Las verdades de la ARI
Ingresé a la ARI en 1994, específicamente el 7 de julio, durante el período de transición del Gobierno de Endara al Gobierno de Pérez Balladares, cuando se implementaba su creación. Provenía de la Empresa Privada, pero se me aseguró que la ARI sería una Institución distinta a otras del Gobierno. Pienso que era la idea del presidente Endara, que se mantuviera lejos de los vaivenes de la política, porque sólo así lograría sus objetivos. Vi pasar a cinco administradores generales: Juan Blau, Chen Barría, Carlos Mendoza, Ardito Barletta y Alfredo Arias.
Inicialmente sólo se cobraba por el uso de las viviendas del área revertida, no se tenía planificado nada, o por lo menos no se hacía nada con respecto a los activos en infraestructura y tierras que administraba la ARI, activos muy valiosos para el Estado. Cuando fue nombrado el Dr. Ardito Barletta en 1995, la ARI tomó otro rumbo, éste integró un equipo de trabajo altamente capacitado, todos profesionales panameños, y liderizó la puesta en marcha de un gran proyecto: Integrar al desarrollo nacional las áreas revertidas. Aunque estaba lejos del Dr. Ardito Barletta, porque laboraba en Colón, fui contagiada por este ímpetu de organización y ejecución, pronto entendí nuestra misión y visión y logré adquirir el compromiso con este proyecto, el cual impulsamos, defendimos y liderizamos en Colón. Considero que fue un gran privilegio formar parte de este equipo de trabajo y más aún, que Panamá pudiera contar con un hombre con la visión proyectista, estadista, con luces largas, como el Dr. Ardito Barletta, con una personalidad muy particular, pero un razonamiento coherente y desarrollista. Ahora, en el 2000, a pocos días de la reversión del Canal, cuando es nombrado el Ing. Alfredo Arias, como administrador general, se sintió un gran vacío y una gran incertidumbre, porque se pudo percibir que éste ingresaba a la ARI, con otros objetivos, que no eran los mismos que se tenían a la fecha. Aparentemente, Panamá murió el 31 de agosto de 1999 y volvió a nacer el 1" de septiembre, ya que no se dio continuidad a los proyectos, la ARI se estancó, como todo el país. Se inició una revisión de todo, a cuatro meses, todavía no se ha despegado. Se han desconocido acuerdos, contratos y hasta actos públicos. Se ha destituido a mucha gente, se ha contratado a otras y de éstas se han destituidos algunas. No se precisa qué pasa, es una gran confusión, no se tiene continuidad, coherencia, ni organización, se hace algo hoy, y mañana se desconoce. Cada quien anda como patrulla autónoma, sin dirección, sin coordinación, sin control. No hay autoridad, no existe respeto por lo profesionales, creo que el Ing. Arias todavía piensa que está en la Asamblea, y no ha entendido el papel histórico que se le ha asignado, no escucha, no razona, esta endiosado en el poder, y lo más triste es que lleva hacia el despeñadero un gran proyecto. Llegó a destruir, lo que otros sabiamente construyeron. Tanto en Colón, como en Panamá se han desarticulado los equipos de trabajo, se han destituidos, personas llamadas las "memorias institucionales", que tienen, conocen y manejan mucha información y procedimientos, que no están escritos y que garantizan el funcionamiento de la Institución, solamente por factores políticos. No se ha medido la capacidad, el profesionalismo, la experiencia y la dedicación. Esta administración ha logrado estancar a la ARI.
Por mi parte, Dios primero, yo regresaré a la Empresa Privada, de donde provengo, con la satisfacción de haber participado en la creación e implementación de un gran proyecto, pero, finalmente con la tristeza de ver cómo se aniquila a mi Patria, cada cinco años.
Solamente, si logramos cambiar de actitud y crecer, distinguiendo que la "cosa pública" es de todos los panameños, sin diferencia de razas, color, religión o partidos políticos y que los que dirigen deben de ser evaluados por su trayectoria, preparación, profesionalismo y compromiso con lo que hacen, garantizaremos dejar de ser un país subdesarrollado, en vía de desarrollo, por desarrollarse.
La autora es Licenciada en Economía, con un Post-grado en Alta Gerencia y una Maestría en Administración de Negocios, con énfasis en Banca y Finanzas, laboraba hasta el 31 de mayo en la Dirección Regional de la ARI en Colón.)
Inicialmente sólo se cobraba por el uso de las viviendas del área revertida, no se tenía planificado nada, o por lo menos no se hacía nada con respecto a los activos en infraestructura y tierras que administraba la ARI, activos muy valiosos para el Estado. Cuando fue nombrado el Dr. Ardito Barletta en 1995, la ARI tomó otro rumbo, éste integró un equipo de trabajo altamente capacitado, todos profesionales panameños, y liderizó la puesta en marcha de un gran proyecto: Integrar al desarrollo nacional las áreas revertidas. Aunque estaba lejos del Dr. Ardito Barletta, porque laboraba en Colón, fui contagiada por este ímpetu de organización y ejecución, pronto entendí nuestra misión y visión y logré adquirir el compromiso con este proyecto, el cual impulsamos, defendimos y liderizamos en Colón. Considero que fue un gran privilegio formar parte de este equipo de trabajo y más aún, que Panamá pudiera contar con un hombre con la visión proyectista, estadista, con luces largas, como el Dr. Ardito Barletta, con una personalidad muy particular, pero un razonamiento coherente y desarrollista. Ahora, en el 2000, a pocos días de la reversión del Canal, cuando es nombrado el Ing. Alfredo Arias, como administrador general, se sintió un gran vacío y una gran incertidumbre, porque se pudo percibir que éste ingresaba a la ARI, con otros objetivos, que no eran los mismos que se tenían a la fecha. Aparentemente, Panamá murió el 31 de agosto de 1999 y volvió a nacer el 1" de septiembre, ya que no se dio continuidad a los proyectos, la ARI se estancó, como todo el país. Se inició una revisión de todo, a cuatro meses, todavía no se ha despegado. Se han desconocido acuerdos, contratos y hasta actos públicos. Se ha destituido a mucha gente, se ha contratado a otras y de éstas se han destituidos algunas. No se precisa qué pasa, es una gran confusión, no se tiene continuidad, coherencia, ni organización, se hace algo hoy, y mañana se desconoce. Cada quien anda como patrulla autónoma, sin dirección, sin coordinación, sin control. No hay autoridad, no existe respeto por lo profesionales, creo que el Ing. Arias todavía piensa que está en la Asamblea, y no ha entendido el papel histórico que se le ha asignado, no escucha, no razona, esta endiosado en el poder, y lo más triste es que lleva hacia el despeñadero un gran proyecto. Llegó a destruir, lo que otros sabiamente construyeron. Tanto en Colón, como en Panamá se han desarticulado los equipos de trabajo, se han destituidos, personas llamadas las "memorias institucionales", que tienen, conocen y manejan mucha información y procedimientos, que no están escritos y que garantizan el funcionamiento de la Institución, solamente por factores políticos. No se ha medido la capacidad, el profesionalismo, la experiencia y la dedicación. Esta administración ha logrado estancar a la ARI.
Por mi parte, Dios primero, yo regresaré a la Empresa Privada, de donde provengo, con la satisfacción de haber participado en la creación e implementación de un gran proyecto, pero, finalmente con la tristeza de ver cómo se aniquila a mi Patria, cada cinco años.
Solamente, si logramos cambiar de actitud y crecer, distinguiendo que la "cosa pública" es de todos los panameños, sin diferencia de razas, color, religión o partidos políticos y que los que dirigen deben de ser evaluados por su trayectoria, preparación, profesionalismo y compromiso con lo que hacen, garantizaremos dejar de ser un país subdesarrollado, en vía de desarrollo, por desarrollarse.
La autora es Licenciada en Economía, con un Post-grado en Alta Gerencia y una Maestría en Administración de Negocios, con énfasis en Banca y Finanzas, laboraba hasta el 31 de mayo en la Dirección Regional de la ARI en Colón.)