Leer para pensar
Insistimos: en la educación, o en la falta de ella, está la clave de todos los dolores de la patria.
Debemos preocuparnos. No se ve cercano el punto de quiebre, que nos sirva para echar abajo las viejas estructuras que tenemos, y que nos permitan hablar de un mañana posible.
Los panameños tenemos serias dificultades con el idioma, con las palabras, así como con las matemáticas. Sin un dominio correcto de estas dos disciplinas, la vida se complica, el panorama se oscurece, y se hace difícil, cuando no imposible, discurrir sobre el mañana, planear la vida y encausar las potencialidades.
No se trata sólo de conocer varios miles de palabras, sino de tener la capacidad de abstraer, de construir ideas, de razonar y encontrar soluciones.
Mientras no se encuentre otra, la forma idónea de dominar el idioma es la lectura. La palabra impresa sigue siendo fuente de sabiduría y de riqueza mental.