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Leonarda Regis Vissuetti, maestra y amiga en el recuerdo


HE OÍDO DECIR con mucha frecuencia que, cuando fallece una persona, se le atribuyen virtudes y méritos que nunca tuvo. No es el caso de Leonarda, una hermosa existencia pletórica de singulares cualidades que dejó este mundo el pasado 31 de mayo.
Leonarda Regis Vissuetti nació en Aguadulce el 6 de noviembre de 1919. Obtuvo el título de Maestra de Enseñanza Primaria en la Escuela Normal de Institutoras. Posteriormente, se recibió como Profesora de Segunda Enseñanza con especialización en Pedagogía en la Universidad Nacional, formando parte, por sus altas calificaciones, del Capítulo de Honor. Después viajó a la Universidad de Río Piedras, en Puerto Rico, donde logra una Maestría en Orientación Educativa y Vocacional.
Ejerció la docencia como Maestra en Montijo, Veraguas. Luego como profesora en el Colegio Félix Olivares de David, Chiriquí; en la Escuela Normal "Juan Demóstenes Arosemena" de Santiago de Veraguas y en la Universidad Nacional. Fue Directora de la Escuela República de Guatemala, en Pueblo Nuevo, y junto con otra educadora de prestigio, Alicia Reyes, fue fundadora del Departamento de Orientación Educativa y Vocacional del Ministerio de Educación.
Empecé a conocerla y a tratarla a finales de los años sesenta. Viajábamos a Colón en el mismo vehículo; ella en su condición de profesora del Centro Regional Universitario de la Ciudad Atlántica y yo como estudiante del mismo. A través de sus conversaciones y actividades pude captar el sentido de su entrega personal a todo cuanto emprendía, especialmente a la educación. Esa impresión pude corroborarla cuando fue elegida, por sus dotes de dirigente, como Coordinadora General del Magisterio Panameño Unido (M.P.U) en el año 1974. Desde esa posición desplegó a plenitud un ardor incansable y una exigencia sin tregua para consigo misma, con el fin de lograr los objetivos que se había propuesto el Magisterio Panameño Unido en el período que le correspondió dirigirlo. Tuve el privilegio de acompañarla allí como Secretario de Prensa y Propaganda. Fue una época difícil; de grandes exigencias para la educación y los educadores. El gobierno castrense se proponía hacer cambios radicales en el sistema educativo en forma inconsulta y al margen de la Ley 47 de 1946, Orgánica de Educación. Se trataba del Proyecto de Reforma Educativa de los años 70.
Hoy, quisiera limitarme a definir en algunas breves líneas, lo que a mi juicio fue la aportación duradera y, en ciertos aspectos, decisiva de Leonarda Regis Vissueti al Magisterio Panameño Unido y a la educación nacional, en un momento particularmente delicado y de gran efervescencia en el campo político y gremial.
En el contexto de los acontecimientos asistí con ella, como miembro de su equipo, a diversas entrevistas al más alto nivel. Era una diplomática exquisita -su hermana Susana me comentaba que era la diplomática de la familia. Su manejo hábil de la palabra, le permitió siempre plantear con extraordinaria claridad y firmeza las demandas del M.P.U. y de los educadores en general. Recuerdo su prudencia y su convicción de que la agresividad verbal era contraproducente y no debíamos dar pie para que las autoridades de turno tomaran represalias en contra de las cabezas visibles del movimiento reivindicativo que aún estaban laborando. Por lo mismo, sus palabras eran fruto de una larga reflexión y con ellas puso de manifiesto la madurez de su pensamiento.
Para hacer frente a las presiones del régimen, en 1974, bajo los auspicios del Magisterio Panameño Unido, convocó al Tercer Congreso Nacional de Educadores por la Unidad Magisterial. Dicho evento fructificó en planteamientos y propuestas educativas de avanzada y tuvo como preámbulo un homenaje a los forjadores de la educación panameña, tales como Jeptha B. Duncan, Federico E. Libby, Richard Newmann, Fermín Nodeau, José Daniel Crespo, Octavio Méndez Pereira y otros que al calor de la reforma, fueron relegados al olvido y menospreciados por parte de sus promotores.
El año 1976, la República de Panamá tuvo la posibilidad de ocupar una posición en el comité Ejecutivo de la Confederación Mundial de Organizaciones Profesionales de la Enseñanza (CMOPE) con sede en Morges, Suiza. La virtual candidata para ocupar ese cargo en representación de América Latina era Leonarda. Por razones de orden interno que no vale la pena mencionar, el país perdió ese honor. Recuerdo que, previamente a la Asamblea General de CMOPE, que tendría lugar en Washington, D.C., estando en San José de Costa Rica como participantes de un Seminario Regional, el Secretario General de la Organización Mundial, Dr. John M. Tompson, tuvo palabras de elogio para el M.P.U. y su coordinadora al decir: "El Magisterio Panameño Unido ha dejado de ser un Club Social, para convertirse en una Asociación beligerante".
Frente al fracaso de su candidatura, Leonarda no se desanimó, continuó su trabajo con el entusiasmo de siempre. Diríamos que supo para qué vivía. Había desterrado de su vida, las pequeñas pasiones, los intereses secundarios y la venganza personal, para permitir a su espíritu volar sin estorbos hasta los grandes ideales que se había forjado.
Fue una educadora por vocación constante y profunda. Se prolongó en sus hijos espirituales, sus alumnos; sobre todo, en los del interior de la República, muchos de los cuales fueron acogidos en su casa para que culminaran sus estudios universitarios. Sin embargo, lo que más admiré en esta mujer extraordinaria fue la dedicación amorosa a sus hijos Elías, Leonor y José; a sus hermanas Susana y Leonor (de Stanziola) y a su hermano Alfonso; a sus nietos y nietas, a sus sobrinos y sobrinas; en fin, a todos los parientes a los cuales la unía el vínculo de la sangre.
Leonarda Regis Vissuetti, excelente amiga que ha dejado en mí la huella de su dulce bondad y dedicación.

101 años de Panamá América

 
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