Legislación necesaria
Es necesario que legislemos lo antes posible y con carácter de urgencia para proteger a nuestros conciudadanos contra la sordera y otros males que causan los ruidos excesivos e innecesarios. La contaminación acústica cada día se acentúa en nuestro ambiente.
No obstante las quejas y denuncias que en varias ocasiones hemos formulado, y a pesar del daño que estamos sufriendo, no hay quien ponga freno a la brutal agresión a la cual somos sometidos diariamente por la ignorancia o desconsideración de unos y la desidia de nuestras autoridades.
Hay que tomar ya medidas a favor de la insonorización y aplicar castigo a quienes no las respeten.
Es inaplazable que contra los causantes de ruidos excesivos y para que no desafíen o burlen la ley se establezcan penas severas en proporción al exceso de decibeles tolerables por el oído humano, incluyendo pena de cárcel para los reincidentes.
El pasado 23 de marzo multaron en Madrid al propietario de un bar por causar contaminación ambiental con ruidos excesivos en perjuicio de la comunidad.
Además la noticia tuvo mucho despliegue en la televisión, como para que en toda España se supiera que allí las autoridades hacen respetar y protegen la salud pública. En cambio en nuestro suelo cada día aumenta la proliferación del escándalo.
Es conveniente que comprendamos que quienes tenemos 50 o más años de edad, jamás estuvimos sometidos a la ferocidad de los ruidos actuales cuyas consecuencias serán funestas para nuestros hijos y nietos que las vienen sufriendo desde su nacimiento. Por ello, una vez más solicitamos a nuestras autoridades para que en pro de la salud pública se esfuercen en erradicar, de una vez por todas, este flagelo tan preocupante, peligroso y dañino para los asociados.
No obstante las quejas y denuncias que en varias ocasiones hemos formulado, y a pesar del daño que estamos sufriendo, no hay quien ponga freno a la brutal agresión a la cual somos sometidos diariamente por la ignorancia o desconsideración de unos y la desidia de nuestras autoridades.
Hay que tomar ya medidas a favor de la insonorización y aplicar castigo a quienes no las respeten.
Es inaplazable que contra los causantes de ruidos excesivos y para que no desafíen o burlen la ley se establezcan penas severas en proporción al exceso de decibeles tolerables por el oído humano, incluyendo pena de cárcel para los reincidentes.
El pasado 23 de marzo multaron en Madrid al propietario de un bar por causar contaminación ambiental con ruidos excesivos en perjuicio de la comunidad.
Además la noticia tuvo mucho despliegue en la televisión, como para que en toda España se supiera que allí las autoridades hacen respetar y protegen la salud pública. En cambio en nuestro suelo cada día aumenta la proliferación del escándalo.
Es conveniente que comprendamos que quienes tenemos 50 o más años de edad, jamás estuvimos sometidos a la ferocidad de los ruidos actuales cuyas consecuencias serán funestas para nuestros hijos y nietos que las vienen sufriendo desde su nacimiento. Por ello, una vez más solicitamos a nuestras autoridades para que en pro de la salud pública se esfuercen en erradicar, de una vez por todas, este flagelo tan preocupante, peligroso y dañino para los asociados.