Las sin razones del "no"
HE VENIDO dictando diversas conferencias relacionadas con el tema de la ampliación del Canal de Panamá tras respetuosas invitaciones que me han presentado algunas organizaciones, partidos políticos y grupos cívicos del país. Incluso, recientemente, intervine en representación del "sí" en un evento organizado, en su respectivo circuito electoral, por el diputado arnulfista Dr. Alcibíades Vásquez. En cada una de esas actividades se han encontrado conspicuos representantes del "no" a la ampliación del Canal. De todo cuanto han dicho los interlocutores del "no" he podido tomar notas de sus principales argumentos sobre los cuales se han montado para galopar arriando el "no" en la conciencia de nuestro pueblo. Esas argumentaciones son las siguientes: 1. "Se trata de un proyecto de unos y de los intereses de unos pocos". 2. Se trata de un proyecto antinacional, antidemocrático, impopular y de un gran negociado. 3. Es un proyecto para beneficiar a las grandes navieras y aseguradoras del mundo. 4. El dólar que quede aquí, tras la ampliación, es una migaja que nunca llegará al pueblo panameño. 5. La ampliación es un proyecto antipopular porque no hay una sola línea en dicho proyecto que beneficie al pueblo panameño. 6. El Canal de Panamá no es pro beneficio del pueblo panameño sino a beneficio pro mundi. 7. Esto es un negocio porque al pueblo no le toca nada. 8. Puro cuento que el Canal nos beneficia a todos: "métase la mano en el bolsillo y muéstreme un dólar que le haya venido del Canal", puras mentiras. 9. No se nos ha dejado debatir un proyecto que ha surgido a la ligera, a la rápida. 10. Los panameñistas que están dentro de la junta directiva de la ACP trabajan para el PRD. 11. Es una mentira que el proyecto de la ampliación sea autofinanciable ya que hay que pedir prestado. 12. Se trata de una plata, la que se usará para la ampliación, que tendrá que pagar el pueblo que quedará embargado para siempre. 13. La papeleta única, con dos colores, es una mentira. 14. El "no" no es negativo sino lo más positivo. 15. Si votamos "no" podemos rectificar, pero si votamos "sí" no podemos hacerlo y nos enterraron como pueblo y como país. 16. El "sí" es un cheque en blanco para los ricos del país. 17. Hay intereses nacionales haciéndoles el mandado a las grandes navieras y aseguradoras. 18. Con la ampliación la ciudad de Panamá se quedará sin agua. 19. Con el aumento de peajes por atravesar el canal las grandes navieras se irán por otro lado con tal de no pagar. 20. El Tratado de Neutralidad impide el aumento de peajes sin aprobación, conocimiento o consentimiento de los gringos. 21. Después que los panameños digan "sí" a la ampliación nos van a salir que el costo de la obra es de 10,000 millones de dólares y no de 5,250. 22. ¿Queremos un Canal al servicio del pueblo o un pueblo al servicio del Canal? 23. Martín busca la reelección con la ampliación del Canal de Panamá. 24. El apuro del gobierno es para cogerse la plata de la ampliación. 25. ¿Cómo vamos a aprobar una ampliación que promueve el hijo del dictador Omar Torrijos? 26. ¡Martín es tan dictador como su padre! 27. Voten "no"en contra de los militares que gobiernan el país y que nos golpearon en las calles cuando protestábamos. 27. Digan "no" a la ampliación y así estaremos diciendo "no" al noriegato. 28. Hay que decir "no" porque es un gobierno, el del PRD, el que la promueve. 29. Hay que votar "no" porque "no" es mejor que decir "sí". 30. El "no" es rebeldía y el "sí" entreguismo.
Son, insisto, las argumentaciones, las principales, que nos exponen los defensores de la tesis del "no". Si me dedicara a refutar una por una, desde luego, que el espacio de este artículo de opinión, no nos alcanzaría. Pero bueno es que reflexionemos en lo siguiente: ¿Estaremos, para el día 22 de octubre del año en curso, votando por un sistema de gobierno o por el futuro de nuestra principal vía marítima?; ¿Acaso no es cierto que para dicha fecha habremos de elegir entre retroceso o desarrollo, entre lo quedará en lo obsoleto o en lo moderno y operativo?; ¿Qué el "sí" abre las compuertas a un sinnúmero de opciones y de posibilidades para nuestro pueblo en cuanto a creación de miles de puestos de trabajo y de mejores días para nuestra gente?; ¿Seguiremos en este país generando opinión política matrimoniada con los malos militares que rigieron a este país y que todo programa lo condicionemos al pasado de esa generación de militares que gobernaron el país y que muchos de los actuales críticos disfrutaron de las mieles de ese poder?; ¿Y si la propuesta de ampliación le hubiera correspondido al partido arnulfista o a cualquier otro, cuál sería el discurso de los que dicen que hay que votar "no" porque la ampliación la promueve un gobierno PRD?; ¿Cómo entender luego a no pocos dirigentes de los partidos de oposición que han expresado públicamente que se trata de una cuestión harto conveniente e incuestionablemente favorable a los intereses del pueblo panameño?; ¿Qué pretenden los que impulsan el "no", que por el Canal de Panamá atraviesen botes, canoas, piraguas, etc. y que el peaje sea gratuito o de centavos el costo?; ¿En la promoción del "no", sus interlocutores, cohonestan el resentimiento, la amargura o la razón libre de emociones, pasiones o negros pasados?; ¿Por qué, no pocos defensores del "no" quieren coartar los mejores días para nuestros obreros, estudiantes y campesinos diciéndoles que digan "no" a la ampliación de nuestro Canal?; ¿Qué haremos con los cientos y miles de profesionales de nuestro pueblo que se asoman a las puertas de una empresa y escuchan "no" hay empleo o "no" hay vacante?; ¿Qué haremos con los cientos de egresados de nuestras universidades que terminan vendiendo raspados o manejando taxi en nuestra ciudad o en el interior del país?; ¿Tendríamos que pedirle a los gringos permiso para aumentar los peajes si el Tratado de Neutralidad del Canal por ningún lado lo dice?; ¿Tendríamos que pedirles permiso también para ampliar nuestro Cnal y qué con que "el Canal es nuestro"?. En fin, las preguntas, entre tantas otras que podría formular, nos indican que apoyar, a través de un monosílabo como lo es el "sí" la ampliación del Canal de Panamá es una cuestión, de pura lógica, que nos constriñe a pensar en función de Patria y de sociedad. Las argumentaciones del "no" no pasan de ser meras "sin razones". Cuando la veleidad o el subjetivismo asalta los niveles de la razón ésta decanta en los caprichos de la mera emotividad que está plagada por mentiras envueltas en ropajes de supuestas verdadeS.
(stekrakri@hotmail.com)
La razón del antiguo calendario era muy simple. Febrero, marzo y abril, son entre nosotros los meses de verano. En ningún país del mundo abren las escuelas durante esa estación. Además, en Panamá, el jolgorio carnestoléndico suele estallar en febrero. La Semana Mayor, dependiendo del año, se conmemora en marzo o abril por un pueblo mayoritariamente católico.
Aparte de los benditos turnos de las escuelas, ese cambio, que quizás fue necesario en un momento determinado, ha debido ser temporal. Sobre esto he escrito varias veces y en una de ellas mandé una nota al Ministro de Educación de turno, sin recibir, como es natural, respuesta alguna.
El otro hecho, marcó el descalabro total de nuestra educación pública.
A raíz del golpe de estado de 1968, el primero de los dictadores, - porque hubo tres: el que ahora quieren deificar, el del buen salto, y el último que ahora vacaciona en Miami -, ayuno de apoyo popular, comenzó a realizar gestiones y promover ideas de toda suerte para suplir esa carencia tan necesaria en un gobierno y sobre todo de uno surgido de un golpe de estado como el que se dio en Panamá.
Una de las primeras cosas que hizo el ahora "divus", tras defenestrar a los que iniciaron la aventura golpista, fue ofrecerle la presidencia del Tribunal Electoral a Don Ernesto de la Guardia, para celebrar unas elecciones, que nunca se dieron. Por supuesto que don Ernesto no aceptó.
Luego, se le ocurrió la genial idea: Declarar a los niños panameños "hijos predilectos de la revolución". Y hasta ahí llegó la flor. Desde entonces no se pudo fracasar a ningún alumno que obtuviera malas notas. Tenían todos que aprobar el año escolar, Y para que hubiese concordancia con la eurekada, en la Universidad de Panamá se iniciaron cursos para preparar profesores en dos años. Los profesores veteranos los bautizaron "los acelerados".
El entonces Rector de nuestra Universidad, ya fallecido, ante reproche de un amigo mutuo le contestó que él no estaba ahí para mejorar la educación sino para que no hubiera huelgas.
Se me ocurre que los hijos predilectos de la revolución, son ahora los maestros y profesores predilectos de la revolución.
Son, insisto, las argumentaciones, las principales, que nos exponen los defensores de la tesis del "no". Si me dedicara a refutar una por una, desde luego, que el espacio de este artículo de opinión, no nos alcanzaría. Pero bueno es que reflexionemos en lo siguiente: ¿Estaremos, para el día 22 de octubre del año en curso, votando por un sistema de gobierno o por el futuro de nuestra principal vía marítima?; ¿Acaso no es cierto que para dicha fecha habremos de elegir entre retroceso o desarrollo, entre lo quedará en lo obsoleto o en lo moderno y operativo?; ¿Qué el "sí" abre las compuertas a un sinnúmero de opciones y de posibilidades para nuestro pueblo en cuanto a creación de miles de puestos de trabajo y de mejores días para nuestra gente?; ¿Seguiremos en este país generando opinión política matrimoniada con los malos militares que rigieron a este país y que todo programa lo condicionemos al pasado de esa generación de militares que gobernaron el país y que muchos de los actuales críticos disfrutaron de las mieles de ese poder?; ¿Y si la propuesta de ampliación le hubiera correspondido al partido arnulfista o a cualquier otro, cuál sería el discurso de los que dicen que hay que votar "no" porque la ampliación la promueve un gobierno PRD?; ¿Cómo entender luego a no pocos dirigentes de los partidos de oposición que han expresado públicamente que se trata de una cuestión harto conveniente e incuestionablemente favorable a los intereses del pueblo panameño?; ¿Qué pretenden los que impulsan el "no", que por el Canal de Panamá atraviesen botes, canoas, piraguas, etc. y que el peaje sea gratuito o de centavos el costo?; ¿En la promoción del "no", sus interlocutores, cohonestan el resentimiento, la amargura o la razón libre de emociones, pasiones o negros pasados?; ¿Por qué, no pocos defensores del "no" quieren coartar los mejores días para nuestros obreros, estudiantes y campesinos diciéndoles que digan "no" a la ampliación de nuestro Canal?; ¿Qué haremos con los cientos y miles de profesionales de nuestro pueblo que se asoman a las puertas de una empresa y escuchan "no" hay empleo o "no" hay vacante?; ¿Qué haremos con los cientos de egresados de nuestras universidades que terminan vendiendo raspados o manejando taxi en nuestra ciudad o en el interior del país?; ¿Tendríamos que pedirle a los gringos permiso para aumentar los peajes si el Tratado de Neutralidad del Canal por ningún lado lo dice?; ¿Tendríamos que pedirles permiso también para ampliar nuestro Cnal y qué con que "el Canal es nuestro"?. En fin, las preguntas, entre tantas otras que podría formular, nos indican que apoyar, a través de un monosílabo como lo es el "sí" la ampliación del Canal de Panamá es una cuestión, de pura lógica, que nos constriñe a pensar en función de Patria y de sociedad. Las argumentaciones del "no" no pasan de ser meras "sin razones". Cuando la veleidad o el subjetivismo asalta los niveles de la razón ésta decanta en los caprichos de la mera emotividad que está plagada por mentiras envueltas en ropajes de supuestas verdadeS.
(stekrakri@hotmail.com)
La razón del antiguo calendario era muy simple. Febrero, marzo y abril, son entre nosotros los meses de verano. En ningún país del mundo abren las escuelas durante esa estación. Además, en Panamá, el jolgorio carnestoléndico suele estallar en febrero. La Semana Mayor, dependiendo del año, se conmemora en marzo o abril por un pueblo mayoritariamente católico.
Aparte de los benditos turnos de las escuelas, ese cambio, que quizás fue necesario en un momento determinado, ha debido ser temporal. Sobre esto he escrito varias veces y en una de ellas mandé una nota al Ministro de Educación de turno, sin recibir, como es natural, respuesta alguna.
El otro hecho, marcó el descalabro total de nuestra educación pública.
A raíz del golpe de estado de 1968, el primero de los dictadores, - porque hubo tres: el que ahora quieren deificar, el del buen salto, y el último que ahora vacaciona en Miami -, ayuno de apoyo popular, comenzó a realizar gestiones y promover ideas de toda suerte para suplir esa carencia tan necesaria en un gobierno y sobre todo de uno surgido de un golpe de estado como el que se dio en Panamá.
Una de las primeras cosas que hizo el ahora "divus", tras defenestrar a los que iniciaron la aventura golpista, fue ofrecerle la presidencia del Tribunal Electoral a Don Ernesto de la Guardia, para celebrar unas elecciones, que nunca se dieron. Por supuesto que don Ernesto no aceptó.
Luego, se le ocurrió la genial idea: Declarar a los niños panameños "hijos predilectos de la revolución". Y hasta ahí llegó la flor. Desde entonces no se pudo fracasar a ningún alumno que obtuviera malas notas. Tenían todos que aprobar el año escolar, Y para que hubiese concordancia con la eurekada, en la Universidad de Panamá se iniciaron cursos para preparar profesores en dos años. Los profesores veteranos los bautizaron "los acelerados".
El entonces Rector de nuestra Universidad, ya fallecido, ante reproche de un amigo mutuo le contestó que él no estaba ahí para mejorar la educación sino para que no hubiera huelgas.
Se me ocurre que los hijos predilectos de la revolución, son ahora los maestros y profesores predilectos de la revolución.