Las motivaciones de los políticos
En 1990 los periodistas norteamericanos James L. Payne, Oliver H. Woshinsky, Eric P. Veblen, William H. Coogan y Gene E. Bigler, realizaron una investigación internacional acerca de las motivaciones de las personas para participar en las elecciones políticas. De su lectura se concluye que las cosas no han cambiado mucho en 18 años, por lo que es un tema de actualidad en nuestra adelantada campaña electoral.
¿Qué impulsa a alguien a gastar dinero, dedicarse a tiempo completo a una campaña de varios meses, sacrificar a su familia, sus amigos, su ocupación profesional, etc., asistir a lugares donde jamás hubiese ido; codearse con toda clase de personas, de todos los niveles socioeconómicos (lo que no hiciese si no fuera candidato); someterse a la crítica pública por lo que ha hecho y no ha hecho durante su vida; etc?
¿Qué mueve a una persona a hacer todos esos sacrificios para ocupar un cargo que si bien es cierto es bien pagado, también lo es que obliga a trabajar casi todo el día todos los días, sin horario, atendiendo temas y circunstancias que ni conoce ni le interesan y siempre sometido a la crítica (y aún ofensas) pública por lo que hace y por lo que no hace como autoridad electa, incluso a nivel privado; que produce tensiones permanentes y que implica dejar de lado responsabilidades familiares, profesionales y hasta de negocios?
De acuerdo al estudio indicado, aunque resulta difícil encuadrar a las personas en marcos generales, el resultado de muchas entrevistas en la intimidad indicó que prestigio social (la reverencia de la sociedad ante la autoridad); el programa (cumplir metas específicas a favor del público); la sociabilidad (necesidad de complacer a los demás); el juego (competir y ganar); la misión (causa que trasciende al individuo) y la adulación (vanidad exacerbada) son las principales motivaciones de los políticos.
A la hora de elegir, no debemos olvidar preguntarnos cuál sería la motivación de cada uno de los candidatos a los diferentes puestos de elección. No olvidar que las personas se deben medir por lo que hacen o lo que han hecho en su vida y no por lo que dicen en su campaña política y verificar si las motivaciones que expresa en campaña son acordes con las actuaciones de su vida.
No se puede creer en la sinceridad, por ejemplo, de quienes toda su vida fueron empresarios "exitosos" que negaron derechos como la sindicación a sus propios trabajadores; que nunca les interesó el bienestar de los consumidores de sus productos y servicios sino su ganancia pero que en campaña no sólo prometen cosas a partir de los errores de los gobiernos actuales, sino que incluso regalan hasta dinero. Esos tienen como motivación la adulación o lo que es peor, asumir el poder para beneficio casi exclusivamente de si mismos.
En Panamá existe una motivación adicional para participar en campaña política: La utilización del poder político en beneficio propio que, combinado con algunas de las motivaciones descritas por la investigación señalada, podrían arrojar luz sobre los electores al escoger por quien no debemos votar.
Los electores debemos preguntarle a cada candidato o precandidato cuáles sus motivaciones para participar en campaña y verificar si su respuesta es congruente con las actuaciones de su vida.