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Lecciones de Irlanda


TODOS BUSCAMOS fuentes de inspiración. Hasta los países. Por ello, los ocho países de Europa Central que recientemente se sumaron a la Comunidad Europea están estudiando cuidadosamente la experiencia de Irlanda durante los últimos quince años: los irlandeses pasaron de contar con un producto doméstico bruto per cápita de 69% del promedio en Europa en 1987 a 136% en 2003. Eso lo lograron manteniendo durante ese período un crecimiento de 7% al año, lo cual les ha ganado el título los "tigres célticos".
Lo primero que invita estudio es el apoyo de la Comunidad Europea. Al igual que España, Grecia y Portugal, es cierto que Irlanda recibió significativos aportes de Brúcelas; sin embargo, Irlanda sobrepasó a todos tres. Además, las cifras revelan que esos aportes representaron menos del 0.5% del crecimiento total de la economía. Más importante aún fue el acceso al mercado común europeo y la capacidad de captar inversiones extranjeras; Amén de la situación favorable de la composición demográfica del país, particularmente la entrada de las mujeres al mercado laboral.
Todos ocho tendrán acceso al mercado de Europa. Pero lograr las condiciones favorables para captar suficiente inversión extranjera requerirá especial esfuerzo. En el caso de Irlanda, se utilizó con entusiasmo el elemento fiscal para convencer a las multinacionales que se establecieran allí. En algunos casos, otorgaron exenciones del impuesto sobre la renta hasta por diez años, pero manteniendo reducidos los impuestos corporativos y personales. En la actualidad, cuentan con 1,100 empresas multinacionales con operaciones en la isla que exportan unos 60 mil millones de dólares al año. En tecnología entre sus éxitos están Intel, Polaroid, Digital, Gateway y HP Compaq; pero también lograron que nueve de las diez empresas farmacéuticas más grandes del mundo abrieran operaciones allí. Todo ello sirvió de base para el desarrollo del centro financiero irlandés, el cual hoy día emplea a 16 mil personas.
El principal atractivo para las empresas extranjeras, sin embargo, fue la disponibilidad de una fuerza laboral nutrida y educada, incluyendo a científicos, ingenieros y especialistas en negocios. Desde los años 60, Irlanda había venido invirtiendo fuertemente en su infraestructura de estudios secundarios y universitarios. La disponibilidad de más personas dispuestas y capacitadas para trabajar, junto con sendos acuerdos de cooperación y participación política entre el gobierno y el sector obrero - acuerdos que produjeron mayor flexibilidad en el mercado laboral, pudieron haber sido el principal motor de Irlanda.
Sin duda, los nuevos miembros de la Comunidad Europea podrán emular algunos de los elementos que contribuyeron en Irlanda, pero otros no. No tienen la misma situación demográfica y hoy existe mayor presión de países como Francia y Alemania de homologar impuestos dentro de la Comunidad. En todo caso, tanto ellos como nosotros en Panamá (con un perfil de país con muchas similitudes al de Irlanda) debemos aprender de la lección céltica: el motor del desarrollo es la inversión extranjera, la cual sólo captaremos con apertura, educación, liderazgo, acuerdos nacionales y condiciones favorables.
Desventuradamente, las guerras tienen como corolario la ocupación del territorio del vencedor.
Los pueblos jamás han cejado en sus esfuerzos por recobrar la libertad y siempre han luchado por arrojar de su suelo a los ocupantes.
Ya estamos viendo en Irak que las bajas que están sufriendo los soldados de las fuerzas de ocupación son superiores a las que sufrieron durante la invasión que, malamente, se llamó guerra. Ahora es cuando en realidad ella ha empezado.
Pareciera que la profecía del Apocalipsis está comenzando a cumplirse. El hambre está reflejada en las vistas que nos ofrece la televisión de regiones del mundo cuyos habitantes parecen no tener carne sino piel sobre huesos.
La peste se está entronizando con millones de seres contagiados de SIDA y siguen y seguirán las guerras que conducen a la muerte.
Todo parece indicar que los cuatro jinetes que nos descubrió San Juan están ya iniciando su galope para su funesta y feroz carrera hacia la destrucción de la humanidad.

101 años de Panamá América

 
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