Lealtad sí, neoliberalismo no
El 9 de marzo recibí un correo electrónico con el membrete del Palacio de Nariño, en el cual se señalaba, que el presidente Uribe daba un saludo anticipado al presidente Bush, al cual calificó como el mejor amigo de Colombia, dicho con la elocuencia y elegancia que caracteriza al político que siente lo que dice y que sin perder lo pragmático, no desmaya en los principios.
El Sr. Uribe recordó a todos que Colombia no es sólo retenes de la guerrilla, ni las sicopatías sociales de Marcusso y Vicente "el Caín" Castaño, sino también señaló que: "Bogotá este año es la capital mundial del libro... Medellín, la sede del congreso de las academias de la lengua española... Cartagena es la sede del congreso de la lengua española...Cartagena es la sede de la convención mundial del turismo". Pero tal vez para mí, como un ideólogo contrario al sistema neoliberal, lo segundo más interesante de la conferencia ofrecida por Uribe radica en las siguientes frases lapidarias vertidas por el paisa presidente: "En Colombia no hay estatismo ni neoliberalismo... En Colombia no hay tendencias de monopolios estatales ni tampoco desmantelamiento del Estado... En Colombia hay institucionalidad y hay transparencia". Para mí, como panameño, resultó de gran lección, ya que muestra que no es cierto (también lo muestra Costa Rica) que se hace imprescindible una política neoliberal para mantener una armoniosa relación con los Estados Unidos (EE.UU.). Pero, pese a la importancia ideológica de las declaraciones de Don Álvaro sobre el nefasto neoliberalismo, lo más importante de esa conferencia de prensa fue: "Nosotros somos aliados leales con los Estados Unidos y hermanos fraternos de América Latina", estas palabras volvieron a retumbar en mí como nacional de Panamá y como profesional del Derecho, ya que mi país es tal vez el único en el mundo que ha logrado la resolución de un conflicto de envergaduras estratégicas para una super-potencia, en la mesa de negociaciones de donde, sin duda, salió, al menos de forma tácita, una alianza político militar que, debo admitir, mi país no ha cumplido o no cumplió en su momento.
Pero adentrándonos en la palabras de Alvaro Uribe, lo básico, lo importante (y lo repitió en la conferencia de prensa conjunta con el Presidente Bush) fue el concepto de amigo "leal". Colombia es amigo "leal" de los EE.UU. y eso es tal vez lo básico de toda relación entre Estados y, en particular, entre economías emergentes y superpotencias como es el caso del país que para bien o para mal preside George Bush.
Los logros en la lucha contra los carteles y contra el lavado de activos, la extradición de los capos que no pueden aprovechar la nacionalidad colombiana para delinquir impunemente son, entre otros, interesantes ejemplos para Panamá por parte de la administración Uribe. Pero, ante todo, la lealtad ante los compromisos geopolíticos en el área de influencia que nos toca vivir, es un requisito indispensable para presentar la imagen de un país mínimamente serio y confiable. Sin perder un ápice de dignidad nacional, tal como ha hecho Colombia a través del "plan patriota", Panamá necesita una política coherente que respete y sea leal a la esfera de influencia que le corresponde en la geopolítica internacional, en donde los aliados lo son no sólo por pingües monedas, sino por una coincidencia del interés nacional con la política del aliado en materia estratégica.
Es necesario preservar el poder de nuestra civilización occidental ante múltiples amenazas: entre ellas, las del dragón aquel que tiene al menos dos cabezas y no dos sistemas, sino tres; y no habla dos lenguas, sino al menos tres y una de la cabezas habla inglés (por cierto un inglés con la maestría de Disraeli y Cromwell). En esas circunstancias, un país como Panamá juega un papel determinante para preservar el poderío en las costas descubiertas por Colón.
La ministra de Vivienda, Balbina Herrera agrega que hasta ahora la planificación en la República de Panamá ha estado detrás del desarrollo.
Mientras tanto, Valentín Monforte, ex presidente de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA), asegura que en las tres propuestas presentadas hay deficiencias en lo referente a la solución de la vialidad.
Éstas tienen un origen y destino de rutas, pero no hay un análisis del movimiento laboral del tramo Paitilla-Mercado de Marisco.
Estima que lo que se requiere es una conexión fluida con la avenida Ecuador o Federico Boyd.
Pero, hay más. Según Monforte, falta el tramo del Mercado de Marisco y la conexión final con el Corredor Norte.
Señala que después de más de 50 años y ahora nos damos cuenta de que tenemos en el mar un gran tesoro.
En tanto, el arquitecto Alberto Arosemena resaltó que hay interés del gobierno en desarrollar el proyecto, pero "hay demasiada prisa".
"Yo creo que se puede retardar unos 15 días el lanzamiento de la licitación, para que se haga un mejor consenso", sugirió el arquitecto.
El proyecto se desarrollará bajo la modalidad de Diseño-Construcción, es decir que para la licitación pública, el MOP proporcionará un diseño conceptual, términos de referencia y especificaciones técnicas para que los componentes presenten una alternativa lo más homóloga posible a esa documentación. El proponente ganador de la licitación pública hará los estudios y cálculos para los planos de construcción. Una vez aprobados los planos de cada etapa, el contratista procederá a la construccción de la etapa aprobada.
El Sr. Uribe recordó a todos que Colombia no es sólo retenes de la guerrilla, ni las sicopatías sociales de Marcusso y Vicente "el Caín" Castaño, sino también señaló que: "Bogotá este año es la capital mundial del libro... Medellín, la sede del congreso de las academias de la lengua española... Cartagena es la sede del congreso de la lengua española...Cartagena es la sede de la convención mundial del turismo". Pero tal vez para mí, como un ideólogo contrario al sistema neoliberal, lo segundo más interesante de la conferencia ofrecida por Uribe radica en las siguientes frases lapidarias vertidas por el paisa presidente: "En Colombia no hay estatismo ni neoliberalismo... En Colombia no hay tendencias de monopolios estatales ni tampoco desmantelamiento del Estado... En Colombia hay institucionalidad y hay transparencia". Para mí, como panameño, resultó de gran lección, ya que muestra que no es cierto (también lo muestra Costa Rica) que se hace imprescindible una política neoliberal para mantener una armoniosa relación con los Estados Unidos (EE.UU.). Pero, pese a la importancia ideológica de las declaraciones de Don Álvaro sobre el nefasto neoliberalismo, lo más importante de esa conferencia de prensa fue: "Nosotros somos aliados leales con los Estados Unidos y hermanos fraternos de América Latina", estas palabras volvieron a retumbar en mí como nacional de Panamá y como profesional del Derecho, ya que mi país es tal vez el único en el mundo que ha logrado la resolución de un conflicto de envergaduras estratégicas para una super-potencia, en la mesa de negociaciones de donde, sin duda, salió, al menos de forma tácita, una alianza político militar que, debo admitir, mi país no ha cumplido o no cumplió en su momento.
Pero adentrándonos en la palabras de Alvaro Uribe, lo básico, lo importante (y lo repitió en la conferencia de prensa conjunta con el Presidente Bush) fue el concepto de amigo "leal". Colombia es amigo "leal" de los EE.UU. y eso es tal vez lo básico de toda relación entre Estados y, en particular, entre economías emergentes y superpotencias como es el caso del país que para bien o para mal preside George Bush.
Los logros en la lucha contra los carteles y contra el lavado de activos, la extradición de los capos que no pueden aprovechar la nacionalidad colombiana para delinquir impunemente son, entre otros, interesantes ejemplos para Panamá por parte de la administración Uribe. Pero, ante todo, la lealtad ante los compromisos geopolíticos en el área de influencia que nos toca vivir, es un requisito indispensable para presentar la imagen de un país mínimamente serio y confiable. Sin perder un ápice de dignidad nacional, tal como ha hecho Colombia a través del "plan patriota", Panamá necesita una política coherente que respete y sea leal a la esfera de influencia que le corresponde en la geopolítica internacional, en donde los aliados lo son no sólo por pingües monedas, sino por una coincidencia del interés nacional con la política del aliado en materia estratégica.
Es necesario preservar el poder de nuestra civilización occidental ante múltiples amenazas: entre ellas, las del dragón aquel que tiene al menos dos cabezas y no dos sistemas, sino tres; y no habla dos lenguas, sino al menos tres y una de la cabezas habla inglés (por cierto un inglés con la maestría de Disraeli y Cromwell). En esas circunstancias, un país como Panamá juega un papel determinante para preservar el poderío en las costas descubiertas por Colón.
La ministra de Vivienda, Balbina Herrera agrega que hasta ahora la planificación en la República de Panamá ha estado detrás del desarrollo.
Mientras tanto, Valentín Monforte, ex presidente de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA), asegura que en las tres propuestas presentadas hay deficiencias en lo referente a la solución de la vialidad.
Éstas tienen un origen y destino de rutas, pero no hay un análisis del movimiento laboral del tramo Paitilla-Mercado de Marisco.
Estima que lo que se requiere es una conexión fluida con la avenida Ecuador o Federico Boyd.
Pero, hay más. Según Monforte, falta el tramo del Mercado de Marisco y la conexión final con el Corredor Norte.
Señala que después de más de 50 años y ahora nos damos cuenta de que tenemos en el mar un gran tesoro.
En tanto, el arquitecto Alberto Arosemena resaltó que hay interés del gobierno en desarrollar el proyecto, pero "hay demasiada prisa".
"Yo creo que se puede retardar unos 15 días el lanzamiento de la licitación, para que se haga un mejor consenso", sugirió el arquitecto.
El proyecto se desarrollará bajo la modalidad de Diseño-Construcción, es decir que para la licitación pública, el MOP proporcionará un diseño conceptual, términos de referencia y especificaciones técnicas para que los componentes presenten una alternativa lo más homóloga posible a esa documentación. El proponente ganador de la licitación pública hará los estudios y cálculos para los planos de construcción. Una vez aprobados los planos de cada etapa, el contratista procederá a la construccción de la etapa aprobada.