Las primarias y representación legislativa
Cierto es que un enrevesado procedimiento de selección de los legisladores ganadores en los circuitos plurinominales, es en gran parte responsable de la contradictoria situación que hace que una coalición de partidos inmensamente mayoritaria para presidente, sea sin embargo altamente minoritaria en la Asamblea.
Pero también es cierto que la selección democrática de candidatos a diversos puestos de elección ayuda mucho al momento de cosechar votos. Porque si bien, en una época, la disciplina partidaria o el dedo índice del líder bastaba para ganar una curul, eso ya no es así, a juzgar por la realidad arrojada en el último torneo electoral.
Fuera del "voto plancha" que asegura al partido un gran poder de fuego al momento de contar votos para los cocientes entero y medio, dejando a los del voto selectivo la sobra del residuo, - si es que queda -, fue la realización de elecciones primarias lo que hizo la diferencia en el resultado de las elecciones para legisladores, alcaldes y representantes, entre el PRD y el resto de los colectivos.
Y es porque la selección de candidatos por medio de elecciones internas, garantiza que los favorecidos tengan algún grado de real poder de convocatoria susceptible de transformarse en votos; cosa que no ocurre necesariamente con los candidatos designados de a dedo por el jefe de partido a cambio de lealtades, aportes o servicios, que muchas veces no tienen su equivalente en aportes en las urnas.
Obviamente, no es que la primaria sea la panacea. Ella puede asegurar que lleguen a la cima los más populares, que no son necesariamente los mejores. Y en eso, los partidos tienen que hacer un equilibrio, consistente en una mezcla entre popularidad y talento, quizás entremezclando figuras que reúnan una o ambas cualidades y combinándolas con el voto en plancha o selectivo, según convenga.
En todo caso, las elecciones para los demás cargos distintos al de presidente de la República dejó un resultado amargo en aquellos partidos que prefirieron el dedo del jefe del partido a la selección previa por los miembros del propio partido. La democracia bien practicada puede rendir buenos resultados en las urnas. Y en eso, el PRD dio a los demás una tremenda lección.
Pero también es cierto que la selección democrática de candidatos a diversos puestos de elección ayuda mucho al momento de cosechar votos. Porque si bien, en una época, la disciplina partidaria o el dedo índice del líder bastaba para ganar una curul, eso ya no es así, a juzgar por la realidad arrojada en el último torneo electoral.
Fuera del "voto plancha" que asegura al partido un gran poder de fuego al momento de contar votos para los cocientes entero y medio, dejando a los del voto selectivo la sobra del residuo, - si es que queda -, fue la realización de elecciones primarias lo que hizo la diferencia en el resultado de las elecciones para legisladores, alcaldes y representantes, entre el PRD y el resto de los colectivos.
Y es porque la selección de candidatos por medio de elecciones internas, garantiza que los favorecidos tengan algún grado de real poder de convocatoria susceptible de transformarse en votos; cosa que no ocurre necesariamente con los candidatos designados de a dedo por el jefe de partido a cambio de lealtades, aportes o servicios, que muchas veces no tienen su equivalente en aportes en las urnas.
Obviamente, no es que la primaria sea la panacea. Ella puede asegurar que lleguen a la cima los más populares, que no son necesariamente los mejores. Y en eso, los partidos tienen que hacer un equilibrio, consistente en una mezcla entre popularidad y talento, quizás entremezclando figuras que reúnan una o ambas cualidades y combinándolas con el voto en plancha o selectivo, según convenga.
En todo caso, las elecciones para los demás cargos distintos al de presidente de la República dejó un resultado amargo en aquellos partidos que prefirieron el dedo del jefe del partido a la selección previa por los miembros del propio partido. La democracia bien practicada puede rendir buenos resultados en las urnas. Y en eso, el PRD dio a los demás una tremenda lección.