Las vicisitudes agropecuarias
Días atrás los productores decidieron hacer una protesta en contra de la nueva ministra Stanziola. Lo que a decir verdad es un verdadero récord, teniendo en cuenta que sólo tiene como tres meses de nombrada. La acusaban de no saber nada sobre el sector agropecuario y por ende, no hacer nada positivo por éste.
La acusación de su falta de conocimientos agropecuarios, a un nivel profesional, es realmente improcedente, ya que todos saben que Stanziola no es agrónoma, sino Licenciada en Administración de Empresas.
No se le puede pedir peras al olmo, dice un antiguo refrán. Lo peor es que hay profesionales del sector que han sido acusados de lo mismo, lo que sí es vergonzoso. Todavía no entienden los productores que los ministros no son nombrados entre los profesionales más capacitados de la especialidad, sino que su nombramiento obedece exclusivamente a razones políticas.
Por esto, acusar a los productores de politizar el sector es absurdo, porque el propio nombramiento de la ministra fue puramente político, como todos saben. Pero un ministro del MIDA no necesita ser un profesional agropecuario, sino una persona de confianza del Ejecutivo, ya que las decisiones y acciones en el agro las toma por consejo de sus asesores, que sí lo deben ser. Si la cosa anda mal, como parece ser, la culpa es de los asesores que orientan equivocadamente al ministro. La titular del MIDA se debe rodear de técnicos honestos y sin intereses creados ni "negocios", que la asesoren sabiamente y le digan la verdad de las cosas, y no de recomendados inútiles.
Muy difícil veo la labor de la ministra en la recuperación o modernización del sector, ya que el IDIAP, que es la institución que se supone debe generar "nuevas tecnologías", se encuentra en un estado de "coma funcional", con un director que no es investigador agrícola y un subdirector que es abogado, con muy pocos investigadores activos, con una enorme burocracia, con situaciones turbias, como el caso FIAFOR.
En los últimos 10 años, el IDIAP no ha producido una sola nueva tecnología original que haya sido de utilidad para el sector. Se ha hablado mucho de la "fuga de cerebros" en el IDIAP. Yo pregunto: ¿Si los cerebros se fugan, qué es lo que queda? Urgen cambios en esta preciada y necesaria institución, para que "empiece a caminar", como dijo una vez el ministro anterior.
No sé de dónde se habrá sacado que "modernizar el agro" es recibir subsidios del Estado para pagar deudas viejas. Para mí, el asunto de "los módulos" o del programa Triple C, no tiene sentido. Los mismos técnicos del MIDA o IDIAP, haciendo lo mismo (o deberían hacer), pero con un gasto diez veces mayor. La extensión agrícola y el apoyo técnico al productor son funciones constitucionales del MIDA y no deberían ser delegadas. Es un hecho que, a la fecha, ningún módulo ha conseguido nada digno de mencionar, que no se hubiera podido hacer a través del MIDA.
Y del contrabando de arroz...ni hablar. Dice un chiste nuevo del sector, que ha entrado tanto arroz de contrabando que la producción nacional de éste debe andar por los 200 quintales/hectáreas. Parece que en Panamá hay contrabando y hay "casi contrabando", llamado también "importaciones amañadas". Si lo dudan, pregunten a los porcinocultores sobre la "materia prima de cerdo", sustancia no muy identificada de la que se hacen muchas salchichas y jamones baratos en Panamá. Y las mil toneladas de sal cruda que se están bajando en el Muelle 18 y llevando a Aguadulce a refinar son, sin duda, necesarias... En el problema bananero, mi opinión profesional es que, si la empresa bananera considera que este negocio no es rentable, no lo será para nadie. En buen panameño, esto es "un plomo".
Lo mejor que puede hacer el Gobierno es recuperar las tierras, que son unas de las mejores del país, y venderla, a un precio razonable, a agricultores que cultiven productos no tradicionales de exportación, frutales exóticos, etc. Recuerden las desgraciadas experiencias de COBAPA y COBANA, que sólo sirvieron para que se perdieran millones inútilmente.
La solución que permita continuar la producción, ya sea con las cooperativas o con otra empresa, sólo servirá para que el cadáver demore un poco más en descomponerse, y los carroñeros engorden un poco más. PAFCO está vendiendo cara su chatarra. ¿De dónde van a salir los 20 y tantos millones que pide por sus bienes? Esperemos que nos sea del Banco Nacional. La producción moderna de banano requiere de una tecnología y de costos de producción que sólo tiene PAFCO en Panamá.
La acusación de su falta de conocimientos agropecuarios, a un nivel profesional, es realmente improcedente, ya que todos saben que Stanziola no es agrónoma, sino Licenciada en Administración de Empresas.
No se le puede pedir peras al olmo, dice un antiguo refrán. Lo peor es que hay profesionales del sector que han sido acusados de lo mismo, lo que sí es vergonzoso. Todavía no entienden los productores que los ministros no son nombrados entre los profesionales más capacitados de la especialidad, sino que su nombramiento obedece exclusivamente a razones políticas.
Por esto, acusar a los productores de politizar el sector es absurdo, porque el propio nombramiento de la ministra fue puramente político, como todos saben. Pero un ministro del MIDA no necesita ser un profesional agropecuario, sino una persona de confianza del Ejecutivo, ya que las decisiones y acciones en el agro las toma por consejo de sus asesores, que sí lo deben ser. Si la cosa anda mal, como parece ser, la culpa es de los asesores que orientan equivocadamente al ministro. La titular del MIDA se debe rodear de técnicos honestos y sin intereses creados ni "negocios", que la asesoren sabiamente y le digan la verdad de las cosas, y no de recomendados inútiles.
Muy difícil veo la labor de la ministra en la recuperación o modernización del sector, ya que el IDIAP, que es la institución que se supone debe generar "nuevas tecnologías", se encuentra en un estado de "coma funcional", con un director que no es investigador agrícola y un subdirector que es abogado, con muy pocos investigadores activos, con una enorme burocracia, con situaciones turbias, como el caso FIAFOR.
En los últimos 10 años, el IDIAP no ha producido una sola nueva tecnología original que haya sido de utilidad para el sector. Se ha hablado mucho de la "fuga de cerebros" en el IDIAP. Yo pregunto: ¿Si los cerebros se fugan, qué es lo que queda? Urgen cambios en esta preciada y necesaria institución, para que "empiece a caminar", como dijo una vez el ministro anterior.
No sé de dónde se habrá sacado que "modernizar el agro" es recibir subsidios del Estado para pagar deudas viejas. Para mí, el asunto de "los módulos" o del programa Triple C, no tiene sentido. Los mismos técnicos del MIDA o IDIAP, haciendo lo mismo (o deberían hacer), pero con un gasto diez veces mayor. La extensión agrícola y el apoyo técnico al productor son funciones constitucionales del MIDA y no deberían ser delegadas. Es un hecho que, a la fecha, ningún módulo ha conseguido nada digno de mencionar, que no se hubiera podido hacer a través del MIDA.
Y del contrabando de arroz...ni hablar. Dice un chiste nuevo del sector, que ha entrado tanto arroz de contrabando que la producción nacional de éste debe andar por los 200 quintales/hectáreas. Parece que en Panamá hay contrabando y hay "casi contrabando", llamado también "importaciones amañadas". Si lo dudan, pregunten a los porcinocultores sobre la "materia prima de cerdo", sustancia no muy identificada de la que se hacen muchas salchichas y jamones baratos en Panamá. Y las mil toneladas de sal cruda que se están bajando en el Muelle 18 y llevando a Aguadulce a refinar son, sin duda, necesarias... En el problema bananero, mi opinión profesional es que, si la empresa bananera considera que este negocio no es rentable, no lo será para nadie. En buen panameño, esto es "un plomo".
Lo mejor que puede hacer el Gobierno es recuperar las tierras, que son unas de las mejores del país, y venderla, a un precio razonable, a agricultores que cultiven productos no tradicionales de exportación, frutales exóticos, etc. Recuerden las desgraciadas experiencias de COBAPA y COBANA, que sólo sirvieron para que se perdieran millones inútilmente.
La solución que permita continuar la producción, ya sea con las cooperativas o con otra empresa, sólo servirá para que el cadáver demore un poco más en descomponerse, y los carroñeros engorden un poco más. PAFCO está vendiendo cara su chatarra. ¿De dónde van a salir los 20 y tantos millones que pide por sus bienes? Esperemos que nos sea del Banco Nacional. La producción moderna de banano requiere de una tecnología y de costos de producción que sólo tiene PAFCO en Panamá.