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Liberados por el dinero digital


Washington / AIPE.- ¿Puede haber libertad individual sin privacidad financiera? En un convincente y recién publicado libro, "El ocaso del dinero y la lucha por la privacidad financiera", el autor, Richard W. Rahn, dice que no.
Sean los comunistas o los nazis, los gobiernos dictatoriales del siglo XX han logrado ejercer su poder irrestricto porque destruyeron la privacidad financiera. Para evitar la confiscación, los judíos alemanes usaban intermediarios, en lugar de abrir cuentas bancarias a su nombre. Esta práctica, que escondía al verdadero dueño de los activos, dificultó a los bancos suizos y de otras partes identificar a los verdaderos beneficiarios de cuentas abandonadas después de la Segunda Guerra.
El Dr. Rahn argumenta que un nuevo tipo de dinero de alta tecnología -dinero digital- está apareciendo y los gobiernos no podrán controlarlo.
Este nuevo dinero, protegido por una codificación y por la tecnología de tarjetas inteligentes, será anónimo. El Dr. Rahn prevé la aparición de una red financiera global, en la que la gente pueda mantener cuentas en diferentes países, realizar pagos y trasladar fondos en transmisiones cifradas a través del Internet.
Tres cosas hacen esto posible: la nueva tecnología, la multiplicación de regulaciones financieras abusivas y arbitrarias, además de una creciente desconfianza de la gente en sus gobiernos.
El Dr. Rahn esboza el crecimiento de las regulaciones financieras, las cuales se han disparado en los últimos tiempos. La enormidad e intolerancia de estas regulaciones da a los burócratas poderes arbitrarios, de los que rutinariamente abusan.
Esta creciente tendencia de interpretar transacciones ordinarias e inofensivas como "lavado de dinero" fue magnificada por las leyes de decomisos. Estas leyes diseñadas para combatir a grandes gángsters se aplican a menudo contra ciudadanos inocentes.
El autor cita al presidente del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, Henry Hyde, quien dice que gracias a tales leyes, "mucho de lo que usted aprendió en el colegio y la universidad acerca de sus derechos y libertades ya no se aplica funcionarios federales y estatales tienen ahora el poder de ponerle la mano a su negocio, a su casa, a su cuenta bancaria, a sus documentos privados y a su propiedad personal; todo sin necesidad de un sumario, una audiencia o un juicio. Todo lo que usted tiene se lo pueden quitar por el capricho de algún funcionario operando en secreto".
Y esto sucede en todas partes de Estados Unidos. Como informa el Dr. Rahn, "casi a diario, en la prensa o las revistas, podemos encontrar casos de funcionarios abusando de las leyes de decomiso. En su empeño de agarrar la propiedad de los demás, las autoridades utilizan el pretexto de errores menores" para apoderarse de los activos de gente inocente.
Pareciera que las autoridades reguladoras se han convertido en los nuevos representantes del fascismo. Pequeños Hitleres por todas partes.
Recientemente estos aparecieron en la Corporación Federal de Seguros de Depósitos (FDIC), la cual publicó una ordenanza en el Registro Federal, el 7 de diciembre, obligando a los bancos a convertirse en espías del gobierno frente a sus clientes.
Esta regulación obliga a los bancos a invadir la privacidad de manera ilegal según las leyes vigentes. De acuerdo a estos requisitos al estilo de la Gestapo, los bancos deben monitorear todas las transacciones de sus clientes y reportar cualquier comportamiento inusual en depósitos y retiros.
Cualquier cliente que, por ejemplo, tenga necesidad de una mayor cantidad en efectivo, puede ser señalado como posible narcotraficante o lavador de dinero y su casa invadida repentinamente por fanáticos de la DEA.
En gran parte es gracias a los conservadores que se han impuesto estas regulaciones arbitrarias. Y ya no podemos confiar en el gobierno ni creer que los funcionarios obedecerán las leyes.
La ley prohíbe el acceso a los archivos del FBI y del Impuesto sobre la Renta, pero sabemos que durante la administración Clinton, gente no autorizada ha logrado tener acceso a esos archivos, para luego hacer uso de ellos con despiadados propósitos políticos.
Fue el juez de la Corte Suprema Louis Brandeis quien dijo: "el mayor
peligro para la libertad acecha en el insidioso abuso de fanáticos, bien intencionados, pero sin comprensión".
Pero una vez que el bien intencionado hace daño, el malévolo hace uso del poder creado. El congresista Ron Paul, de Texas, está tratando de revocar la regulación fascista del FDIC. Por el bien de la democracia, esperemos que los ciudadanos podamos prevalecer frente a los reguladores. Si no lo logramos, buscaremos protección contra la tiranía gubernamental en el dinero digital.

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