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Legalizando la coca y el opio


En polémica decisión, el Parlamento Europeo acaba de aprobar una resolución, por abrumadora mayoría de 600 votos contra 35, recomendando a sus Estados miembros, legalizar el uso de nuevos derivados de la hoja de coca y opio. Como razones expuso el hecho de que ello brindaría a los productores de los países andinos y de Afganistán, la oportunidad de mejorar sus economías, desincentivando de paso el narcotráfico, al proveer mayores incentivos y ganancias sin exponerse a infringir la ley.

No es la primera vez que se aboga por una fórmula semejante, aunque ahora se haya ido más lejos. Algunas figuras prominentes, aisladamente, se han manifestado a favor de la legalización, haciendo un paralelo con la "Ley seca" en Estados Unidos y la regulación de los juegos de suerte en Nevada. Argumentaban que la penalización alienta el negocio de los carteles y las mafias; a más de que explicaban las ventajas de la regulación, la aplicación de controles y el cobro de impuestos, mencionando la experiencia de algunos países de Europa como Holanda y Alemania, además de California, con la marihuana.

Hay pocas dudas que entre los grandes temas a decidir en este siglo está el narcotráfico. Pero hasta que se logre un consenso mundial, hay que tener cautela frente al tipo de manifestación del Parlamento Europeo. El hecho de que la caña de azúcar, la papa, el trigo y la cebada sean alimentos lícitos, no excluye que de ellos pueda sacarse licor tan dañino como la chicha fuerte del maíz. Sería ingenuo pensar que al autorizar el uso de coca y opio para elaborar derivados lícitos, se impedirá que se sigan abusando en la preparación de sustancias nocivas.

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