Las medicinas del Seguro Social II
Voy a contarles algo sobre las medicinas del Seguro Social, tema que ya me tiene jorra, en el cual se acusan unos a otros, pero ninguno soluciona el problema de los asegurados cuya preocupación es tener medicinas que los curen.
En el año 90, el gasto de medicinas en el Seguro era entre 70 y 80 millones de balboas; hoy es de 300. En el año 90 habían 18 pasos para comprarlas y el Sr. Jorge Endara los bajó a 11. Ahora resulta que son 46 después de haberlos bajado de una cifra increíble. Empecemos por preguntarnos: ¿Quién aumentó los pasos y por qué? Hay dos administraciones entre Endara y Jované que debieran responder a esto.
Debo decir que los distribuidores hacían cosas indebidas: No se presentaban a licitaciones para que las declararan desiertas; o ganaban las licitaciones y los otros objetaban, o éstos demoraban la entrega de medicinas para que el Seguro se viera forzado a comprar en las farmacias directamente a precios mayores. ¿Qué sucede últimamente con la insulina que no hay?
Por otro lado, algunos empleados del Departamento de Compras estaban en combinación con los distribuidores y recibían coimas. Los distribuidores que se ganaban las licitaciones demoraban las entregan en 8 y 10 meses y, además pedían prórroga para demorar más esa entrega. Recuerdo que la solicitud de medicinas había que hacerla con, por lo menos, seis meses de anticipación para no dejar desprovista a la institución.
Por otro lado, ¿Cómo se explica que alrededor de un millón de balboas en medicinas se perdieron en los almacenes del Seguro sin estar vencidas, mientras no las había en las farmacias? Eso lo denuncié el año pasado, con pruebas. Pero, en Panamá pocos leen lo que yo escribo y a muchos no les importa lo que digo. Sinceramente, quisiera poder llegar a más panameños con mis experiencias, pero las cosas continúan igual. No pueden decirme que no lo he dicho antes.
Cuando fui asesora del Sr. Endara, por un tiempo estuve involucrada en las compras y pude darme cuenta de muchas cosas. Estas son unas de las causas por las que los asegurados sufren la escasez o ausencia de medicamentos; es por esto y otras razones que se gastan 300 millones de balboas; pero nadie quiere ver la realidad, nadie quiere hacer algo. Critican sin conocimiento y no solucionan el problema real.
Por otro lado, las entradas al Seguro son a base de las cuotas de los asegurados y actualmente el porcentaje de desocupados es muy alto, acentuándose el déficit en las entradas. Pero los gastos son los mismos porque, por cada asegurado hay un promedio de cuatro beneficiarios que abultan la cantidad de gente atendida en totalidad. Cuando aparece en nuevo cotizante, trae consigo una cantidad de beneficiarios que ya el Seguro no puede atender del todo.
Mientras se politice el Seguro, mientras haya intereses, mientras no haya una voluntad de parte de las autoridades para arreglar los problemas, cambiar las leyes, devolver a Salud la responsabilidad de atender a su población y mientras la Ley Orgánica sea anacrónica, obsoleta y retrógrada, la dificultad en las medicinas, la atención médica y a los jubilados seguirá igual. Si el Director es economista sólo ve la parte financiera; si es médico, sólo ve la parte de atención y descuida las finanzas. Tenemos que darle un nuevo giro a la Ley par modificarla, modernizarla y hacerla funcional para que el Seguro sobreviva. Modernizar la administración, y su enfoque. Antes se gastaba menos con integración y todo. Ahora el desembolso es mayor y las entradas han mermado.
Pobre Seguro Social, pobres asegurados, pobres jubilados. Cada vez veo más lejana la hora de devolver la autonomía al Seguro y que sea de los asegurados.
En el año 90, el gasto de medicinas en el Seguro era entre 70 y 80 millones de balboas; hoy es de 300. En el año 90 habían 18 pasos para comprarlas y el Sr. Jorge Endara los bajó a 11. Ahora resulta que son 46 después de haberlos bajado de una cifra increíble. Empecemos por preguntarnos: ¿Quién aumentó los pasos y por qué? Hay dos administraciones entre Endara y Jované que debieran responder a esto.
Debo decir que los distribuidores hacían cosas indebidas: No se presentaban a licitaciones para que las declararan desiertas; o ganaban las licitaciones y los otros objetaban, o éstos demoraban la entrega de medicinas para que el Seguro se viera forzado a comprar en las farmacias directamente a precios mayores. ¿Qué sucede últimamente con la insulina que no hay?
Por otro lado, algunos empleados del Departamento de Compras estaban en combinación con los distribuidores y recibían coimas. Los distribuidores que se ganaban las licitaciones demoraban las entregan en 8 y 10 meses y, además pedían prórroga para demorar más esa entrega. Recuerdo que la solicitud de medicinas había que hacerla con, por lo menos, seis meses de anticipación para no dejar desprovista a la institución.
Por otro lado, ¿Cómo se explica que alrededor de un millón de balboas en medicinas se perdieron en los almacenes del Seguro sin estar vencidas, mientras no las había en las farmacias? Eso lo denuncié el año pasado, con pruebas. Pero, en Panamá pocos leen lo que yo escribo y a muchos no les importa lo que digo. Sinceramente, quisiera poder llegar a más panameños con mis experiencias, pero las cosas continúan igual. No pueden decirme que no lo he dicho antes.
Cuando fui asesora del Sr. Endara, por un tiempo estuve involucrada en las compras y pude darme cuenta de muchas cosas. Estas son unas de las causas por las que los asegurados sufren la escasez o ausencia de medicamentos; es por esto y otras razones que se gastan 300 millones de balboas; pero nadie quiere ver la realidad, nadie quiere hacer algo. Critican sin conocimiento y no solucionan el problema real.
Por otro lado, las entradas al Seguro son a base de las cuotas de los asegurados y actualmente el porcentaje de desocupados es muy alto, acentuándose el déficit en las entradas. Pero los gastos son los mismos porque, por cada asegurado hay un promedio de cuatro beneficiarios que abultan la cantidad de gente atendida en totalidad. Cuando aparece en nuevo cotizante, trae consigo una cantidad de beneficiarios que ya el Seguro no puede atender del todo.
Mientras se politice el Seguro, mientras haya intereses, mientras no haya una voluntad de parte de las autoridades para arreglar los problemas, cambiar las leyes, devolver a Salud la responsabilidad de atender a su población y mientras la Ley Orgánica sea anacrónica, obsoleta y retrógrada, la dificultad en las medicinas, la atención médica y a los jubilados seguirá igual. Si el Director es economista sólo ve la parte financiera; si es médico, sólo ve la parte de atención y descuida las finanzas. Tenemos que darle un nuevo giro a la Ley par modificarla, modernizarla y hacerla funcional para que el Seguro sobreviva. Modernizar la administración, y su enfoque. Antes se gastaba menos con integración y todo. Ahora el desembolso es mayor y las entradas han mermado.
Pobre Seguro Social, pobres asegurados, pobres jubilados. Cada vez veo más lejana la hora de devolver la autonomía al Seguro y que sea de los asegurados.