default

Las penurias de los taboganos


Para muchas personas, viajar a la isla de Taboga es una experiencia renovadora, principalmente porque se trata de pasar un rato de diversión. Pero para muchos taboganos, quedarse en la isla es una obligación, pues trasladarse por algún motivo a la ciudad de Panamá resulta un lujo.
En una vista que realizó El Panamá América a la también llamada isla de las flores se pudo constatar que los taboganos atraviesan por grandes inconvenientes.
Al preguntarle a varios de los residentes, de manera independiente, sobre los principales problemas a lo que se enfrentan, respondieron de manera generalizada que el alto costo de los pasajes para viajar a Panamá era el número uno.
"Hace unos siete años el transporte en Taboga era de cuatro balboas para los adultos y de 75 centésimos los niños. En la actualidad se cobra ocho balboas ir y venir y si sólo compras el boleto de ida te cuesta cinco y para los niños el costo es de seis (ida y vuelta)", así lo manifestó el doctor Ricardo Zeledón.
Aseguró que por cada paquete adicional que abordas a la embarcación te cobran entre uno y tres balboas adicionales, dependiendo del peso de la carga.
A juicio de Zeledón, el alza del pasaje ha provocado un desmembramiento familiar, pues ya las familias completas no pueden viajar a Panamá, ni siquiera lo puedes hacer con tu esposa, ya que entre los dos tendrían que pagar 16 balboas sólo en pasaje. Esta situación obliga a los taboganos a viajar de manera independiente.
Detalló que una alternativa que tenían los taboganos era el turismo, pero en los últimos años este rubro también ha disminuido.
Zeledón explicó que el tabogano no tiene variedad en cuanto a las fuentes de empleos, pues en la isla sólo hay dos hoteles, tres negocios de chinos, la procesadora de isla Taboguilla y los atuneros que llegan al lugar. Ante esta situación las personas se ven en la necesidad de recurrir al mar, donde no siempre se obtiene la pesca necesaria.
"Otro de los dilemas que tenemos es que en caso de una urgencia te alquilan una lancha ambulancia que te cobra B/. 80.00 por viaje, si no lo puedes pagar no te llevan", manifestó.
Otro tabogano que venía de pescar indicó que el día había sido malo, ya que había mucha brisa. "Ahora tengo que ver qué hago para llevar el sustento a la casa...de repente alguien necesita que le pinte una pared o que le haga algún trabajo eléctrico", añadió.
Durante el recorrido que el equipo de El Panamá América hizo a la isla llamó la atención que a pesar que este es un lugar turístico, no hay un solo agente del orden público de la Policía Nacional.
Sólo existe un puesto del Servicio Marítimo Nacional (SMN) con dos unidades. Idalis Botello se dedica a alquilarle una regadera con sanitario y vestidor a los bañistas, está ubicada en un punto estratégico: la salida de la playa.
Detalló que en la isla nunca hay policías. Acompañada por dos cachorros y una sobrina de unos 10 años de edad, narró que el pasado fin de semana fue agredida por una mujer quien en compañía de tres más, le sacó un arma de fuego, todo por cobrarle un balboa por el uso del sanitario y la regadera.
"Yo me le enfrenté y le dije me tienes que pagar porque de esto vivo, pero al final se fue sin pagarme...no pude hacer nada porque estaba en compañía de algunos niños", dijo la mujer.
Botello, quien padece de un problema en su pierna izquierda que la obliga a caminar con dificultad, señaló que en cualquier momento en Taboga puede ocurrir una tragedia, ya que la seguridad es nula y los bañistas llegan a la playa armados principalmente los domingos.
Expresó que los bañistas que vienen de Panamá, no les gusta pagar los cincuenta centésimos de la regadera. Al preguntársele por la situación del agua, que es otro de los males de este lugar acotó que ésta llega cada tres días a los lugares altos. "Casi nunca hay agua...tenemos que vivir como gorgojos", agregó.
"Las autoridades nos tienen olvidados, estamos tan cerca de la ciudad y a la vez tan lejos", puntualizó. Otro de los dilemas que diariamente inquietan a los taboganos es el pésimo estado que presenta el muelle de desembarco, donde la separación entre los tablones que componen el muelle tienen cerca de una pulgada de distancia uno de otros.
En momentos en que los usuarios se prestaban para abandonar la isla una señora de la tercera edad se cayó estrepitosamente. "Diariamente unas 10 personas se caen en este muelle", dijo uno de los residentes del lugar que se encontraban en el muelle.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América