Las mujeres viven más, ¿y entonces?
En el debate nacional sobre la Caja de Seguro Social (CSS) es frecuente encontrar afirmaciones que, de buena o mala fe, buscan descargar las soluciones sobre los sectores más vulnerables. Una de las razones que algunos arguyen para justificar el aumento de la edad de jubilación de las aseguradas es éste: Las mujeres se jubilan a los 57 años y viven hasta los 77; en tanto los hombre se jubilan a los 62 y viven hasta los 72 años; lo que significa que la mujer usufructúa 10 años más los beneficios de la CSS que los hombres. La esperanza de vida de la mujer va en aumento; se estima que Panamá avanza aceleradamente a convertirse en una sociedad que envejece. Las cotizaciones no son proporcionales a la cantidad de años con los que se benefician los asegurados del sistema de Seguridad Social. Pero el Foro Mujer y Desarrollo y Comité de Mujeres por una Jubilación con Dignidad, no lo ve así. Por el contrario. El aumento en la esperanza de vida de las mujeres panameñas puede ser interpretado como un “éxito” de la sociedad y del sistema, que debería convertirse en una aspiración deseable por el Estado y los sectores productivos, de manera que sea un resultado permanente y extensivo a ambos sexos.
La fuente de esta información no establece una desagregación por área geográfica (campesinas, indígenas), tampoco por sector económico, ni si se refiere a mujeres incorporadas al sistema de cotizantes y beneficiarias de la seguridad social.
La edad cronológica alcanzada por la mujer es importante como indicador para determinar acciones sociales y políticas públicas; pero debe tener igual peso e importancia establecer la calidad de vida que la persona tiene / o va disfrutar, con el paso de los años, atendiendo factores de riesgos económicos, sociales y culturales.
A pesar que la mujer vive más que el hombre y puede “disfrutar por más años de los beneficios de la seguridad social”, ésta aporta significativamente a la producción de riqueza al reproducir fuerza de trabajo no remunerada en sus hogares y espacios comunitarios (administración y cuidado del hogar, de los enfermos, los ancianos, los niños y niñas), en labores informales y redes de apoyo a la clase trabajadora; que luego redundan directamente en la economía nacional. Para el Estado y las empresas sería más costoso establecer fuentes auxiliares (guarderías, asilos de ancianos, cuidadores de enfermos, etc.) que compensen la triple jornada que efectúan las mujeres.
De qué vale que vivamos más años, si con los montos actuales que recibimos al jubilarnos, 80% ó 90% de los salarios generalmente mínimos, lo que se tiene y se tendrá a futuro es una calidad de vida empobrecida.
El aumento de la edad de las mujeres traerá mayor incapacidad de resolver los problemas de precariedad de la salud; que surjan de la disminución de la calidad de vida de las mujeres.
Otra afirmación es: Si las mujeres hablan de mantener el sistema solidario de la CSS, porqué no son solidarias con los hombres y aceptan el aumento de la edad de jubilación.
Las ya citadas organizaciones de mujeres afirman frente a esto: La triple jornada que cumplimos las mujeres hace justo y necesario que se haya hecho la diferenciación de edades para el retiro. La aspiración de toda sociedad moderna es lograr que al retirarse los y las trabajadoras puedan realmente irse a descansar, y a disfrutar de una jubilación en condiciones dignas, beneficiándose de su aporte productivo; es decir, que los cotizantes puedan estar en condiciones físicas, síquicas y emocionales aptas. La igualdad con el hombre, en lugar de desmejorar la condición de las mujeres debe mejorar la de los hombres, por lo que demandamos bajar la edad de jubilación de los hombres a 57 años.
La cosa está clara. ¿No cree?
(raulleisr@hotmail.com).
La fuente de esta información no establece una desagregación por área geográfica (campesinas, indígenas), tampoco por sector económico, ni si se refiere a mujeres incorporadas al sistema de cotizantes y beneficiarias de la seguridad social.
La edad cronológica alcanzada por la mujer es importante como indicador para determinar acciones sociales y políticas públicas; pero debe tener igual peso e importancia establecer la calidad de vida que la persona tiene / o va disfrutar, con el paso de los años, atendiendo factores de riesgos económicos, sociales y culturales.
A pesar que la mujer vive más que el hombre y puede “disfrutar por más años de los beneficios de la seguridad social”, ésta aporta significativamente a la producción de riqueza al reproducir fuerza de trabajo no remunerada en sus hogares y espacios comunitarios (administración y cuidado del hogar, de los enfermos, los ancianos, los niños y niñas), en labores informales y redes de apoyo a la clase trabajadora; que luego redundan directamente en la economía nacional. Para el Estado y las empresas sería más costoso establecer fuentes auxiliares (guarderías, asilos de ancianos, cuidadores de enfermos, etc.) que compensen la triple jornada que efectúan las mujeres.
De qué vale que vivamos más años, si con los montos actuales que recibimos al jubilarnos, 80% ó 90% de los salarios generalmente mínimos, lo que se tiene y se tendrá a futuro es una calidad de vida empobrecida.
El aumento de la edad de las mujeres traerá mayor incapacidad de resolver los problemas de precariedad de la salud; que surjan de la disminución de la calidad de vida de las mujeres.
Otra afirmación es: Si las mujeres hablan de mantener el sistema solidario de la CSS, porqué no son solidarias con los hombres y aceptan el aumento de la edad de jubilación.
Las ya citadas organizaciones de mujeres afirman frente a esto: La triple jornada que cumplimos las mujeres hace justo y necesario que se haya hecho la diferenciación de edades para el retiro. La aspiración de toda sociedad moderna es lograr que al retirarse los y las trabajadoras puedan realmente irse a descansar, y a disfrutar de una jubilación en condiciones dignas, beneficiándose de su aporte productivo; es decir, que los cotizantes puedan estar en condiciones físicas, síquicas y emocionales aptas. La igualdad con el hombre, en lugar de desmejorar la condición de las mujeres debe mejorar la de los hombres, por lo que demandamos bajar la edad de jubilación de los hombres a 57 años.
La cosa está clara. ¿No cree?
(raulleisr@hotmail.com).