Las ventajas del biodiseño
Stanford, California (AIPE)- "Jeans" de diseñadores y "genes diseñados" es el juego de palabras que usan los biotécnicos sobre dos aspectos esenciales de esta tecnología de punta: versatilidad y cuido del medio ambiente.
Los dos principales componentes de los blue jeans son la tela de algodón y el índigo que le confiere ese característico color azul. Ambos componentes pueden ahora ser producidos por medio de la biotecnología, en resguardo el medio ambiente.
El algodón genéticamente modificado difiere de otras variedades comerciales por la presencia de una proteína aislada de una bacteria llamada bacilo thuringiensis (Bt). La proteína, hecha por un gen transferido a la planta de algodón a través de la técnica transgénica, es tóxica para ciertos insectos, pero no para los humanos ni demás mamíferos. Las preparaciones de la bacteria viva Bt han sido rociadas por décadas a las plantas logrando un admirable récord de seguridad y efectividad.
El algodón-Bt es utilizado para controlar muchos insectos dañinos, como los gusanos del maíz, del algodón y del tabaco, los cuales causan una cuarta parte de las pérdidas de cosechas y le cuestan a los agricultores 150 millones de dólares al año. En 1999, los estados que adoptaron el algodón-Bt -Arizona, Luisiana y Misisipí- lograron reducir drásticamente el uso de insecticidas químicos. Las fumigaciones fueron reducidas de un promedio de tres por acre a uno y medio. El algodón-Bt ha evitado el uso de más de dos millones de libras de insecticidas químicos desde que fue introducido en 1996.
¿Cuáles son las ventajas de tan significativa reducción en el uso de insecticidas químicos? En términos completamente económicos, el algodón-Bt provee los más altos beneficios a los agricultores por dos razones: reduce la necesidad de aplicar insecticidas químicos e incrementa la producción de algodón. De acuerdo con la EPA (Agencia de Protección del Ambiente), el algodón-Bt aporta el mayor beneficio económico por acre cultivada a los agricultores de las cosechas que contienen Bt, como el maíz y la soja. El ahorro total de los agricultores a nivel nacional es de 100 a 150 millones de dólares, por mejores cosechas que no son no afectadas por plagas y también por el ahorro en insecticidas.
Pero esto es poca cosa comparado con las ventajas para el medio ambiente.
La vida salvaje acuática está amenazada por tres químicos que tienen que ser utilizados intensamente en los sembradíos de algodón convencional (sin Bt). Estos químicos tóxicos son endosulfan, metilparatión y profenos. La EPA ha expresado su preocupación por los efectos de esos químicos en los pájaros, peces y otros organismos acuáticos.
La adopción del algodón-Bt y el menor uso de insecticidas químicos que éste significa también reduce la exposición de los trabajadores que mezclan, trasladan y rocían los insecticidas, y entre otras personas que también trabajan en el campo. Y mientras menos insecticida se aplica, menos químicos contaminan las aguas, problema grave en los campos agrícolas.
El algodón es sólo parte del relato sobre los blue jeans. Si el color no es el correcto, no se venden. Y el proceso normal para producir el índigo y teñirlos es una tarea dañina tanto para los trabajadores como para el ambiente. La producción de índigo sintético incluye ocho operaciones distintas y la emanación de químicos altamente tóxicos. El proceso requiere precauciones y equipos especiales para proteger a los trabajadores y al ambiente.
En contraste, el proceso de hacer índigo con bacterias genéticamente modificadas envuelve apenas tres operaciones, utiliza agua en vez de solventes orgánicos tóxicos, emplea como materia prima el jarabe de maíz (sano y barato) y produce como residuos biomasa y bióxido de carbón, en vez de desperdicios.
La biotecnología es, en este caso, el camino verde para producir los blue jeans. Y esta historia es apenas un pequeño ejemplo de lo que la biotecnología nos ofrece. (c)
*Académico del Hoover Institution y del Competitive Enterprise Institute. www.aipenet.com
Los dos principales componentes de los blue jeans son la tela de algodón y el índigo que le confiere ese característico color azul. Ambos componentes pueden ahora ser producidos por medio de la biotecnología, en resguardo el medio ambiente.
El algodón genéticamente modificado difiere de otras variedades comerciales por la presencia de una proteína aislada de una bacteria llamada bacilo thuringiensis (Bt). La proteína, hecha por un gen transferido a la planta de algodón a través de la técnica transgénica, es tóxica para ciertos insectos, pero no para los humanos ni demás mamíferos. Las preparaciones de la bacteria viva Bt han sido rociadas por décadas a las plantas logrando un admirable récord de seguridad y efectividad.
El algodón-Bt es utilizado para controlar muchos insectos dañinos, como los gusanos del maíz, del algodón y del tabaco, los cuales causan una cuarta parte de las pérdidas de cosechas y le cuestan a los agricultores 150 millones de dólares al año. En 1999, los estados que adoptaron el algodón-Bt -Arizona, Luisiana y Misisipí- lograron reducir drásticamente el uso de insecticidas químicos. Las fumigaciones fueron reducidas de un promedio de tres por acre a uno y medio. El algodón-Bt ha evitado el uso de más de dos millones de libras de insecticidas químicos desde que fue introducido en 1996.
¿Cuáles son las ventajas de tan significativa reducción en el uso de insecticidas químicos? En términos completamente económicos, el algodón-Bt provee los más altos beneficios a los agricultores por dos razones: reduce la necesidad de aplicar insecticidas químicos e incrementa la producción de algodón. De acuerdo con la EPA (Agencia de Protección del Ambiente), el algodón-Bt aporta el mayor beneficio económico por acre cultivada a los agricultores de las cosechas que contienen Bt, como el maíz y la soja. El ahorro total de los agricultores a nivel nacional es de 100 a 150 millones de dólares, por mejores cosechas que no son no afectadas por plagas y también por el ahorro en insecticidas.
Pero esto es poca cosa comparado con las ventajas para el medio ambiente.
La vida salvaje acuática está amenazada por tres químicos que tienen que ser utilizados intensamente en los sembradíos de algodón convencional (sin Bt). Estos químicos tóxicos son endosulfan, metilparatión y profenos. La EPA ha expresado su preocupación por los efectos de esos químicos en los pájaros, peces y otros organismos acuáticos.
La adopción del algodón-Bt y el menor uso de insecticidas químicos que éste significa también reduce la exposición de los trabajadores que mezclan, trasladan y rocían los insecticidas, y entre otras personas que también trabajan en el campo. Y mientras menos insecticida se aplica, menos químicos contaminan las aguas, problema grave en los campos agrícolas.
El algodón es sólo parte del relato sobre los blue jeans. Si el color no es el correcto, no se venden. Y el proceso normal para producir el índigo y teñirlos es una tarea dañina tanto para los trabajadores como para el ambiente. La producción de índigo sintético incluye ocho operaciones distintas y la emanación de químicos altamente tóxicos. El proceso requiere precauciones y equipos especiales para proteger a los trabajadores y al ambiente.
En contraste, el proceso de hacer índigo con bacterias genéticamente modificadas envuelve apenas tres operaciones, utiliza agua en vez de solventes orgánicos tóxicos, emplea como materia prima el jarabe de maíz (sano y barato) y produce como residuos biomasa y bióxido de carbón, en vez de desperdicios.
La biotecnología es, en este caso, el camino verde para producir los blue jeans. Y esta historia es apenas un pequeño ejemplo de lo que la biotecnología nos ofrece. (c)
*Académico del Hoover Institution y del Competitive Enterprise Institute. www.aipenet.com