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Las mentiras del Alcalde


El problema no es que el Alcalde haya dicho una o dos mentiras. El problema es que espera que le creamos. Si faltara a la verdad en un estado de aparente vergüenza por todo lo ocurrido, no importaría mucho. Pero el falsear los hechos como norma de administración y gobierno es verdaderamente preocupante, sobre todo porque fue así como llegó a ser candidato y luego recurrió al mismo método para defenderse contra una impugnación que tenía toda la apariencia de una demanda justa y bien fundada.

Si el burgomaestre no recapacita y endereza su camino; si no se somete a los estándares de probidad con que ya cuenta la institucionalidad panameña, pronto tendremos otro escandalito y luego otro más, hasta que se colme la paciencia de los propios aliados y copartidarios que no se merecen tener un funcionario sin aparejos al frente de una institución tan importante como lo es el municipio.

Los medios de comunicación le están siguiendo la pista y por su bien y el de la gestión municipal esperamos que conduzca por el lado bueno de la carretera. Prestos estamos a reconocerlo si así lo hace. Pero que no dude un segundo; no escatimaremos energías para exponerlo cuando cometa la próxima falta o irregularidad y le exigiremos públicamente sus responsabilidades. Ojalá escuche y reflexione.

101 años de Panamá América

 
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