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Las tentaciones en democracia


Hay que cuidarse de las tentaciones autoritarias, que siempre acechan la democracia y amenazan con limitar los derechos y libertades fundamentales. Con justa razón señalaba el célebre Monstesquieu, preocupado por los asuntos del poder y su relación con la libertad, que era necesario distribuir el poder entre los individuos y los grupos de una sociedad para garantizar el máximo de libertad.
Los hombres, agregaba el Marqués (1689-1755), son libres en la medida que se distribuya u organice el poder para impedir que se abuse de él; se conserva mejor la libertad allí donde los grupos interesados o los sectores públicos organizados se controlan mutuamente y controlan el gobierno, y donde las leyes establecen debidamente la posibilidad de hacerlo. De allí que en la teoría política se afirma que la separación de poderes, más que deslinde de funciones, es también evitación de concentración de poder y arbitrariedad. Lo anterior es lo que constituye la esencia o medida del Estado de derecho. Esto, en el fondo, asegura la libertad y la vida en democracia. El trastocamiento de un estado de derecho puede prevenir por la actuación al margen de los deslindes arriba mencionados.
Significa lo anterior que, así como el Organo Ejecutivo penetra las esferas compotenciales del Organo Legislativo o Judicial, también puede suceder, que el Legislativo penetre igualmente los otros deslindes e igual pudiera ocurrir con el Organo Judicial, cuando actúa políticamente, revelando subalternalidad y dependencia. Todas estas variedades de invasión o extracompetencialidad, anulan y restan coherencia al Estado y peor, puede dar lugar a situaciones de atraso democrático. Lo anterior nada tiene que ver con el concepto de la cooperación y colaboración armoniosa entre los órganos o poderes del Estado.
Los trastocamientos citados, el más peligroso para la democracia es el que expresa una relación de subalternabilidad o dependencia de los órganos judiciales y legislativos hacia el poder ejecutivo. Esta correlación conduce a un centralismo que afecta negativamente la institucionalidad jurídica y política del país.
Los mecanismos de mediación y evitación de la arbitrariedad, que provee el Estado de Derecho, se diluyen, lo que puede tornar el conflicto sociedad política o sociedad civil más abierto y frontal.
222 Los procesos o tendencias que conducen a la concentración de poder, su éxito o culminación, también pueden interpretarse como el inicio de un período con altibajos y dificultades democráticas...
La explicación de lo mencionado viene dado por el hecho de que los parlamentos, las cámaras o asamblea legislativas naturalmente son un escenario de concertación y mediación del poder político con la sociedad. Cuando esa función mediadora desaparece, es para preocuparse; en tanto, que puede estar dando cuenta de un disloque que apunta hacia contenidos antidemocráticos de administración o manejo societal. Esto es lo que propicia en nosotros la preocupación de que nos estamos desviando del camino democrático.
Los procesos o tendencias que conducen a la concentración de poder, su éxito o culminación, también pueden interpretarse como el inicio de un período con altibajos y dificultades democráticas; sobre todo cuando los artífices de esta hipertrofia o deterioro del Estado de Derecho, no son conscientes de que están destruyendo las bases y condiciones democráticas que le permitieron acceder al poder político.
Resulta evidente, que tenemos una superestructura que surte un proceso concentrador de poder, lo que indudablemente compromete aún más a la sociedad civil como garante del camino democrático. En este escenario la opinión pública y los forjadores de ella, devienen fundamentales para la vida democrática.

101 años de Panamá América

 
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