Las protestas y el Canal
Esta vez los manifestantes del Movimiento de Desempleados de Colón (MODESCO) llegaron a sólo algunos metros de las esclusas de Gatún tratando de llamar la atención de la ciudadanía sobre la terminación de los contratos de trabajo por tres meses para un grupo de sus miembros. Afortunadamente la policía logró controlar la situación mediante el uso de gases lacrimógenos evitando una posible paralización en el movimiento de barcos a través del Canal de Panamá.
Lo sucedido obliga a una reflexión con relación al futuro uso de las instalaciones del Canal como una tribuna de protestas callejeras. Preferimos creer que no era la intención de este grupo causar daños que pusieran en peligro el funcionamiento de la vía interoceánica, porque en la mente de todos los panameños debe prevalecer el compromiso que tenemos de mantener el paso libre de inconvenientes para beneficio de Panamá y del mundo.
Sin embargo, es muy conveniente recordar que estos actos de violencia callejera nunca se sabe cómo terminan, y que junto a los manifestantes que de modo honesto participan en protestas pueden incluirse grupos sin escrúpulos, cuya intención sea provocar incidentes que muestren al mundo nuestra incapacidad para manejar la vía. Además, la noticia sobre disturbios en el Canal de Panamá recorre el mundo con rapidez, y el desconocimiento de los detalles puede provocar preocupación entre los países usuarios, perjudicando nuestra imagen internacional.
Hay que destacar que las autoridades de policía actuaron de manera correcta al reprimir oportunamente la manifestación, pero sí es oportuno decir que nos parece un grave error la decisión de ceder ante las demandas de los manifestantes prorrogando por tres meses más los contratos vencidos que fueron el motivo de la protesta, porque de este modo solamente estamos alimentando la repetición de hechos similares en el futuro. No resulta difícil vaticinar que cuando se venza nuevamente la prórroga tendremos al grupo de MODESCO recurriendo a otra manifestación en el área de las esclusas.
El Gobierno Nacional tiene que enfrentar con decisión el tema de las protestas callejeras que causan daños a terceros y, en este caso, cuando tienen lugar en el área del Canal, deben actuar con mucha mayor firmeza pues las consecuencias pueden ser dramáticas para nuestro futuro como Nación. Aceptar que los métodos violentos conducen a respuestas inmediatas y favorables a los grupos de presión, solamente nos aboca a una anarquía que destruye los valores de convivencia nacional.
Lo sucedido obliga a una reflexión con relación al futuro uso de las instalaciones del Canal como una tribuna de protestas callejeras. Preferimos creer que no era la intención de este grupo causar daños que pusieran en peligro el funcionamiento de la vía interoceánica, porque en la mente de todos los panameños debe prevalecer el compromiso que tenemos de mantener el paso libre de inconvenientes para beneficio de Panamá y del mundo.
Sin embargo, es muy conveniente recordar que estos actos de violencia callejera nunca se sabe cómo terminan, y que junto a los manifestantes que de modo honesto participan en protestas pueden incluirse grupos sin escrúpulos, cuya intención sea provocar incidentes que muestren al mundo nuestra incapacidad para manejar la vía. Además, la noticia sobre disturbios en el Canal de Panamá recorre el mundo con rapidez, y el desconocimiento de los detalles puede provocar preocupación entre los países usuarios, perjudicando nuestra imagen internacional.
Hay que destacar que las autoridades de policía actuaron de manera correcta al reprimir oportunamente la manifestación, pero sí es oportuno decir que nos parece un grave error la decisión de ceder ante las demandas de los manifestantes prorrogando por tres meses más los contratos vencidos que fueron el motivo de la protesta, porque de este modo solamente estamos alimentando la repetición de hechos similares en el futuro. No resulta difícil vaticinar que cuando se venza nuevamente la prórroga tendremos al grupo de MODESCO recurriendo a otra manifestación en el área de las esclusas.
El Gobierno Nacional tiene que enfrentar con decisión el tema de las protestas callejeras que causan daños a terceros y, en este caso, cuando tienen lugar en el área del Canal, deben actuar con mucha mayor firmeza pues las consecuencias pueden ser dramáticas para nuestro futuro como Nación. Aceptar que los métodos violentos conducen a respuestas inmediatas y favorables a los grupos de presión, solamente nos aboca a una anarquía que destruye los valores de convivencia nacional.