Libertad de cátedra
La Universidad de Panamá fue creada para dar luz a la nación panameña.
Junto a este diario y tantas otras instituciones que forjó el Dr. Harmodio Arias, la Universidad de Panamá debía ser un bastión contra el totalitarismo y una bujía intelectual para difundir las ideas de libertad y promover la liberación.
La liberación como proyecto nacional implicó para el Dr. Harmodio Arias la liberación de las cadenas de la ignorancia -porque la ignorancia impide salir de la pobreza- y liberación del tutelaje extranjero -porque la subordinación al poder foráneo impide consolidar la nacionalidad. Elemento fundamental de ese programa de liberación nacional era la Universidad, y dentro de la misma su característica más preciada, la libertad de cátedra. Sin ésta no hay universidad ni es posible la liberación.
Tan preciada es la libertad de cátedra que está consagrada en nuestra Constitución Política. Como intérpretes legítimos del legado del Dr. Harmodio Arias, tenemos el deber de denunciar cuando su obra es desfigurada, mucha más razón tenemos para hacerlo cuando esta desfiguración puede causar tan graves daños al país. La sanción aplicada a la profesora Mariela Jiménez -suspendiéndola por un año sin goce de salario, por criticar la administración universitaria- es una medida fascista sustentada en un reglamento inconstitucional. Es fascista, porque busca acallar con cercos de hambre la crítica interna a la Universidad. Es fascista, porque se aplicó en un proceso sumario en donde la acusada no tuvo siquiera la oportunidad de hacer descargos. Es fascista, porque busca hacer del claustro universitario un abyecto coro de alabanzas descriteriadas a favor del "Duce" que la conduce. Es inconstitucional, porque atenta directamente contra el principio constitucional de libertad de cátedra. Es inconstitucional, porque atenta contra el principio constitucional del debido proceso. Es inconstitucional, porque atenta contra el principio constitucional del derecho al trabajo. Y es inconstitucional, porque atenta directamente contra el principio constitucional de libertad de expresión.
Un Reglamento Interno que establece la suspensión sin goce de salario sólo porque contra el profesor se haya abierto un expediente de investigación, es un instrumento represivo de todas estas libertades y garantías constitucionales, que, además, viola el principio de la "presunción de inocencia". Sin embargo, las reiteradas conductas de quien conduce la Universidad, sumadas a este reglamento propio de la Italia de principios del siglo XX, no nos permiten presumir la inocencia de sus perpetradores. Ya es hora de que la Universidad de Panamá sea liberada de este régimen de terror.
Junto a este diario y tantas otras instituciones que forjó el Dr. Harmodio Arias, la Universidad de Panamá debía ser un bastión contra el totalitarismo y una bujía intelectual para difundir las ideas de libertad y promover la liberación.
La liberación como proyecto nacional implicó para el Dr. Harmodio Arias la liberación de las cadenas de la ignorancia -porque la ignorancia impide salir de la pobreza- y liberación del tutelaje extranjero -porque la subordinación al poder foráneo impide consolidar la nacionalidad. Elemento fundamental de ese programa de liberación nacional era la Universidad, y dentro de la misma su característica más preciada, la libertad de cátedra. Sin ésta no hay universidad ni es posible la liberación.
Tan preciada es la libertad de cátedra que está consagrada en nuestra Constitución Política. Como intérpretes legítimos del legado del Dr. Harmodio Arias, tenemos el deber de denunciar cuando su obra es desfigurada, mucha más razón tenemos para hacerlo cuando esta desfiguración puede causar tan graves daños al país. La sanción aplicada a la profesora Mariela Jiménez -suspendiéndola por un año sin goce de salario, por criticar la administración universitaria- es una medida fascista sustentada en un reglamento inconstitucional. Es fascista, porque busca acallar con cercos de hambre la crítica interna a la Universidad. Es fascista, porque se aplicó en un proceso sumario en donde la acusada no tuvo siquiera la oportunidad de hacer descargos. Es fascista, porque busca hacer del claustro universitario un abyecto coro de alabanzas descriteriadas a favor del "Duce" que la conduce. Es inconstitucional, porque atenta directamente contra el principio constitucional de libertad de cátedra. Es inconstitucional, porque atenta contra el principio constitucional del debido proceso. Es inconstitucional, porque atenta contra el principio constitucional del derecho al trabajo. Y es inconstitucional, porque atenta directamente contra el principio constitucional de libertad de expresión.
Un Reglamento Interno que establece la suspensión sin goce de salario sólo porque contra el profesor se haya abierto un expediente de investigación, es un instrumento represivo de todas estas libertades y garantías constitucionales, que, además, viola el principio de la "presunción de inocencia". Sin embargo, las reiteradas conductas de quien conduce la Universidad, sumadas a este reglamento propio de la Italia de principios del siglo XX, no nos permiten presumir la inocencia de sus perpetradores. Ya es hora de que la Universidad de Panamá sea liberada de este régimen de terror.