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Le sigue tocando al pueblo


“El Gobierno del Cambio” fue una de las piezas claves durante la campaña de los actuales gobernantes; tal vez la que más sedujo a las grandes mayorías, hartas de la corrupción, demagogia, impunidad y rapiña del pastel estatal, repartido por sus antecesores.

Pero el cambio que singulariza la actual administración, se ha convertido en una frase hueca de contenido y realidad. Algunas cosas han mejorado, pero no las fundamentales, como la impunidad selectiva.

Miremos: a partir del primero de enero de 2010, la incorporación del ITBM a todas las comisiones y servicios prestados por los bancos en cumplimiento del artículo 29 de la ley 49 del 17 de septiembre del 2009, es un atraco al bolsillo de los panameños (as) que desde luego repercutirá en el deterioro de todos los usuarios, principalmente de la clase media. Sin embargo nuestro pueblo, alienado en la compulsión mercantil, embebido en el consumismo navideño, no se percata de la contravía que nos espera. Después vendrán los carnavales para relajarnos de cuerpo y mente, finalmente la Semana Santa para exorcizar los demonios. Cuando despertemos se habrá consumado mucho de lo que “nos toca”.

Sin ser economista, avizoramos una contracción de las transacciones de los prestatarios bancarios, pero seguramente el Ministro de Economía y Finanzas que “sí sabe cómo hacer producir dinero a los bancos”, no ha objetado esta medida draconiana que afecta mayoritariamente al pueblo, cuyo poder adquisitivo se deteriora continuamente, en cumplimiento con lo que “le toca” y temo que viene más. “Hemos visto que el gobierno tiene una fuerte tendencia a privilegiar sus intereses, no demuestra tener una ¡mirada de sociedad! impone su lógica sobre qué éticamente debería predominar...” (Sergio Zermeño, La Desmodernidad Mexicana y las Alternativas a la Violencia y a la Exclusión).

La noticia que retrata de cuerpo entero la farsa del cambio, es la referente a la selección, escogencia y ratificación de los nuevos magistrados a la Corte Suprema de Justicia, evento en que el Sr. Presidente de la República contraviene, sin asomo de rubor, las disposiciones establecidas, al nombrar, producto de su propia iniciativa, una Comisión que afanosamente trabajó en cumplimiento de lo dispuesto, y a la que no sólo optó por desconocer sino que terminó descalificando con términos inaceptables para los integrantes del equipo, pero más para la majestad que representa. ¿Le toca al pueblo?

Por otro lado, sin ningún reparo excluye al género femenino de su oferta, porque salta a la vista que la candidata propuesta en un “rol secundario”sería escandalosa y justificadamente rechazada (¿estrategia?) o es que aquí “hay un machismo, frustrado, ofendido que se desata en una misogenia asesina ante las menores provocaciones “(Zermeño, Op. Cit).

101 años de Panamá América

 
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