Las muertes de niños en la comarca Ng'f6be
Es una tragedia, no añadamos infamia ni escándalo sobre ella. No hay que ponerse a contar los llantos con minuciosidad inoportuna, como si eso fuera a conducir a una conclusión diferente. Son demasiadas pérdidas de niñas y niños muy pequeños, por causas totalmente prevenibles.
Los adenovirus también causan malestares en la población urbana, pero una constitución saludable respaldada en una nutrición adecuada, el acceso a servicios médicos y el uso de los medicamentos más comunes, son suficientes para que los quebrantos de salud que dichos virus generan no pasen más allá de un "resfriado". En cambio, un débil estado nutricional, ausencia de atención profesional y la falta de acceso a medicinas y los auxilios más básicos, hacen que el mismo virus sea letal.
A los niños ngöbes los ha matado el hambre, la pobreza, las condiciones insalubres de sus hogares, pero sobre todo el desamparo en que viven las poblaciones indígenas. Son territorios en los que no hay Estado ni democracia. Se trata de una tragedia que debe causar vergüenza nacional, pues no hay sector político, partidista o no, que tenga la moral para hablar del tema y tratar de sacar ventaja de esta triste situación. Es cierto que el problema no empezó ni la semana pasada, ni el mes pasado. Son problemas crónicos de la República, pero que se agudizan en ciertas coyunturas por factores ambientales.
Para la democracia es un duro golpe reconocer que no ha sido capaz de incluir a estas poblaciones en los beneficios que dan las libertades y derechos conquistados. ¿Se necesita una muestra más elocuente de que el crecimiento de la economía no resuelve por sí solo el bienestar de todos los panameños y panameñas? El gobierno debe dejar a un lado todo intento de lavarse las manos y ponerse a trabajar de una vez para evitar que mueran más niños en la comarca Ngöbe. Sería bueno que nos informaran a todos sobre lo que están haciendo al respecto.