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Leonarda Regis Visuetti, maestra y dirigente


"Decir Maestro es ya expresar un elogio. Enunciar ese nombre y a la profesión que indica lleva enseguida a las sublimes esferas de la grandeza, dignidad y excelencia de esta misión." Papa Pablo VI
En el "Día del Maestro" quiero recordar a una educadora que fue y sigue siendo faro y luz para nosotros los maestros. Es muy probable que el nombre de Leonarda signifique muy poco para la inmensa mayoría de los panameños; y no mucho más, aunque parezca extraño, para los educadores. Y sin embargo, Leonarda es una educadora que hizo historia en las luchas magisteriales de nuestro país.
Tuve la suerte, en mi tiempo como miembro del Magisterio Panameño Unido, de tratarla en su condición de coordinadora general de ese prestigioso gremio. Me admiraba la lucidez de su pensamiento, su valentía sin aspavientos y su insobornable fidelidad a lo que consideraba justo y verdadero.
Recuerdo que, a raíz del acalorado debate que suscitó la reforma educativa de los años setenta, se llevó a cabo una entrevista entre los directivos del M.P.U. y el jefe de Gobierno, Omar Torrijos, en su propio despacho. Allí, mostrando la más fina cortesía revestida de dignidad y firmeza, Leonarda cuestionó al dictador sobre el rumbo de la educación nacional y de manera particular, acerca del status de la Ley 47, Orgánica de Educación de 1946, cuya existencia estuvo virtualmente comprometida, sino enteramente perdida. Valdría la pena para quienes se interesen por estos asuntos consultar los documentos del Tercer Congreso Nacional de Educadores, convocado por el Magisterio Panameño Unido en agosto de 1974.
A los jóvenes educadores de hoy les será difícil comprender el riesgo que representaba en aquella época oscura de nuestra historia, elevar una voz de protesta en contra de las decisiones inconsultas de la dictadura. El aparato represor que la sostenía intimidó a muchos que se lo propusieron.
Como delegada de Panamá a diversos foros internacionales, Leonarda demostró sus quilates de dirigente activista, lo que le valió el reconocimiento de los organizadores internacionales de tales eventos.
Es muy difícil resumir en tan poco espacio la fructífera vida de esta educadora que como maestra, como profesora en la Escuela Normal "Juan Demóstenes Arosemena" y en la Universidad Nacional de Panamá, dio a sus alumnos lo mejor de sí y como dirigente, puso el fermento que dio origen a las luchas magistrales de finales de las décadas del setenta y del ochenta.
Por sus ejecutorias, los panameños, sin distingo de ninguna clase, tenemos con Leonarda una deuda de gratitud y, muy especialmente los educadores, ya que ella como otras supo elevar el nombre de maestra a la más alta dignidad.

101 años de Panamá América

 
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