, expresión que popularizaron nuestros políticos. Todos queremos estar bien con todo el mundo y mantener siempre las puertas abiertas.
Nadie quiere meterse con los intereses de un medio y menos con los periodistas en particular, porque la verdad es que el periodismo en Panamá a pesar de ser una profesión muy respetable, no está bien remunerada y nuestros comunicadores se ven obligados por necesidad a trabajar en otros medios, así como lo hacen los educadores para balancear sus ingresos al trabajar en varias escuelas.
Estamos completamente de acuerdo, ha habido un silencio único en los medios, cuando por hechos de poca monta en este país se hacen grandes despliegues publicitarios. Recuerdo que cuando estudiaba comunicación social los profesores nos enseñaban que un hecho se convertía en noticia, no el hecho que un perro simplemente mordiera a una persona, sino que una persona mordiera a un perro.
Era un ejemplo que nos hacía comprender que un hecho se convertía en noticia cuando el mismo contenía elementos trascendentales y de interés públicos y sobre todo si ocurría en nuestro entorno social.
El mutismo que se ha dado, es extrañamente coincidente y en cierta medida pudiera considerarse como un irrespeto hacia la opinión pública, los cuales tienen derecho a la información, de forma veraz, responsable y lo más objetiva posible.
Pero, señor Tapia, como bien usted lo ha expresado en otras oportunidades ¿quiénes son los dueños de la libertad de expresión? ¿quién determina qué se publica y cómo se publica una información?, ¿qué tratamiento o manejo se le debe dar a un problema que afecta los intereses económicos de alguien en particular? Indiscutiblemente que eso lo determina el dueño del medio.
¿Qué hace entonces el periodista que labora en un medio de comunicación?. Sencillamente se le asigna la cobertura de algún acontecimiento, el reportero va al lugar de los hechos acompañado de un fotógrafo o camarógrafo y recaba los datos necesarios, procesa la noticia, luego la revisa el jefe de información o de redacción, para posteriormente al editor del medio (el filtro) que conoce la línea de la empresa y en consecuencia sabe cómo y de qué manera darle despliegue o el manejo final a la noticia.
Bajo esta estructura funcionan la mayoría de los medios en nuestro país y en el mundo entero. Por esta razón un periodista no tiene total libertad de producir una noticia como él desearía, a menos que se trate de un reportaje sobre arte, de interés humano, social o deportivo, donde difícilmente puedan verse afectados determinados intereses.
Otras de las desventajas que tienen nuestros periodistas es que la actual ley de prensa, tal como fue aprobada, no le garantiza a nuestros comunicadores que el ejercicio de su profesión va ser respetado por personas influyentes.
Por el contrario, la amenaza, la presión, el cerco de hambre que se le tiene muchas veces al periodista, lo arrinconan de tal manera que siente que pende sobre él una espada de Damocles.
Este breve análisis nos permitirá, quizás comprender con mayores elementos de juicio, las grandes necesidades, desventajas, limitaciones y desprotección de los periodistas.