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Las teletrastadas de Martn


LAS últimas semanas de agosto la población panameña ha podido disfrutar, gratuitamente por cierto, de una prolongada serie de espectáculos políticos de producción presidencial. Estos, no tienen mucho que envidiar a las permanentes y risibles "trastadas" que se producen y luego reproducen, los presentadores y no presentadores de la televisión local.
En efecto, en medio de la agobiante situación por la que atraviesan centenares de miles de hogares panameños, por la perversa distribución de la riqueza y el desempleo permanente que se extiende más de lo que confiesan las autoridades, el rector del Órgano Ejecutivo acompañado, según la ocasión del Ministro correspondiente, no ha vacilado en transmitir lo contrario que está llamado a decir o en intentar justificar realidades o acciones. Guiado sin duda por una vieja sentencia que hace aún creer a los que ejercen el poder que: "No debemos revelar nunca el objetivo detrás de nuestras acciones para mantener a la gente desconcertada y desinformada. Si no tienen ni idea de cuáles son nuestras intenciones, no pueden preparar una defensa. Hay que llevarles lo bastante lejos por el camino equivocado, envolverlos en humo, y para cuando se den cuenta de lo que nos proponemos será demasiado tarde".
Así, hemos asistido a la insistente afirmación gubernamental de estar "muy interesados en que Noriega cumpla su condena en Panamá"; de haber hecho "todo lo posible para que se atienda la solicitud de extradición presentada por Panamá". Sin embargo, ha sido un secreto a voces la diligente actividad del Presidente y su Ministro de Relaciones Exteriores, ante las autoridades estadounidenses correspondientes, para que se le diese prioridad a la petición de Francia y que su antiguo copartidario, protector y mentor no logrará volver a Panamá, una vez cumplida su sentencia bajo el amparo de la Convención de Ginebra. El malabarismo verbal al que se recurrió en este caso será algún día, sin duda, analizado a la luz de los aportes del cineasta mexicano Mario Moreno, "Cantinflas".
Sin secarse aún la pintura ordenada en la fachada de la abandonada casa del otrora superior jerárquico de la casi totalidad de los integrantes del equipo ministerial, las cámaras, grabadoras y micrófonos de la legión de comunicadores, en gran número, dependientes de la Oficina de Comunicación e Información del Estado, fueron objeto de una "movilización permanente" ante el anuncio de la mal llamada "dimisión en masa de los Ministros". En este punto de la programación gubernamental el número de teletrastadas ambientó lo suficiente el ambiente nacional, para hacerle creer a algunos que no saldrían, escuchar despedidas radiales de nostálgicos batalloneros, agresivas chabacanerías del padrino del dietylenglicol y las esperadas lágrimas de cocodrilo del improvisado y mal educado educador.
Y como las teletrastadas, contrariamente a los servicios eléctricos y telefónicos, no son monopolio de un solo canal, las aspiraciones solicitadas de que su copartidario, socio y amigo se encargase de la presidencia del Órgano Legislativo, trasladaron las cámaras y otros medios de los Medios, al escenario del "se sube, se baja". Allí hemos asistido, con versión bilingüe, a la tradicional fanfarronada de que "el Ejecutivo no tiene injerencia en el Legislativo", de que "en Panamá se respeta la separación de los Órganos del Estado", sin pasar por alto los súbitos e interesados panegíricos a favor del diputado ungido, destacándose los del vicepresidente aspirante presidencial.
Cabría preguntarse lo que realmente se proponen o persiguen con esta serie de teletrastadas políticas de Martín, los encumbrados asesores y colaboradores que lo rodean, porque resulta difícil entender que toda esta serie de "meteduras de pata" sea con el propósito de hacernos creer que Martín es Presidente, como nos repiten hasta la saciedad las múltiples cuñas gubernamentales en los medios radiales y televisivos.
Dejo para otra ocasión la versión corregida y aumentada de la corrupción de la ampliación y de su espectáculo acuático de explosiones, con la presencia de un rosario incontable de exfuncionarios norteamericanos presididos por Jimmy Carter, sin duda el maestro secreto de Martín, en materia de teletrastadas presidenciales.
La limpieza le cuesta al Estado aproximadamente B/.35 por metro cúbico.
Abraham Goti, director municipal de Aseo, señaló que cuando los camiones entran para depositar en Cerro Patacón, se les pesa y cobra igual que el camión de basura.
La diferencia es que pagan B/. 8 por tonelada y los de basura B/. 14. En cada camión caben 9 toneladas de materia orgánica.
Esto indica que el Estado gasta B/.72 cada vez que un carro descarga en el vertedero.
Goti dijo que durante el proceso de tratamiento en el vertedero se le echa cal cada cierto tiempo.

101 años de Panamá América

 
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