Lentitud criminal
Según las estadísticas oficiales, más de 140 personas han sufrido picaduras de alacranes en los últimos tres años. Los medios han registrado tres muertes por esta causa en el último mes. Con la primera denuncia pública se alertó sobre la falta del antídoto en muchos sitios de la red de Salud Pública y también se pudo conocer sobre el inventario de antídoto vencido que tenía el sistema. En un país serio, una muerte hubiera sido suficiente para hacer cambios drásticos en la organización del Ministerio de Salud.
A tres casos fatales de distancia, los funcionarios de nuestra entidad de salud siguen dando excusas inaceptables y trasladando culpas de la mano izquierda a la mano derecha, mientras intentan tapar el sol con las dos manos. La inepta burocracia que controla el "Monstruo Bicéfalo" - entiéndase Caja de Seguro Social y Ministerio de Salud- ni cambia ni permite el cambio. Esta situación nos hace padecer un sistema cada vez más ineficiente, cada vez más inepto y cada vez más cruel.
Hace tiempo debieron rodar cabezas en esas entidades -así sea como medida ejemplarizante -, pero la terca necedad de mantener el estatus quo fue más fuerte que el sentido común y el instinto de supervivencia.
Los panameños que sí tenemos sentido común e instinto de supervivencia no podemos darnos el lujo de sufrir en silencio tanta ineptitud, porque se nos va la vida en ello. Con una de las cabezas en arresto domiciliario y la otra soñando con que si capea nuevamente el temporal tal vez pueda correr para Presidente de la República, ¿qué espera el presidente Torrijos para hacer los cambios que le propuso la Comisión de Garantes? ¿Cuántas muertes más son necesarias para que el Presidente comprenda que la próxima vez la responsabilidad caerá sobre su propia cabeza?