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Las tres razones de la Procuradora



Sí, la tiene y por partida triple. Una, en que hay que solucionar el problema de la cautelación de bienes de delincuentes. Otra, en que el caso del exmagistrado Arrocha no ha acabado. Y una última, en que los adultos tienen la carga de probar de antemano la mayoría de edad de las mujeres con quienes se relacionen.
La carga de preservar los bienes cautelados, ha dicho que es demasiada, tanto en esfuerzos, como en costos.
Desde hace años hemos propuesto aplicar el Código Judicial, que permite al juez, pedir autorización para vender los bienes cautelados y depositar su importe en el Banco Nacional. Ignoramos las razones por las cuales ningún procurador, ni la DRP, hoy en vías de ser Tribunal de Cuentas, lo hicieron.
El caso del magistrado con supuesto diploma falso, fue hábilmente manejado por la procuradora Gómez. Empezó por un allanamiento sorpresivo a la misma Corte Suprema, mientras visitaba a la presidenta del máximo tribunal, quien estalló en ira; la procuradora se mantuvo imperturbable y no cedió un milímetro. Aguardó su oportunidad para volver a golpear. Se le presentó dos meses después.
Tras larga búsqueda de una fórmula para ayudar al colega caído, la Corte decidió primero suspenderlo con sueldo; luego, despedirlo y, por último, dejar abierta la posibilidad de juzgarlo por una causal prescrita, la de falsificación, de la que saldría indemne. La procuradora, advirtió con severidad: "Esto no se ha acabado"; e interpuso enseguida un recurso de reconsideración.
En el escándalo de las colegialas, sin caer en feminismo, decidió combatir machismo con más machismo. Ser hombres de verdad, -dijo- implica pretender mujeres de verdad, no a niñas. Y les recordó su obligación de verificar de antemano la mayoría de edad de sus parejas. Tres a cero.

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