default

Le decisión inteligente


El producto de las privatizaciones ha pasado a formar un capital, llamado Fondo Fiduciario para el Desarrollo. Ese capital asciende a cerca de mil 557 millones 714 mil dólares. Se trata del mismo dinero que se pidió prestado en la década de los años "70 para desarrollar al país por medio de la nacionalización de empresas de servicio público que fueron arrebatadas a sus dueños y otras que se establecieron por primera vez como los Asentamientos Campesinos (experiencia agropecuaria que le costó al país más de 150 millones de dólares en pérdidas), COFINA, Cerro Colorado, etc. Todo ese dinero blando provenía en calidad de préstamos, de las Instituciones Financieras Internacionales (las IFIS), las mismas que ahora han recomendado el modelo neoliberal como la fórmula perfecta, según ellas, de recuperar sus préstamos mediante la privatización de las empresas estatales que ellos mismos fomentaron y financiaron por medio del endeudamiento multimillonario a los países del llamado Tercer Mundo.
Es difícil comprender cómo el gobierno actual ha permitido que ese Fondo Fiduciario para el Desarrollo se haya depositado a plazo fijo en 24 bancos extranjeros y el resto de ese dinero está distribuido en ocho entidades bancarias locales: todos ellos a una tasa promedio de 5%.
Es de todos conocidos la astronómica deuda externa de Panamá (para 1994 era de 3,923 millones según el Almanaque Mundial). Los intereses generados por esta deuda calculados a una tasa promedio anual de 12% y tomando en cuenta los gastos de cierre, comisión, manejo, pago por capital no desembolsados, asesorías, paquete tecnológico, refinanciamiento, etc., están en el orden de los 470 millones de dólares.
Panamá tiene el capital del llamado Fondo Fiduciario para el Desarrollo en bancos donde le genera un ingreso anual de 77 millones, 885 mil, 710 dólares; ese capital nuestro país se los debe a las IFIS y por él, Panamá tiene que pagar la suma aproximada de 186 millones, 925 mil, 705 dólares; ahora bien, realizando una simple operación de resta elemental nos queda una diferencia de 109 millones, 39 mil, 995 dólares que Panamá está perdiendo por tener depositado el capital del Fondo Fiduciario para el Desarrollo a plazo fijo. Ni siquiera países desarrollados como Japón, Suecia, etc., se dan el lujo de hacer eso. La plata la prestan o la invierten.
La decisión inteligente sería que Panamá utilizara estos fondos para abonar al capital de la deuda externa y evitar en todo lo posible endeudarse más.
Con una política seria de manera transparente de las finanzas del país, Panamá podría frenar el endeudamiento exagerado que impide el desarrollo social al tener que desviar fondos que se podrían utilizar para estos fines en tener que estar pagándole intereses a las IFIS.
Podemos comprar el caso de lo que Panamá está haciendo con el capital del llamado Fondo Fiduciario para el Desarrollo con un ejemplo: Una familia pobre que toda la vida ha vivido endeudada, y de repente empieza a vender lo que adquirió con el producto de esa deuda y en vez de pagarla lo que hace es depositarla en un banco de la misma gente que le prestó para que le paguen en concepto de intereses una suma inferior a la que debe. Eso no es negocio.
En el caso particular de lo que hoy nos ocupa, si Panamá usa el Fondo Fiduciario para abonar a la deuda externa, la diferencia ahorrada la podría utilizar en obras sociales, de inversión y desarrollo. Estaríamos hablando de unos 110 millones de dólares con que contaría Panamá al primer año solamente realizando una sencilla operación bancaria: abonar al capital de la deuda externa para que disminuya el servicio de la deuda y por consiguiente la generación de intereses descendería sustancialmente.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América