Lewinsky y el Bombardeo de Afganistán y Sudán
La semana pasada comentábamos en esta misma columna sobre los ataques terroristas de extremistas como Osama Ben Laden y de las consecuencias de actos bélicos como los ejecutados por Estados Unidos en contra de una supuesta base terrorista en Afganistán y una planta Sudán que aparentemente producía armamentos químicos para actos terroristas. Hoy nos referiremos al posible vínculo que de dice existió entre los problemas internos de Clinton por el "Lewinsky affair" y el mencionado bombardeo.
Dicho ataque tiene lugar en momentos en que la Presidencia de Bill Clinton en los Estados Unidos atraviesa quizá por la peor crisis de imagen que ha tenido durante su gestión. Clinton tuvo que rendir declaraciones ante un gran jurado que lo investiga por los delitos de mentir bajo juramento y obstrucción de justicia en relación con las revelaciones amorosas de Lewinsky. Esa fue la primera vez en la historia de los Estados Unidos que un Presidente ha prestado testimonio ante un gran jurado. Ese mismo día, el Presidente en un discurso en televisión se disculpó ante su familia y todo el país por su relación con Monica Lewinsky, aunque negó haber mentido aferrándose a una definición restrictiva de la expresión "relación sexual".
No han sido pocos los que en primera instancia han dicho que una de las motivaciones principales del bombardeo de Afganistán y Sudán lo fue el caso Lewinsky. Ellos postulan que el Presidente necesitaba distraer a la opinión pública con un tema que le trajera apoyo mayoritario de la población y la dirigencia política. Y en los Estados Unidos, no hay tema que más pasión despierte que las actuaciones militares, en especial aquellas que no involucran costo de vidas de sus ciudadanos.
Habiendo, sin embargo, transcurrido más tiempo desde los ataques y en especial luego de tener la oportunidad de examinar la información que justificó el ataque en la Casa Blanca, la mayoría de los que inicialmente atacaron a Clinton por actuar en el marco internacional con motivaciones de política interna han suavizado sus aseveraciones sobre una conexión entre estos temas.
Es cierto que la rápida acción militar representa una importante desviación del patrón hasta el momento seguido por la administración Clinton en materia internacional, que siempre había favorecido la vía lenta de trabajar con sus aliados y a través de las Naciones Unidas. Pero se justificó la rapidez de la acción indicando que había evidencia suficiente para concluir que había una amenaza inminente de ciudadanos y propiedades de los Estados Unidos. Por lo demás, con su papel de única superpotencia mundial, no tenía más alternativa que enviar un mensaje claro y fuerte al terrorismo.
Dicho ataque tiene lugar en momentos en que la Presidencia de Bill Clinton en los Estados Unidos atraviesa quizá por la peor crisis de imagen que ha tenido durante su gestión. Clinton tuvo que rendir declaraciones ante un gran jurado que lo investiga por los delitos de mentir bajo juramento y obstrucción de justicia en relación con las revelaciones amorosas de Lewinsky. Esa fue la primera vez en la historia de los Estados Unidos que un Presidente ha prestado testimonio ante un gran jurado. Ese mismo día, el Presidente en un discurso en televisión se disculpó ante su familia y todo el país por su relación con Monica Lewinsky, aunque negó haber mentido aferrándose a una definición restrictiva de la expresión "relación sexual".
No han sido pocos los que en primera instancia han dicho que una de las motivaciones principales del bombardeo de Afganistán y Sudán lo fue el caso Lewinsky. Ellos postulan que el Presidente necesitaba distraer a la opinión pública con un tema que le trajera apoyo mayoritario de la población y la dirigencia política. Y en los Estados Unidos, no hay tema que más pasión despierte que las actuaciones militares, en especial aquellas que no involucran costo de vidas de sus ciudadanos.
Habiendo, sin embargo, transcurrido más tiempo desde los ataques y en especial luego de tener la oportunidad de examinar la información que justificó el ataque en la Casa Blanca, la mayoría de los que inicialmente atacaron a Clinton por actuar en el marco internacional con motivaciones de política interna han suavizado sus aseveraciones sobre una conexión entre estos temas.
Es cierto que la rápida acción militar representa una importante desviación del patrón hasta el momento seguido por la administración Clinton en materia internacional, que siempre había favorecido la vía lenta de trabajar con sus aliados y a través de las Naciones Unidas. Pero se justificó la rapidez de la acción indicando que había evidencia suficiente para concluir que había una amenaza inminente de ciudadanos y propiedades de los Estados Unidos. Por lo demás, con su papel de única superpotencia mundial, no tenía más alternativa que enviar un mensaje claro y fuerte al terrorismo.