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Las remodelaciones del Palacio Presidencial


COMO debe ser, un edificio que tiene 300 años tiene sus achaques. Pero invocar su edad para justificar inversiones millonarias "en reformas integrales" me parece fuera de lugar. Especialmente cuando, como puede comprobarse, a lo largo de su existencia ha sido objeto de transformaciones y remozamientos.
La sede de la Presidencia de la República no se parece al edificio original. Como en sus primeras épocas no era tan espaciosa, se le agregó un tercer piso dedicado a residencia. Cuando el presidente Roosevelt visitó Panamá se le instaló el ascensor y posteriormente se le agregó la estructura colindante donde funcionó la Biblioteca Nacional. Parte de esta adición aloja las oficinas de la Primera Dama y en ella se invirtieron cuantiosos recursos.
En una época, y así lo escribí en una columna hace varios años, era partidario de mudar la presidencia al edificio de la Comisión del Canal (el llamado Administration Building) que ahora ocupa la Autoridad del Canal. Sin embargo, después de las inversiones hechas en las edificaciones adyacentes y en la recuperación del antiguo Instituto Bolívar, nueva sede de la Cancillería, ya no abogo por esa idea. Creo que la Presidencia debe quedarse donde está.
Por razón de las posiciones públicas que he ocupado he visitado la sede presidencial en diferentes épocas y me parece que no hay razón para tantos aspavientos sobre su estado físico. Y, por otra parte, tratándose de un patrimonio histórico nacional, debe andarse con mucho cuidado y evitar las improvisaciones. Al edificio debe dársele un adecuado mantenimiento pero no transformarlo como se escucha decir.
Entiendo y justifico que en las áreas privadas, los nuevos inquilinos quieran poner algunos acentos personales y deshacerse de los que agregaron sus predecesores, pero tampoco debe llegarse a extremos.
No debe olvidarse que las familias presidenciales no suelen vivir en el palacio y, además, que se trata de una ocupación de tiempo limitado.
Las áreas ceremoniales como el Salón Amarillo o el de Los Tamarindos o las áreas de trabajo ubicadas en el primer piso alto y en la planta baja seria una temeridad tocarlas, a menos que previamente se hagan serios estudios que lo justifiquen.
El Palacio de las Garzas le ha servido al país y puede seguir sirviendo como sede presidencial; sólo basta que haya un poco más de imaginación, menos alharaca y hacer las cosas como Dios manda, en vez de improvisar.
Mi recomendación en este asunto es que se constituya una comisión ad-hoc, conformada por el presidente de la Academia de la Historia, el presidente de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos, el decano de la Facultad de Arquitectura, el presidente de la Fundación San Felipe, el director del Patrimonio Histórico, el director de la Oficina de Seguridad, el ministro de la Presidencia, y cualquier otra persona que se estime relevante, para que presenten recomendaciones que marquen el camino para que las cosas se hagan bien.
Mientras ese dictamen no se produzca me complacería ver que se suspenda el festín noticioso que se ha montado sobre el tema, y que de manera un tanto irresponsable ha fomentado el propio ministro de la Presidencia.
Para concluir, una coletilla que espero llegue a oídos receptivos. Comprendo que para agilizar se haya echado mano a las partidas discrecionales, pero no sería prudente que se siguiera por ese camino. Para algunas reparaciones de emergencia, quizá, se justifica, pero no para cortinajes y otras cosas que no son apremiantes sino más bien suntuarias,
Cuando se está hablando de invertir varios millones de dólares, por favor téngase en cuenta dos aspectos: El primero, que en un país con tantas carencias, en el que miles de personas por muchos días sólo pueden soñar con una comida caliente, esas cifras resultan ofensivas; el segundo, que cuando se habla de gastos de esa envergadura deben respetarse las normas vigentes que regulan la compra por el Estado de bienes y servicios y hacerlas mediante concursos de precio o de licitación pública, según sea el caso.

101 años de Panamá América

 
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